EPIGRAFÍA EGABRENSE DE LA ÉPOCA ROMANA.
Oct 19 2026

 POR ANTONIO ROLDÁN GARCÍA, CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE CABRA (CÓRDOBA)

Epigrafiam-egabrensis

El nombre de Cabra aparece por primera vez recogido por escrito en la extensa obra del historiador romano Tito Livio“Ab urbe condita” (Desde la fundación de la ciudad). En el año 19 a. C.

Esto lo sabemos porque en 1984 y 1988, la historiadora y arqueóloga, Lucía Segura Arista, en sendos trabajos publicados en la revista “Moaxaja” y en su libro “La ciudad ibero-romana de Igabrum, Cabra-Córdoba”, recopila interesantes estudios históricos realizados sobre este municipio. Da como novedosa la aparición de metales en la época tartessa en Cabra y nos sitúa el lugar exacto de la ubicación de Cabra en lo que hoy es el Barrio de la Villa. Nos ofrece el texto latino de Tito Livio donde aparece el topónimo de Cabra y nos desvela la gran sorpresa de que a la llegada de los Romanos a Cabra en el año 192 a. C. Había en la ciudad un rey (régulo) tartesso llamado Corribilo al que el general Cayo Flaminio hace prisionero.

La palabra epigrafía significa escritura realizada en la piedra y para tratar de la epigrafía romana, nos vamos a situar dentro del Museo Arqueológico de Cabra.

Llegamos al año 69 d. C. en que se inicia la segunda fase de la romanización, la época en la que el emperador Vespasiano asume el control del imperio (años del 69 al 79). Ya vamos a poder leer con nuestros propios ojos y repasar con los dedos sobre la piedra, los datos escritos del nombre de Cabra: en el año 69, se llamaba Igabrum. Desde el dato de Tito Livio, ha pasado más de un siglo hasta la primera inscripción que se realiza en Cabra. Es una leyenda cincelada en un gran bloque de mármol dedicada al dios Apolo Augusto. La erigen los “munícipes igabrenses”, es decir, los ciudadanos egabrenses en agradecimiento por haberle concedido el emperador Vespasiano la ciudadanía romana. La piedra, conservada en el Museo Arqueológico Municipal, se convierte así en nuestro carnet de identidad. El texto dice:

“APOLLINI AVG(usto) / MUNICIP(pes) / IGABRENSES / BENEFICIO / IMP(eratoris) / CAESARIS AVG(usti) / VESPASIANI / C(ivitatem) R(omanam) C(onsecuti) CVM SVIS per honorem / VESPASIANO VI  CO(n)S(ule) / M(arcus) AELIVS M(arci) FIL(ius) NIGER AED(ilis) D(edit) D(edicavit).”

“A Apolo Augusto, los ciudadanos egabrenses, por el beneficio del Emperador César Augusto Vespasiano al concederles la ciudadanía romana por honor. Siendo Vespasiano diunviir y cónsul por sexta vez. Hizo la ofrenda el edil Marco Elio Niger, hijo de Marco.”

Quien dedica el monumento es el edil (el concejal) Marco Elio Níger, a quien por más señas apodaban “El negro” en relación al color de su pelo o de su piel.

A partir de esa inscripción tenemos ya constancia y conocimiento pleno de muchos datos que van a iluminar toda una época romana en Egabro (Cabra). Pero existen otras inscripciones más donde podremos leer el topónimo de Egabrense.

La siguiente inscripción de la que vamos a hablar es funeraria y pertenece a la primera mitad del siglo II.

D.M.S. / M(arcus) PERPERNAS M(arci) F(ilius) / TVSCINUS. IGABR(ensis) / ANN(orum) LXXII. PIVS / IN SVIS H.S. E.S.T.T.L.

Contiene el topónimo egabrense. Se conserva en el museo arqueológico municipal, consta de todos los elementos propios de las inscripciones funerarias: la consagración a los dioses Manes, el nombre completo, los años, un pequeño elogio y la formula final equivalente a nuestro “descanse en paz”, (“sit tibi terra levis”). Que la tierra te sea leve. Vemos que se trata de un tal Marco PerpernasThuscino, egabrense de setenta y dos años que destacaba entre los suyos por su honradez. Llama la atención el sobrenombre de Tuscius, relacionado con la Etruria.

Paseando por nuestro Museo Arqueológico nos encontramos con otra piedra grabada que solo tiene tres palabras “Igabrensis Fabia Paula” o Pol-la, que era un cognomen muy frecuente entre las mujeres romanas.

(Si pudiéramos volar desde el Museo Arqueológico de Cabra hasta el Museo Arqueológico Nacional de Madrid llegaríamos hasta donde se encuentra otra inscripción importantísima y muy reveladora de la sociedad egabrense de principios del siglo primero)

PIETATI AVG(ustae) / FLAMINIA PALE /ISIACA IGABRENS(is) / HVIC ORDO M(uminicipum) M(unicipii) IGABRENSIUM / OB MERITA / STATVAM DECRE(vit) / QVAE HONORE ACEPPTO IMPOST(am) REMISIT

Esta inscripción es super interesante porque en ella se patentiza el acuerdo del “ordo municipumegabrensium”, es decir, el grupo de los munícipes egabrenses, de erigir una estatua a la Piedad Augusta por los méritos de una egabrense, llamada Flaminia Pallae Isiaca. Sacerdotisa del culto a Isis, y que según el historiador Tuñón de Lara, dirigía la escuela iniciática de los famosos illychiniarii, una agrupación egabrense que fabricaba lámparas de aceite y mechas para encender las mismas y que adoraban a la diosa Isis. Flaminia, Pala, según mi compañero cronista Julián García, debió de ser una mujer muy destacada en el municipio ya que después de recibir el homenaje abonó el importe de la estatua, “impostamremisit” y además consta que la erección de la estatua se debe a los méritos contraídos.

 

FUENTE: A.R.G.

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