POR FERNANDO JIMENEZ BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CÁCERES.
Apenas cinco puestos ocupan el Mercado de la Ronda del Carmen de Cáceres que pese a todos los intentos de todas las corporaciones municipales no termina de despegar, y es una pena. Quizá la ubicación, quizá el avance de las grandes superficies, quizá la falta de un proyecto atrayente para el empresariado. Cuestiones todas ellas sobre la mesa pero que no ocultan una situación comercial que sigue encallada.
¿Pero cuál es la historia del mercado de abastos? Lo retrata a la perfección el cronista oficial de Cáceres, Fernando Jiménez Berrocal, quien recuerda que a pesar que la creación de un mercado de abastos en la ciudad era un clamor desde hacía décadas, el consistorio carecía de medios propios para la ejecución de la obra. En primer lugar, no tenía fondos suficientes para emprender el proyecto y en segundo lugar, no tenía claro el lugar donde debería ir el nuevo mercado, después de las negativas a que se ubicara en la Plaza de la Concepción o en el antiguo convento Dominico. Ambas cuestiones van a demorar la creación del primer mercado de abastos, prácticamente desde su aprobación en pleno 19 de diciembre de 1927 hasta su inauguración el 1 de noviembre de 1931.
El proyecto de mercado de abastos se encarga al arquitecto municipal Ángel Pérez, que diseña un edifico para ser construido en el antiguo solar del viejo ayuntamiento que se utilizaba como mercadillo para la venta de carne y pescado en la Plaza Mayor. A este solar se había sumado la casa del antiguo pósito que era utilizada para la conservación de la carne, quedando un espacio de 730 m² sobre el que edificar el nuevo mercado. El solar elegido, situado entre el ayuntamiento y la muralla, es censurado por la Comisión Provincial de Monumentos que no ve claro el derribo de parte de la muralla y de las torres adyacentes- Horno y Yerba – para la construcción del mercado, argumentando que «no se emplazara el mercado en ese lugar por implicar la destrucción de parte de la antigua muralla» , un hecho incomprensible, teniendo en cuenta que el 12 de diciembre de 1929 se había solicitado al Estado la declaración de la propia muralla cacereña como Monumento Nacional, con el beneplácito del propio Concejo. Ante esta postura, el Ayuntamiento solicita informes propios tanto al archivero como al arquitecto municipal. Aunque la mayoría de los miembros de la Comisión de Monumentos habían votado en contra de la construcción del mercado en ese lugar, al final serán los informes del Ayuntamiento los que de manera definitiva se esgrimirán para poder construir en un espacio que, según los técnicos municipales, carecía de importancia histórico-artística.
Falta de fondos
Otro problema para encauzar la construcción definitiva del nuevo mercado, es la falta de fondos para acometer su construcción. Ante este inconveniente, endémico y secular en la hacienda local, se solicita un préstamo a la Caja de Previsión Social de Cáceres por una cantidad de 356.583 pesetas. que se correspondía con el total del coste de la obra. Este préstamo se debe pagar en 10 años a un 5% de interés anual. Empréstito concedido, no sin sobresaltos, gracias a las gestiones del responsable de la entidad financiera, León Leal Ramos. Una vez resueltos los problemas de ubicación y financiación, por fin se podían iniciar las obras que dotasen a la capital cacereña de su primer mercado de abastos.
Concluidas, a finales de 1929, las diferentes gestiones para poder sufragar la construcción de un mercado de abastos, por fin y después de más de dos años de trámites se iniciaban las obras de un inmueble diferente al resto de los ubicados en la Plaza Mayor y aledaños. Ya en el proyecto inicial, el arquitecto Ángel Pérez, proyecta la distribución interior del mercado; en la primera planta se situarían carnes, aves y caza, en la segunda pescados y huevos y en la última verduras y demás ventas de pequeña importancia. El mercado en sí, pretende ser un edificio moderno y funcional, construido a base de cemento y hierro, con una fachada principal donde destacan grandes ventanales y la puerta central, “ un poco movida, como única decoración, con el fin de darle carácter y evitar un parecido a una fábrica o a una moderna estación de ferrocarril”, según palabras del arquitecto. La obra la ejecuta el contratista onubense Cándido González Hernando por la cantidad de 353.017 Pts., con un periodo para terminar la obra de 15 meses, a partir del mes de febrero de 1930. Lo cierto es que el nuevo mercado quedara incrustado entre la muralla y el edificio consistorial, con sólo una parte de la fachada con vistas a la Plaza Mayor, un auténtico parche, que de haberse construido en otra parte de la ciudad, hubiese sido más práctico y no hubiese quedado obsoleto pocas décadas después de su inauguración.
Berrocal incide en que un aspecto importante del nuevo mercado, inaugurado el 1 de noviembre de 1931, era su reglamento interno para regularizar el funcionamiento del edificio y de las 165 casetas y 112 puestos sin caseta, de los que constaba el mercado. A través de los cuatro capítulos y 61 artículos de los que consta el nuevo reglamento del mercado, sabemos que el horario de apertura al público era de 8 de la mañana a 1 de la tarde en horario de invierno, desde octubre a marzo y de 7 a 12 el resto de los meses. En todo caso, el mercado se abría a las 6 de la mañana para que los vendedores pudiesen entrar la mercancía y preparar los elementos necesarios para la venta diaria. Se prohíben discusiones y palabras ofensivas dentro del recinto y también está terminantemente prohibido tirar al suelo desperdicios o despojos en los pasillos y escaleras del mercado. De igual manera se indica en el reglamento, que el departamento de inspección se ubicará en el mismo mercado, donde los compradores deberán acudir a verificar para la comprobación de precios y medidas y denunciar faltas o abusos de los vendedores. Por cada caseta se pagarán desde 4 Pts. a 25 céntimos, según medidas y ubicación interna. Un hecho curioso de este reglamento es que interviene hasta en el color de los mandiles de vendedores y vendedoras. Los vendedores de carne, frutas, queso y leche, usaran manguitos y delantales de color blanco y los pescaderos de color verde. Este reglamento pretendía que la actividad mercantil dentro del nuevo edificio tuviese las suficientes medidas de higiene y calidad que los nuevos tiempos demandaban.
Pasados los años, el que había sido primer mercado de abastos de Cáceres queda completamente obsoleto, tanto en su función como en su ubicación. A finales de los años 60 se inicia un proceso de trasformación de la propia Plaza Mayor, donde el mercado de abastos no tiene cabida, por lo que sería demolido en 1970, para crear en su lugar un nuevo espacio urbano que hoy conocemos como Foro de los Balbos. Aquel viejo mercado que tanto había costado levantar pasaba a mejor vida y con él los miles de microhistorias que siempre permanecerán tatuadas en la memoria colectiva cacereña.
De ahí el mercado se trasladó a Obispo Galarza hasta que en 1996 abrió el de Ronda del Carmen para agrupar puestos de productos frescos y comercio de proximidad en el centro de la ciudad, con la idea de reforzar el abastecimiento y servir de punto de encuentro entre productores y consumidores urbanos. Su relevancia a lo largo de los años ha sido objeto de diversas iniciativas municipales para mejorar su funcionamiento y dotarlo de mayor vida comercial, como mejoras de infraestructuras y propuestas para revitalizar sus puestos comerciales.
Ahora, una de las últimas medidas del ayuntamiento para rehabiltarlo ha sido la rebaja del precio de ocupación de los puestos, que ha quedado cerrada con la publicación definitiva de la ordenanza fiscal en el Boletín Oficial de la Provincia. El texto, incluido en el BOP del viernes 8 de mayo, ha fijado la nueva tasa en 7,87 euros por metro cuadrado al mes (un 25% menos), una cantidad que se aplicará en función de la superficie del puesto o local y de los meses de ocupación.
La medida culmina el trámite iniciado por el ayuntamiento para regular la ocupación de los puestos del mercado situado en Ronda del Carmen. El pleno aprobó inicialmente la ordenanza el 19 de febrero y el acuerdo se sometió después a información pública durante treinta días hábiles, cuando «no se presentaron reclamaciones».
Pero el mercado de la Ronda del Carmen agoniza. Lleva agonizando años, aunque ahora está en su máximo declive, con solo cinco puestos abiertos y una parte de arriba sin adjudicar desde su remodelación en 2016. Fue en campaña electoral cuando el alcalde, Rafa Mateos, acompañado por el diputado José Ángel Sánchez Juliá y la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, visitaron las instalaciones. El objetivo de Mateos es «dar un nuevo impulso al área comercial. El mercado está infrautilizado y cada día va a peor», ha dicho sin tapujos en varias ocasiones.
Una de las primeras acciones del mandatario municipal de Cáceres será «facilitar de forma rápida y ágil» la adjudicación de nuevos puestos, «porque cuantos más puestos haya ocupados más clientes acudirán. De lo contrario será la pescadilla que se muerde la cola: menos puestos, menos clientes». En este sentido, el concejal de Comercio, Jorge Suárez, está trabajando con otros mercados nacionales que triunfan para tratar de aplicar ese modelo en la ciudad, aunque de momento no ha salido adelante iniciativa alguna.
La planta de arriba del mercado
Además, es intención del ayuntamiento acometer el «uso definitivo de la planta de arriba» para que acoja a negocios de hostelería y alimentación y, lo más importante, «ponerlo en valor como centro de ocio alternativo».
Tampoco ha habido avances en este sentido. Mateos se ha dado un plazo para que «en los próximos meses se recupere el brío que la zona, la inversión y Cáceres merece».
El proyecto de explotación tras la remodelación del mercado, que se remonta a la legislatura de Monago y que tuvo un coste de un millón de euros, se ha encontrado con numerosos escollos, ya que la adjudicación de los puestos de la primera planta ha quedado desierta hasta en tres ocasiones.
Cuando el ayuntamiento apostó por la reforma de estas instalaciones descartó las dos propuestas constructivas de mayor envergadura que realizó el equipo de arquitectos que redactó el proyecto básico de la actuación: una pasarela exterior para mejorar la conexión del mercado municipal con el entorno de Cánovas, a través de las escaleras que unen la plaza del mercado con León Leal, y un aparcamiento subterráneo bajo el edificio y la plaza delantera, en el espacio que ocupa el sótano del mercado.
El mercadillo de la Ronda del Carmen de Cáceres intenta frenar su declive con precios a la baja: «Hemos perdido muchísimo público»
Las escaleras que unen León Leal con la parte trasera del mercado, y que son uno de sus accesos principales presentan una imagen vergonzosa. Están llenas de pintadas, micciones y suciedad. Desde diciembre de 2024 lleva abierto en Ronda del Carmen Carrefour Express, que se entendió como un respiro para atraer clientela. No ha sido suficiente.
