POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)
La guitarra de Paco de Lucía ha quedado en silencio. El flamencólogo de prestigio internacional nos ha dejado, para siempre, en el mes de febrero del año pasado 2014.
Nuestro querido pueblo, amante de la música de cuerda, le ha dedicado un pequeño homenaje al traer a esta crónica la historia de una guitarra deforme llamada ‘Guitarrón’, en el año 1768.
Dicho instrumento apareció en el inventario de Bienes culturales del sacerdote uleano Miguel Tomás Abenza y, el propio clérigo atestiguó que dicho instrumento de cuerda le fue regalado por un familiar del erudito Juan Bautista Ferro, fallecido a mediados del siglo XVIII y, transportado a la parroquia por El Trajinero oficial de la misma que se dedicaba a llevar y traer los enseres de la parroquia y del párroco.
Dicho instrumento fue heredado por los miembros de la familia Tomás (los Cholé) hasta el año 1910, fecha en la que su último poseedor, Antonio Tomás Sandoval, lo donó a la recién fundada banda de música en la persona del ilustrado musicólogo Vicente López Abenza (el Moro), quien en el año 1911, se lo legó al músico, de diez años y, posteriormente, médico Joaquín Moreno Sánchez.
Los avatares culturales y políticos en esta aciaga etapa de su vida, ocasionaron la pérdida de tan preciado instrumento musical. Las indagaciones no han dado los resultados apetecidos aunque el clamor popular dejaba bien claro que había regresado a sus originarios dueños. Nadie dio señales de su existencia por lo que se teme que desapareció para siempre o quedó secuestrado en lugar desconocido.
Ahora, ante esta luctuosa efeméride, doy cuenta, como homenaje a Paco de Lucía, de la existencia de dicho guitarrón.

