GRANDEZAS DEL ANTIGUO INSTITUTO VALLESPÍN DE ÁVILA (I)
Sep 27 2026

POR JESÚS MARÍA SANCHIDRIÁN GALLEGO, CRONISTA OFICIAL DE ÁVILA.

                                             

El encuentro de antiguos alumnos del desaparecido Instituto de Ávila, es el objeto de la convocatoria que se ha activado hace meses a través de las redes sociales por el antiguo Presidente de las Cortes de Castilla y León, Carlos Sánchez Reyes (Salamanca, 1939), con el fin de componer un entrañable recuerdo de compañerismo en la convención que se celebraría en Ávila en la próxima primavera, para lo que se ha hecho un llamamiento a todos los estudiaron allí y están entre nosotros a pesar de la dada la edad avanzada que algunos deben tener.
Ellos son la memoria viva de un tiempo en el que la enseñanza y la educación académica tuvieron en Ávila un especial protagonismo como base del progreso comunitario en todos los órdenes: social, político, económico, cultural, artístico y científico.
Aquellos jóvenes estudiantes son hoy el testimonio de cuanto significó el aprendizaje que adquirieron en su paso por las aulas de la antigua casa palaciega de los Bullón. Muchos de ellos, y otros tantos profesores, son hoy orgullo de paisanaje, y el éxito de sus carreras debe ser ejemplo de ciudadanía para las generaciones venideras.
El antiguo Instituto permaneció abierto durante 114 años (1848-1962), hasta que en el curso 1962-1963 se trasladó al recientemente inaugurado Isabel de Castilla, en el Paseo de San Roque, si bien continuó funcionando como una extensión de este hasta que en el curso 1971-1972 inició su andadura el Alonso de Madrigal.
El Instituto estuvo emplazado primero en el convento de La Santa, y después en la conocida calle de la Rúa, luego llamada de Vallespín, de ahí la denominación popular. El nombre oficial fue el de Instituto de Segunda Enseñanza, más tarde se llamó Instituto General y Técnico, luego Instituto Nacional de Segunda Enseñanza y, durante la dictadura, Instituto Nacional de Enseñanza Media.
EL INSTITUTO EN EL CONVENTO DE LA SANTA (1848-1887).
La historia de la creación del Instituto de Enseñanza Media de Ávila ha sido investigada por José María Hernández Díaz (“De niños traviesos e indolentes para el estudio a jóvenes modelos de juicio y aplicación”. En Aula: Revista de Pedagogía de la Universidad de Salamanca, 6/1996).
Igualmente, el padre carmelita del convento abulense, Juan Bosco de Jesús, ha estudiado el proceso de instalación del Instituto en el antiguo convento desamortizado de La Santa, así como las penalidades sufridas por los frailes en los distintos procesos expropiatorios y de exclaustración del siglo XIX («El Convento-Casa Natal de Santa Teresa en Ávila. Historia y vicisitudes en el siglo XIX». En: Monjes y monasterios españoles: actas del simposium, 1/5-IX-1995. Estudios Superiores de El Escorial).
Por último, los profesores Mª Jesús Carravilla, Nuria García, Montserrat García, José Antonio Rosón, Bernardo Santiago, Sonsoles Soroa y Mª Angélica Zurdo, escribieron una completa monografía sobre el centro histórico desde su creación en 1848 (“Pasado y presente del Instituto Isabel de Castilla de Ávila. Conmemoración del 50 aniversario”, 2014).
Fue entonces, cuando mediante Real Orden del 28 de junio de 1848, firmada por el Ministro de Comercio, Instrucción y Obras Públicas, Juan Bravo Murillo, quien fue diputado a Cortes por la provincia de Ávila en 1840, dispuso: «1º. Que se establezca para el próximo venidero curso en esa capital, un instituto de segunda enseñanza de segunda clase (…) 5°. Que verificadas asimismo las obras necesarias para habilitar el edificio que fue convento de Carmelitas, destinado ya por real orden de 10 de febrero de 1847 al instituto provincial» (Boletín Oficial, 13/07/1948).
En cuanto a los pormenores de la creación del Instituto recogidos en las actas municipales (AHPAV: leg. C, 69, 226) y estudiados por José Mª Hernández Díaz, puede decirse:
«En 1839 el Ayuntamiento había comentado algún extremo en torno al asunto motivado por la real orden de 3 de julio de 1844 procedente de Madrid, aunque parece que en primera instancia no encontró eco en el jefe político], de nuevo desde el Gobierno se insta en 1844 a la instalación del Instituto (…)
»Finalmente, se decide su inauguración en el hasta entonces Convento de Carmelitas (Casa de Santa Teresa) el día 15 de octubre de 1848, no sin tener que sortear antes varios obstáculos por estar el edificio elegido ocupado en otros menesteres (sociedad del Liceo entre otros).
El día 15, coincidiendo con las fiestas patronales, se organizan varios festejos para celebrarlo, repican las campanas de las iglesias de la capital, se elevan fuegos artificiales en señal de júbilo popular, se iluminan edificios, y el día elegido la comitiva de autoridades visita los locales habilitados para la enseñanza, sus cátedras, gimnasio y habitaciones de personal, pasando finalmente a pronunciarse los discursos (…)
»Finalizado el conjunto de actos ya reseñados, comienza su andadura el Instituto de Segunda Enseñanza de Ávila, como establecimiento de segunda clase (…) Consiguiéndose elevar el rango del Instituto a primera clase, algo que parece conseguirse hacia 1870 (Gaceta, 28/01/1870) De todas formas, si en 1848 se partía de sólo tres años de enseñanza, en 1850 se extiende a cuatro, y así continuó hasta 1857 que es cuando se completan los seis cursos escolares»».
Por su parte, el Padre Juan Bosco, nos cuenta los detalles de la implantación del Instituto y las obras llevadas a cabo para su adaptación a centro de enseñanza. Las celdas del convento se convirtieron en aulas, que daban al patio interior y algunas a la parte posterior de la Iglesia. El patio central se transformó en jardín botánico para aprendizaje de los estudiantes (entonces la Agricultura era asignatura de obligado cumplimiento). Posteriormente, en 1863 se creó la Escuela Normal de Maestros quedando emplaza en el mismo edificio.
Por la monografía del IES Isabel de Castilla y la memoria del curso 1858-59 sabemos que se habían matriculado en enseñanza pública 89 alumnos, en la doméstica 11; se trasladaron de aquella seis á otros Institutos, y cuatro de estos al de la Capital. En este establecimiento no escasean los hábitos de respeto, obediencia y disciplina.
Se pide a los padres vigilen la puntualidad de los alumnos y contribuir al desarrollo de «su vida moral en la educación doméstica y formar su corazón, haciéndoles adquirir virtudes y buenas inclinaciones, enterarse de sus adelantos desterrando la indolencia tan común en ese periodo de la vida, y premiando por último su aplicación; lo cual considera fácil y hacedero».
También se anota el material científico del que se dispone y otro encargado a París, mientras que la Biblioteca, destinada hoy al uso exclusivo de los Profesores se aumentará con los libros procedentes de Conventos suprimidos, los cuales debía formar la Biblioteca provincial. Igualmente, se da cuenta de las mejoras y reformas varias realizadas en el edificio, de la gestión económica y de personal, y del régimen científico con propuestas de refundición de cátedras.
LA REINA ISABEL II INAUGURA EL CURSO 1865-1866.
La visita de la reina Isabel II a Ávila fue un hecho notable, en especial, para el Instituto, por la importancia que tenía esta enseñanza en la vida cultural de la ciudad. El acontecimiento figura enteramente transcrito en el “Acta de la sesión regia de apertura el curso 1865-66” que se conserva en el Instituto, el cual fue publicado en la obra “Glorias de Ávila o visitas de SS. MM. y AA. RR.”, escrita por José Moreno-Guijarro de Uzabal (Imp, Magdaleno y Sarachga, 1889), donde se da cuenta de la asistencia de las autoridades presentes y del desarrollo del acto.
Entre los distintos discursos pronunciados, apuntamos las palabras del director del Instituto, Juan Guerras Valseca:
«… V.M. Sabe cuáles son sus aspiraciones y también las nuestras. Esta Escueta, como todas las de su clase, tan humilde en la escala general del profesorado público, o tan elevada en los fines de su institución, porque además de su carácter de establecimientos preparatorios para los estudios profesionales, es por su índole una verdadera escuela de educación social, se ve realzada y ennoblecida al presidir V. M. el acto más solemne entre todos los académicos; al declarar por sí misma y no por delegación inaugurado el año escolar de 1865 a 1866 y abierta de nuevo al público las puertas de la enseñanza y la cultura intelectual, religiosa y moral.
»Concediendo V. M. tanta honra y distinción á este Establecimiento, ha honrado y engrandecido á todos los Institutos del Reino, y recompensa en gran manera la buena voluntad y notoria largueza de la muy esclarecida é ilustrada Diputación provincial, que con nuestro digno Gobernador á la cabeza, no ha escaseado medios y sacrificios para que su Instituto y Colegio y todos los centros literarios que de ellos dependen, alcancen bienestar, adelantamiento y prosperidad en relación con los objetos de su creación…».
Finalmente, como recuerdo y testimonio de la importancia del acto se colocó una lápida para perpetuar la memoria del acto con la siguiente inscripción: «LA REINA DOÑA ISABEL II, protectora de las ciencias, honró con su Augusta presencia la apertura del curso de 1865 á 1866, en este Instituto».
EL INSITUTO VALLESPÍN, 1887.
Con motivo de la preparación del III Centenario de la muerte de Santa Teresa en 1882 se proyecta el traslado del Instituto de Segunda Enseñanza otro lugar, con el objeto de dejar el edificio conventual a la orden de los Carmelitas, tarea esta de la que se ocupará la sección provincial de la «Junta de Damas” con la Condesa de Superunda, Dª Isabel Queipo de Llano y Gayoso, al frente, lo que se ideó de la siguiente manera, según el Padre Juan Bosco:
«La operación se establecía sobre la base de una permuta entre un edificio que la “Junta de Damas” puede proporcionarle al Estado, para que éste establezca en él las instituciones docentes que alberga el Convento, y el Convento que cederá el Estado, para que lo ocupe todo él, de pleno derecho, la Orden del Carmen Descalzo, instalando en él una Biblioteca y un Museo Teresianos como recuerdo del Centenario.
»La declaración del Convento como Monumento Histórico Nacional, el 4 de enero de 1886, gestionada con la mejor voluntad por la Junta, resulta ser a la postre un obstáculo que posibilitará la proyectada permuta sólo en términos de recíproco usufructo de los dos inmuebles, quedando las nudas propiedades a nombre de quienes sean sus propietarios en el momento de ejecutar la permuta. Sucesivas RR.OO. de los Ministerios de Hacienda y Fomento preparan la cesión del Convento en tales términos.
»La Junta de Damas procede a la compra y habilitación del inmueble a ceder al Estado, antes de la permuta la Junta transfiere la nuda propiedad de este edificio a favor de la Comunidad de carmelitas descalzos de Ávila, sujeto desde el momento de la permuta de todos los derechos y obligaciones que la misma va a comportar. El 17 de septiembre de 1887 se entrega al Estado en usufructo el edificio habilitado para Instituto de Segunda Enseñanza. El siguiente día 20 el Estado entrega a la Comunidad de carmelitas descalzos, en idénticas condiciones, el Convento-Casa Natal de Santa Teresa; en el acto representa a la Reina regente María Cristina de Habsburgo la condesa de Superunda».
Finalmente, después de numerosas gestiones, el 22 de septiembre de 1887, se inauguró la nueva sede del Instituto en el nº 20 de la calle Rúa, actual Vallespín, en la casa de «La Bullona», nombre derivado de su antiguo propietario D. Gaspar de Bullón. Las obras de adecuación fueron dirigidas por el arquitecto Enrique Mª Repullés y Vargas y realizadas por el contratista Miguel Cuadrillero Serrano. Una lápida de mármol sobre la puerta principal identifica así centro:
«Instituto de segunda enseñanza. Las obras de nueva planta y reforma de este edificio fueron hechas para conmemorar el tercer centenario de la esclarecida virgen avilesa Santa Teresa de Jesús, quedando terminadas en el mes de septiembre de 1887. Se costearon con fondos recaudados por una juna de damas presidida por S. M. la Reina Regente Dª Cristina de Austria, habiendo contribuido con su donativo la familia Real».
En el mismo edificio, en su ala izquierda, se instaló la Escuela Normal de Maestros bajo la dirección de Marcelino Santiago Martín, quien también fue, desde Ávila, fundador y entusiasta propagandista de las Cajas escolares de Ahorros de España. La calle que separa los palacios de Superunda y del Torreón de los Guzmanes lleva su nombre.
Llegados a 1897 se ha consolidado la idea de que «es la segunda enseñanza en todas las capitales de provincia una de las manifestaciones oficiales más uniformes de las Instrucción Pública. El Instituto de Ávila responde al mismo patrón de todos, y sin embargo, la visita a este establecimiento, produce en el ánimo cierta impresión penosa inevitable» (“El Magisterio español”, 30/07/1897).
Aunque seguían las carencias, el centro acababa de dotarse de un laboratorio y el gabinete de Física, no muy abundante, tenía adecuados aparatos para la enseñanza, lo mismo que el gabinete de Historia Natural y el de Geografía, mientras la biblioteca contaba con tres mil volúmenes de escaso valor, y funcionaba una interesante “Academia literaria”, según reseña “El Magisterio español. Periódico de Instrucción Publica citado.
GRANDEZAS DEL INSTITUTO.
Grandezas del Instituto llamamos a aquellos profesores y alumnos que a lo largo de sus carreras destacaron por su prestigio social y/o por el reconocimiento que merecieron en los más variados campos del conocimiento, la cultura, la política o el deporte. Es reseñable entonces la gloria que alcanzaron, dado que el Instituto forma parte de la herencia que dejaron en sus enseñanzas como profesores, o del legado del que bebieron como estudiantes que luego alcanzaron acreditada reputación en sus respectivas disciplinas.
Así pues, con la idea de agradecimiento a los maestros, y de contagio y orgullo de paisanaje de antiguos compañeros a los que alcanzaron fama, nombradía y especial consideración, algunos de ellos tienen calle dedicada en Ávila e incluso son declarados hijos adoptivos o predilectos de la ciudad, hemos seleccionado algunos nombres, aún sabiendo que hay muchos más que también merecen igual o mayor distinción en estas líneas, lo cual es lógico entre cientos y miles de profesores y alumnos que pasaron por el viejo Instituto a lo largo de su historia. He aquí una primera relación, la cual siempre podrá ser ampliada:
 Juan Guerras Valseca (1833-1912), profesor, catedrático de Física y Química.
 Teodoro de san Román (1850-1933), profesor, catedrático de Geografía e Historia.
 Leoncio Cid Farpón (1856-1938), profesor, catedrático de geografía e Historia.
 Manuel Bartolomé Cossío (1857-1935), alumno, pedagogo e historiador del arte.
 Joaquín Arnáu (1850-1890), profesor, catedrático de Poética y Retórica.
 Francisco Barras de Aragón (1869-1955), profesor, catedrático de Ciencias Naturales.
 Francisco Barnés Salinas (1877-1947), profesor, catedrático de Geografía e Historia.
 Juan José Martín Rodríguez (1891-1969), profesor, catedrático Filosofía y Letras.
 María Dolores de Palacio (1895-1989), profesora, catedrático de francés.
 Arturo Duperier (1896-1959), alumno, catedrático de Geofísica.
 Mariano Quintanilla (1896-1969), profesor, catedrático de Filosofía.
 Benigno Lorenzo Velázquez (1901-1985), alumno, catedrático de Medicina.
 José Sánchez Merino (1903-1968) profesor de Dibujo.
 Gaudencio Fernández (1907-1964), maestro de la Escuela Preparatoria.
 Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999), profesor, catedrático de Lengua y Literatura.
 Rafael Gómez Montero (1922-1994), alumno, periodista y poeta.
 José Belmonte Díaz (1922-2014), alumno, escritor y abogado.
 Nicolás Sánchez-Albornoz (nac. 1926), alumno, historiador y académico de RAH.
 Aurelio Sánchez Tadeo (1928-2009), alumno, Cronista oficial de Ávila.
 Manuel Seco (1928-2021), profesor, catedrático de Lengua y Literatura.
 Pedro Sánchez García (nac. 1930) alumno, médico, catedrático, farmacólogo clínico.
 Adolfo Suárez (1932-2014), alumno, ex Presidente de Gobierno.
 José Luis Abellán (1933-2023), alumno, catedrático de Historia de la Filosofía.
 Feliciano Rivilla (1936-2017), alumno, jugador de futbol en el Atlético de Madrid.
 Carlos Sánchez-Reyes (nac. 1939), alumno, economista y ex Presidente de las Cortes de Castilla y León.
 Guillermo García Saúco (1916-2005), profesor de Dibujo y maestro de una larga generación de artistas abulenses
Retomando la relación de profesores y alumnos del Instituto reseñada, nos detenemos en cada uno de ellos, haciéndolo en esta primera entrega del reportaje según el orden de su paso por el Instituto:
1862-1909. GUERRAS VALSECA, Juan (Nava del Rey, Valladolid, 1833 – Ávila, 1912).
Licenciado en la Facultad de ciencias Físico-Químicas se doctoró en la Facultad de Farmacia y en 1858 fue nombrado catedrático suplente de Física y Química en el Instituto de Teruel. En 1862 tomó posesión de la plaza de catedrático en Ávila ganada por oposición, y en la ciudad permaneció hasta su muerte, donde también ejerció la docencia en materias de Historia Natural y Agricultura. Dirigió el Instituto entre los años 1865 y 1868, y dio clases en el Seminario Conciliar.
Como catedrático de Física, fue el encargado de recopilar de manera manuscrita las primeras observaciones meteorológicas diarias en el observatorio de la provincia. Sus minuciosos registros históricos de temperaturas, nevadas y variables del clima local sirven hoy en día para estudiar el cambio climático histórico de la región (F. Pablo Dávila, “Olas de frío y de calor durante el cambio de siglo en el observatorio de Ávila”. En: Cuadernos Abulenses, 35/2006).
Destacó por su faceta de historiador y protector del patrimonio. Durante largos años fue Vicepresidente de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Ávila y miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia. Compaginó su labor académica con la de farmacéutico, liderando iniciativas y reuniones del colectivo sanitario e institucional en la provincia de Ávila. Con motivo de su jubilación en 1909 fue objeto de un grandioso homenaje con concesión de un pergamino y una plancha de plata costeada por suscripción de alumnos y profesores, con adhesión de la Diputación y el Ayuntamiento (DAV, 18, 19 y 20/10/1909). El texto de la dedicatoria dice así:
«A D. Juan Guerras Valseca. Catedrático de Física y Química del Instituto de Ávila. Aceptad, querido compañero, en el quincuagésimo aniversario de vuestro ingreso en el Profesorado este recuerdo testimonio imperecedero de nuestro afecto, que estimando honra propia vuestra meritísima labor educativa, anhela perdure muchos años en este Claustro el respetable Maestro que, cubierto por la nieve de la senectud, conserva lozanos y primaverales sus entusiasmo por la enseñanza. Ávila, 5 de noviembre de 1908.
El Rector de la Universidad, Miguel de Unamuno (siguen los nombres del profesorado)».
Finalmente, añadimos que también fue un recto concejal del Ayuntamiento abulense y que se hallaba en posesión de las condecoraciones de la Cruz de Isabel la Católica y Encomienda de la Orden civil de Alfonso XII (DAV, 19/07/1912).
1866-1871. BARTOLOMÉ COSSÍO, Manuel (Haro, Rioja, 1857 – Collado Mediano, Madrid, 1935).
Pedagogo e historiador del arte. Cuando tenía diez años, la familia reside en Arévalo, donde su padre, Patricio Bartolomé Flores, es juez de primera instancia (Gaceta, 3/06/1867). En 1868 ingresa interno en el Colegio de sacerdotes de El Escorial, si bien antes ya había aprobado un curso en el Instituto de Ávila. En el curso 1870-1871, desde el de Noviciado de Madrid traslada de nuevo su expediente al instituto de Ávila y aquí obtiene el grado de bachiller en Artes coincidiendo con la muerte de su padre.
En Madrid se licencia en Historia de la Filosofía (1874). Fue un pedagogo krausista e historiador del arte español que ocupó la cátedra de Teoría de Historia del Arte en Barcelona (1882), también fue miembro de la Institución Libre de Enseñanza y sucesor de Francisco Giner de los Ríos. Dirigió el Museo Pedagógico Nacional (1883-1929), realizó un estudio monumental sobre la obra del Greco (1908), y presidió las Misiones Pedagógicas (1931-1935), movimiento educativo y cultural que recorrió la provincia abulense llevando un museo circulantes, música, cine y biblioteca escolares pasando por El Barco de Ávila, Arenas de San Pedro, El Arenal, Cebreros, Las Navas del Marqués, Burgohondo, Aldeavieja, Aldeaseca, Sinlabajos, Barromán, Castellanos de Zapardiel y Villanueva del Aceral. Fue quizá «la figura más eminente de la pedagogía española en el periodo de 1882 a 1935», año de su muerte (Manuel Bartolomé Cossío: Trayectoria vital de un educador, E. Otero, 1994).
1871-1898. CID FARPÓN, Leoncio (Avilés, 1856 – Ávila, 1898).
En el Instituto de Ávila fue profesor sustituto de Latín y Castellano, desde 1871 a 1875, y auxiliar de Letras en este último año. En 1876 se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid y entre 1978 y 1883 fue supernumerario y bibliotecario. En el mismo centro, su padre, Benito Cid Conde, ejerce como profesor de Latín y Castellano entre 1876 y 1894, igual que su hermano, Sisenando imparte Aritmética y Álgebra en el periodo 1877-1900.
También en Ávila, Leoncio Cid escribió para los periódicos locales, como “El Concurso”, y fundó y dirigió desde en 1877-1880 el semanario “La Opinión Provincial”, y poco después “La Crónica de Ávila” (1879). Igualmente, en esta etapa fue concejal y teniente alcalde del Ayuntamiento, y secretario de la Casa de Misericordia, y de la Junta de Gobierno del Monte de Piedad y Caja de Ahorros y que presidía Tomás Pérez González.
En 1883 se trasladó como profesor numerario al Instituto de Jovellanos, de Gijón, en el que tuvo a su cargo las asignaturas de Geografía e Historia. En este Instituto desempeñó los puestos de vicedirector y de director interino, y fue colaborador del diario El Comercio y otros periódicos locales. En 1885 fue nombrado académico correspondiente de la Academia de la Historia y publica el artículo «Recuerdos y actualidades de Ávila» (El País, 29/01/1889).
En 1892, diez años después, regresó a Ávila al haber obtenido por permuta la cátedra del Instituto, en la que permanece hasta 1901, figurando en 1894-1895 como Secretario del Centro. En 1894 prologa el libro “Instantáneas Avilesas” de Jorge Navarro y Almansa, y en 1896 es designado Alcalde constitucional de la capital (Gaceta, 30/11/1896). Publicó varios libros sobre geografía, historiografía y lenguaje. A este respecto, resultan ilustrativas las páginas de Maximiliano Fernández sobre su vida (Prensa y comunicación en Ávila, IGDA, 1998).
1884-1887. ARNÁU E IBÁÑEZ, Joaquín (Rubileos de Mora, 1950 – Valencia, 1890).
Destacó como filósofo, escritor y periodista. En 1884 obtiene la plaza la cátedra de Retórica y Poética en el Instituto de Ávila, y en 1887 pasa a ocupar la plaza de Psicología en el mismo centro. En este año inaugura el comienzo con un discurso titulado “El ideal del buen estudiante”, donde compendia la pedagogía con grandes principios de lo que es la Institución Libre de Enseñanza. Según su hoja de servicios durante los cursos escolares que estuvo en Ávila fue nombrado vocal de tribunal de exámenes de enseñanza privada, por el rectorado de la Universidad de Salamanca; e individuo de comisión de exámenes, para los colegios de Arévalo; y vocal del tribunal de oposiciones en escuelas por la Diputación Provincial.
Joaquín Arnau fue además un destacado republicano, miembro activo de la Junta del Casino Republicano y de la Asociación republicana de Valencia (1868). Dirigió el Diario de Avisos de Zaragoza (173). Durante la I República ocupó el puesto de secretario y gobernador interino de Guadalajara (1873). En la Restauración, dirige el diario de Madrid “El Demócrata” (1880), y se integra en la Institución Libre de Enseñanza y en el movimiento krausista. Se doctora en Filosofía (1882) y gana sucesivas oposiciones a cátedras de Instituto de Puerto Rico y Lugo, a las que renuncia, optando por la plaza de Ávila. Escribe estudios literarios (El teatro de Calderón; Autores dramáticos contemporáneos), políticos e históricos, además de varios prólogos, y artículos en la “Revista de España” y “Revista de Aragón”. En diciembre de 1887 toma posesión de la cátedra de Metafísica de la Universidad de Valencia.

FUENTE:https://www.facebook.com/jmsanchidrian1234

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