POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS)
Detalles sobre la reproducción en 1999 de la Cruz de la Victoria que pende del arco central del conocido como puente “romano” entre los concejos de Cangas de Onís y de Parres –
– La primera cruz fue presentada en ese lugar hace 86 años.
Seguro que la más fotografiada réplica de la Cruz de la Victoria -aquí en Asturias- sea la que pende del arco central del puente medieval -más conocido desde hace apenas un siglo como puente “romano”-, el que abraza y une los concejos de Cangas de Onís y de Parres.
La primera vez que se colocó la cruz fue el día 5 de julio de 1939 con motivo del multitudinario y emocionante recibimiento que Cangas de Onís brindó a la imagen de la Virgen de Covadonga en su retorno -tras la Guerra Civil- desde el forzado “exilio” en París (donde permaneció casi dos años) hasta la que era su casa natural por derecho propio.
Gustó a los cangueses y a todos los demás aquella idea de su alcalde Emilio Antonio González-Capitel Pérez, y la cruz se comenzó a colocar también en el gran ojo central de dicho puente con motivo de las fiestas locales, retirándola después.
Antón Capitel fue alcalde de Cangas de Onís entre 1937 y 1947, reconocido como una persona de vastísima cultura; se graduó como aparejador en Madrid donde trató en la Residencia de Estudiantes a personajes como Buñuel, Dalí o García Lorca; fue becado en París en 1921 donde obtuvo el título de ingeniero de la construcción.
Con el arquitecto y restaurador Luis Menéndez Pidal, Antón colaboró como aparejador en la reconstrucción del antes citado puente “romano”, en la reforma total de la Cueva de Covadonga y como aparejador estuvo al frente de la construcción de los nuevos edificios del santuario hasta 1972.
Antonio González-Capitel puso en marcha en su ciudad novedosas ordenanzas, proyectó la capilla del Buen Pastor en la Vega de Enol, fundó la fiesta en ese lugar cada 25 de julio, instituyó la feria de quesos ya en 1940, etc.
Suya fue la idea en 1950 de poner en manos del arquitecto y Comisario de Defensa del Patrimonio Menéndez Pidal la reconstrucción integral de la Capilla de Sta. Cruz tal como la conocemos en Cangas de Onís (tal vez la iglesia original del año 737 erigido por el rey Favila haya sido el primer templo cristiano levantado en Asturias tras la invasión de los musulmanes).
Profanada durante la Guerra de la Independencia, la iglesia quedó cerrada hasta 1888.
Solemnes cultos, fiestas y mercados se celebraban en Cangas de Onís el día 3 de mayo para conmemorar el hallazgo de la Vera Cruz por Santa Elena en el año 326 d.C., y ya en la Edad Media también se construían cruces para celebrar la victoria de las tropas cristianas sobre los musulmanes, celebración que permanece con gran fuerza en Andalucía cada 3 de mayo con el nombre de “Cruz de mayo”.
Pero la fiesta principal en esta iglesia canguesa era el día 14 de septiembre de cada año, coincidiendo con la solemnidad de la Exaltación de la Santa Cruz, celebración que la Iglesia católica sigue teniendo muy presente en toda la cristiandad en esta misma fecha.
La iglesia de Sta. Cruz de Cangas de Onís fue declarada monumento nacional en 1931, y arrasada hasta los cimientos en agosto de 1936, en la Guerra Civil. Sólo quedó el dolmen a ras de suelo, desnudo.
La actual capilla en nada se parece a las anteriores, aunque conserva de nuevo el dolmen en su cripta interior.
Con el tiempo se decidió que la réplica de la Cruz de la Victoria quedase de forma permanente en el puente al que en los archivos municipales de Parres se le cita ya en 1766 como el “puente de piedra”.
Esta cruz sí cumplía en identidad y semejanza con todas las que se conocen desde el origen de la monarquía asturiana: letra alfa mayúscula pendiendo de su brazo derecho y omega minúscula del izquierdo. Es como una “ley” no escrita desde hace más de mil años.
Cumple ahora 26 años la nueva que pende del arco central de este emblemático puente.
Detengámonos brevemente en saber cuál es su procedencia.
Está construida en madera de cedro gigante del Canadá, denominado «thuja plicata», una madera de color castaño rosado, también llamado “árbol de la vida” con el que los indios americanos hacían sus tótems monumentales, pues su madera es imputrescible.
Los hermanos cangueses Sergio y Paco Trespando se encargaron de hacer la estructura de madera.
Las imitación de las piedras preciosas fueron talladas en Cangas por Juan Grech (“Juanín el del inglés”) y pintadas por Maika Hórreo con pintura donada por talleres Enol, de Prestín.
Se le colocó una pletina metálica de 10 mm. que le da peso y rigidez para que el aire no la mueva, pletina cedida por la antigua Metalúrgica Cimer, de Santianes del Agua (Ribadesella).
Todo el trabajo fue preparado por la empresa Maderas Eurosings de Las Rozas (Cangas de Onís).
Esta última Cruz de la Victoria fue regalada al Ayuntamiento de Cangas de Onís en 1999 sustituyendo a la anterior que había quedado destrozada al haber caído al río por razones desconocidas y -tras un acto vandálico que sufrió en septiembre de 2021- se aprovechó para sustituir la letra omega mayúscula que se le había añadido incorrectamente veinte años antes por la omega minúscula, oficial y reglamentaria que había tenido desde 1939.
Como ya escribí varias veces -por su proximidad a la ciudad de Cangas de Onís- el puente medieval conocido como “romano” está asociado a ella desde siempre, por historia, entorno y sentimiento.
FUENTE: https://www.facebook.com/franciscojose.rozadamartinez
