POR JOSE LUIS ARAGON PANES, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ).
Mientras en Madrid estallaba una revuelta popular contra el Ejército Imperial francés en el patio de armas del Palacio Real que acabaría en revolución, en la lejana Chiclana –ajena a todo cuanto acontecía en la villa y corte– el día transcurría apaciblemente, sin mayores inquietudes.
Aquel 2 de mayo de 1808, el escribano de cabildo preparaba minuciosamente los múltiples asuntos que habrían de debatirse en el cabildo del día siguiente. Entre ellos, un memorial [instancia] del médico y cirujano, José de Santa Cruz, de fecha de ese mismo día, que se trataría en el punto número seis. En él solicitaba, se le renumerase o gratificase con alguna cantidad por «el demasiado trabajo que tiene en el reconocimiento de heridos y muertos en el Pueblo y Campo, en las causas de oficio, en que solo se le ocupa, como en otras muchas cosas y diligencias que se le encargan con los Pobres y Presos de la Cárcel. (…) pues aunque hay otros facultativos solo él se ocupa».
Los miembros del Cabildo, teniendo conocimiento de la realidad de cuanto exponía, manifestaron que el médico era acreedor de la recompensa solicitaba, pero que no estaban facultado para ello, por lo que buscarían por medio de algún arbitrio, corresponder a su bien ganada demanda. Sin embargo, en algo más de un mes, España declararía la guerra a la Francia napoleónica y este asunto, y otros, quedarían en un segundo plano. Porque pronto, la economía municipal estaría supeditada a las demandas exigidas por la Junta Suprema de Sevilla.
También un 2 de mayo, pero de 1893, se debatió en la sesión de cabildo el presupuesto de gastos de Beneficencia, en los que se incluían la Enfermería municipal (practicantes) y los socorros domiciliarios, las gratificaciones a dos médicos, una subvención al hospital de San Martín, además de la atención a los enfermos pobres de la ciudad y a los transeúntes. Todo ascendía a 8850 pesetas [hoy alrededor de entre 35 000 y 65 000 euros, estimado por IA], una suma muy elevada para aquellos años, por lo que hubo discrepancias, aunque finalmente se aprobó.
