POR ANTONIO LUIS GALIANO PEREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA (ALICANTE).
Hay meses en el año que apenas tienen protagonismo en el refranero popular. Sin embargo, esto no ocurre con el mes que estamos viviendo en estos momentos, hasta el punto que sabemos de antemano que, cuando decimos, «en abril…», si alguien nos escucha responderá «aguas mil». Tal vez esto que digo sea cierto, volviendo con el reiterado tema del cambio climático o el de las borrascas, vamos a tener que ampliar la nómina de refranes para otros meses del año. Para mí, que me gusta rescatar algún que otro refrán del argot oriolano en cada época, hay uno que nos viene bien para estos últimos días pasados: «Dijo la vieja de Gil/ guarda pan pa mayo/ y leña p’abril». Que José Guillén García lo justifica como consejo, en primer lugar, para tener previsión de conservar harina o trigo para el mes anterior a la siega (junio) y para abril, porque todavía suele hacer algún día de frío.
En este último caso vemos que tiene razón, pues en la pasada Semana Santa, primero alguna lluvia y viento. El Miércoles Santo día 1 hizo frío, el resto de días aceptable y la Pascua de Resurrección parecía que estábamos en verano con los guiris y los madrileños bañándose en las playas. Pero, cuando ya estábamos preparados para sacar del armario la ropa de manga corta y retirar los edredones de las camas, justo en el momento en que estaban a punto de amerizar el cuarteto de astronautas americanos tras su excursión para conocer por primera vez la cara oculta de la luna, salvo que ya no lo hubieran hecho los marcianos si es que existen, de nuevo otra alerta con anuncio de nieve en algunos lugares, lluvia y bajada significativa del termómetro. Pues paciencia, que no sabemos qué volverá pasar con el caprichoso cambio climático y sigamos teniendo en cuenta el consejo del refrán de guardar «leña p’abril».
En la víspera del inicio de este mes, recibía puntualmente el Boletín de Hispania Nostra, en el que se incluía la noticia que, desde el 25 de marzo, el Palacio de Rubalcava, el Complejo Minero de San Antón y la Iglesia parroquial de las Santas Justa y Rufina pasaban de estar incluidas en la «Lista Roja» de patrimonio en peligro a la «Lista Verde». Recuerdo que con motivo de participar, en la sede de esta institución en la X Jornadas de Buenas Prácticas, con el título «Comunicación creativa aplicada al patrimonio», en Madrid el 16 de diciembre 2022, como ponente en la mesa eedonda «La importancia del relato histórico», con el tema «La importancia de la transmisión oral: los casos de la Armengola y de Teodomiro de Orihuela», dada mi ignorancia, pregunté quién podía denunciar la situación del patrimonio en peligro. Se me respondió que cualquier persona o institución. Y al volver a averiguar, si la persona o institución que lo había notificado, si se había solucionado el problema, debía ser quien lo debía de comunicar, creo que me contestaron que no.
Sea como sea, lo importante es que estos tres elementos patrimoniales oriolanos han sido restaurados y rehabilitados, y por extensión ya no están en la «Lista Roja» de Hispania Nostra.
Situación que tal vez habría sido más rápida si nos hubiéramos encomendado a uno de los santos del día de hoy: San Expedito, abogado entre otras de las causas urgentes o imposibles, en este último caso compartido con Santa Rita de Casia. Santo este, con veneración popular, aunque esté fuera de la liturgia católica y cuyo nombre en latín sabemos que significa prontitud o rapidez.
Pero, dejando a un lado las prisas, recordemos temas de un pretérito cercano que podría remontarse a hace veinte años.
Había finalizado la Semana Santa de 2006, y se estimaba con una asistencia de 30.000 a 40.000 personas a la Procesión General del Viernes Santo, en la que hay que resaltar la incorporación de costaleros en el trono de la Virgen de la Esperanza de la Cofradía del Lavatorio. Asimismo, se instalaron alrededor de 20.000 sillas para presenciar el desfile procesional. Por otro lado, se contabilizaba en 100.000 personas las asistentes a todas las procesiones.
Precisamente, el día de hoy que el calendario nos recuerda la festividad de San Expedito de hace cuatro lustros, el 19 de abril se inauguró oficialmente el nuevo centro comercial Ociopía construido en la zona comprendida entre el río Segura y Las Espeñetas, abriéndose al público al día siguiente. El acto de inauguración contó con la presidencia del alcalde de Orihuela, José Manuel Medina Cañizares; el delegado autonómico, Antonio Bernabé; el director general del Grupo Inercia, Antonio Cánovas, y el director de Orisánchez, Francisco Sánchez Mateos. Actuó como maestra de ceremonia la presentadora de televisión Anne Igartiburu, y bendijo las instalaciones el párroco de Santas Justa y Rufina, José Luis Satorre García. La inversión efectuada en este complejo comercial fue del orden de 65 millones de euros y se preveía la creación de 600 puestos de trabajo.
Me vienen a la memoria algunas palabras del alcalde en este acto de inauguración del Centro Comercial de Ociopía que merecen ser recordadas después de veinte años: «Hay momentos que sí merece la pena ser vividos, y este es uno de ellos. Este es uno de esos momentos que pagan amargos y agrios sinsabores. Porque muestran que el trabajo y el compromiso de los oriolanos siempre superan las adversidades. Y siempre es, o al menos debiera ser, mucho más, lo que nos une que lo que nos separa. Cuando se trabaja juntos y con talante positivo y tolerante, se pueden conseguir cosas como las que en estos momentos estamos viviendo. Recuerdo cuando hace cuatro años Fran Sánchez y otros representantes del grupo Inerzia llegaron hasta mi despacho para exponerme la idea de este centro. Sobre unos terrenos prácticamente ajenos a la ciudad, y unas infraestructuras inexistentes, aventuraron una inversión privada de más de seis mil millones de las antiguas pesetas. Había que tener valentía y sobre todo fe en tu pueblo, para llevar adelante el proyecto. No les voy a engañar, lo primero que pensé fue: demasiado bonito para ser cierto. Pero la voluntad, el trabajo y el empeño de las mujeres y hombres de este pueblo siempre han sido capaces de hacer realidad los sueños… Hoy quiero proclamar que, a pesar de algunos tristes agoreros, que habitualmente no tienen otra cosa que hacer, más que poner en duda e intentar romper las ilusiones de quienes trabajan. No quiero pasar por alto mi felicitación y aliento a todos los que desde el principio creyeron en este proyecto. Y de una manera muy especial al comercio local, que, con su presencia en este centro, avala que es un proyecto importante y decisivo para Orihuela y su Vega».
Pocos días después el comercio local vivía momentos de bonanza a través de la ACMO (Asociación de Comerciantes del Municipio de Orihuela), presidida por Alejandro Alfonso González, con la organización, los días 27 al 30 de abril, de la tercera edición de la Feria de Comercio y Moda «OriExpo’06» en el recinto ferial de la carretera de Arneva, junto al Colegio Miguel Hernández. El número de stands en esta ocasión fue de 98, superando a los 76 del año anterior. El montaje de las instalaciones fue subvencionado por el Ayuntamiento con 85.000 euros (50 % del coste de las casetas). Entre los actos programados dictó una conferencia el nadador olímpico David Meca. La valoración realizada por los organizadores al concluir dicho certamen ferial fue de 18.000 visitantes.
Al final, vamos que tener que encomendarnos a San Expedito, para que las hojas del calendario no vayan tan velozmente, que acorte en el tiempo el clima y podamos esconder la leña guardada «pa abril», así como que el comercio de proximidad se recupere lo antes posible. Amén.
FUENTE:https://www.informacion.es/opinion/2026/04/19/abril-129235993.html
