POR JOSÉ LUIS ARAGÓN PANÉS, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ)
En la Chiclana esquilmada y arruinada por la ocupación francesa durante la guerra de la Independencia, tal día como hoy, 5 de julio de 1813, nacía en la calle del Niño Jesús número 13 [actual Corredera Alta número 29], Antonio García Gutiérrez. Su padre, ebanista, tuvo que emigrar a la capital de la provincia para dar mejor sustento a una prole de seis hijos. Allí, en la calle Ancha, abrió su nueva ebanistería. En Cádiz, su hijo Antonio, estudió el bachillerato para entrar más tarde en la Facultad de Medicina, pero pronto abandonó carrera, familia y ciudad, y marchó a pie junto con un amigo, a Madrid.
No fueron fáciles sus primeros años en la villa del oso y el madroño. Tras escribir algunos poemas y pequeñas obras, presentó ante el público madrileño del teatro del Príncipe, su primer drama caballeresco: «El trovador». Nadie ni él mismo pudo imaginar, el apoteósico triunfo que alcanzaría con aquella obra que le llevaría, con tan solo 23 años, al Parnaso de los escritores españoles.
Aquella tarde llegó a Madrid desde Leganés donde realizaba la instrucción como soldado y salió convertido en un rutilante dramaturgo. Había conseguido el éxito que otros tardarían en alcanzar.
Al día siguiente en Madrid, no se hablaba de otra cosa que del drama de un joven escritor que por primera vez en los teatros de España había salido a saludar desde el escenario después de la representación de su drama. «El trovador» abrió el camino al nuevo movimiento romántico. El gran Mariano José de Larra (1808-1837) dijo de él que había nacido un poeta «hijo del genio y aristócrata del talento».
Bibliografía:
-ARAGÓN PANÉS, J. L. (2013): “Antonio García Gutiérrez, crónicas para una biografía”. Imprime Alograf S. L. Chiclana de la Frontera.
