POR RICARDO GUERRA SANCHO CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE ARÉVALO (ÁVILA)
Así figura uno de sus reclamos. Hace unas semanas ha abierto sus puertas de nuevo el castillo de Arévalo. Y se puede decir con toda propiedad “nuevo”, aunque este calificativo no tenga nada que ver con su edad, varias veces centenaria. La espera se hacía larga, pero en realidad ha merecido la pena esperar. Es nuevo por su concepto expositivo, por sus contenidos añadidos, por las dependencias que ahora se pueden ver y antes estaban clausuradas.
Nuevos sus mensajes, el de la Torre del Homenaje, un homenaje a Isabel, nuestra Isabel de Castilla, a la antigua Villa de Arévalo y su historia, a la agricultura del mundo, de España y de Castilla, y su relación con el hombre. Nueva también la musealización de las dependencias propiamente del silo. La red de silos de
España y los cuatro castillos que fueron restaurados para silos. “La agricultura es cultura” reza en un mural. Podríamos decir que todo el castillo está lleno de contenido.

Tenemos que recordar que por los años 50 del s. XX nuestra fortaleza, sus restos, eran unos paredones enormes, algunos derruidos en torno a una colosal torre del homenaje. El Ayuntamiento cedió el castillo al Ministerio de Agricultura de entonces, que le reconstruyó y en su interior dio cabida a grandes silos para el almacenamiento de granos de cereal. Almacenamiento y regulación del abastecimiento, estos fueron los fines principales de aquel plan. En 1953 el castillo de Arévalo se convirtió en un silo integrado en la Red Nacional, con una capacidad de almacenamiento de 1.080 toneladas
Especialmente cuidada es la restauración del torreón del homenaje, una torre en la que se muestran fotografías, gráficos, dibujos, recreaciones históricas y una imagen virtual de Isabel recordando “a la mi villa de Arévalo”…
Estas últimas obras que ha realizado el FEGA han transformado nuestro Castillo en un centro expositivo y se han acondicionado y han sido abiertas algunas estructuras del almacenamiento, se han puesto en escena las dependencias cerradas de lo que fue el silo del castillo, con resultado espectaculares, ilustrativos y didácticos. Se han integrado y ahora son visitables los entresijos de lo que fueron los silos construidos en la restauración de los años 50, la que convirtió en un capaz silo de cereales aquella ruina.
En el patio segundo, el triangular, más silos y unas dependencias con mucho encanto, la reconstrucción de una escuela rural de los años 50, con esa maestra… ¡qué maestra!… qué recuerdos para los más mayores… pero no quiero desvelar ese secreto, eso lo tendrán que descubrir personalmente… no se lo pierdan.
Etapas de la historia y de la vida reciente de nuestra fortaleza. Castillo medieval transformado a principios del s. XVI en fortaleza artillera. Poco después fue cárcel del reino y de altos personajes. Caído en el abandono, inició su ruina y en el s. XIX se transforma en cementerio, como tristemente le cantara Unamuno. Sacado del abandono es reconstruido mediado el siglo XX, y ahora recientemente otra vez, de tal forma que ahora está recuperado para la cultura, para el turismo, para el disfrute de propios y visitantes.
En varias de mis columnas durante estos últimos años he tratado diversos aspectos y vivencias en torno a este castillo, a sus restauraciones, unas veces alabando las reformas efectuadas, otras como crítica constructiva sobre algún aspecto… y no siempre hemos estado de acuerdo. Le he estudiado y he aportado datos. Pero ahora es el momento de felicitar por este logro tangible que, en apenas unas semanas, ya son centenares de personas las que han pasado por él para visitar su nueva imagen y disfrutar de sus nuevos contenidos… no se aburrirán.
Entre tanto, el verano cultural está en marcha, con éxito artístico y de público, pero de esto ya les hablaré otro día…


