POR MANUEL GARCIA CIENFUEGOS, CRONISTA OFICIAL DE MONTIJO Y LOBÓN (BADAJOZ)
Una ciudad no es solo sus monumentos históricos. Es, sobre todo, su fisonomía arquitectónica, sus comercios tradicionales o de proximidad y sus vecinos. Hoy la memoria llega a la antigua calle de la Cárcel, ahora llamada Eugenio Hermoso-Pedro de Valencia, donde en otros tiempos, a mediados del siglo pasado, ejercían la actividad comercial: Calzados Cristóbal Pérez, Tejidos Agreda, María Blanco, la Portuguesa, géneros de punto. Estudio Imperial, fotógrafo Visam. Confecciones Marcelino Colino Estévez. Pescadería Miguel Cuéllar, Banco Español de Crédito. Simón Lavado Navia y su Arca de Noé, todo un referente. Ricardo Vinagre, frutería y heladería. Farmacia Tomás Domínguez, La Marquesina, tejidos y confecciones. Droguería y perfumería Pedro Juan Cortés, Alfonso Gómez Preciado, carnicería, luego de los hermanos Joaquín y Pedro Gómez y la Farmacia Rodríguez. Después lo hicieron Lumar, dulcería y pastelería, Frutería Cabo, Antonio Ortega (Shanghai), Joyería Pérez y Óptica Nueva Visión, ahora LentiAudio.
FUENTE: https://www.facebook.com/photo/?fbid=9913709408666080&set=a.145364105500708