JOSÉ MAYORAL FERNÁNDEZ: CRONISTA, DRAMATURGO Y ALMA CULTURAL DE ÁVILA, EN EL CENTENARIO DEL CUENTO ESCÉNICO ‘LA MUERTE DEL LOBO’.
POR JESÚS MARÍA SANCHIDRIÁN GALLEGO, CRONISTA OFICIAL DE ÁVILA.
Cien años son los transcurridos desde el estreno del sainete lírico-dramático «La muerte del lobo»: cuento escénico de pastores y niños en un acto que escribió y dirigió José Mayoral Fernández, cuya faceta dramática nos permite ahora recuperar su figura:
«De todos los abulense son conocidas las múltiples actividades que en beneficio de Ávila llenaron la vida de José Mayoral Fernández, el cronista oficial de la provincia, el escritor que halló los temas de sus trabajos en la historia, las costumbres, los monumentos, la piedad; la vida de Ávila en fin; el periodista que cantó las glorias de su tierra en toda ocasión propicia; el activo funcionario municipal, y secretario inteligente de la Cámara Oficial del Comercio e Industria, etc.» (DAV, 10/02/1954).
El exitoso estreno de «La muerte del lobo» se produjo el 11 de febrero de 1926, martes de carnaval, en el Teatro Principal, con música de gaita y de orquesta compuesta y dirigida por el profesor Enrique Jiménez Vaquero.
Y con la excusa del centenario de la puesta en escena de esta obra, uno de los hitos en el ecuador de la carrera de José Mayoral, nos adentramos en su intensa biografía, la cual fue protagonista de una parte importante de la vida cultural abulense que proyectada durante la primera mitad del siglo XX.
RAÍCES FAMILIARES.
José Mayoral Fernández, nació en Ávila el 30 de enero de 1887, hijo de José Mayoral Sáez (1853-1890) y de Justa Fernández Adanero (1855-1939). El padre fue académico correspondientes de RAH y autor de los libros Recuerdos de Ávila. Romances (1883), y Grandezas de Ávila (1888), donde se reseñan los cargos que ocupó, tales como Presidente de la Escuela de Artes y Oficios, y miembro del Consejo de la Caja de Ahorros, la Liga de Contribuyentes y la Comisión de Monumentos, además de concejal, colaborador de prensa y autor de trabajos científicos y literarios.
José Mayoral Fernández se quedó huérfano con tres años, vivió en calle Vallespín nº 5 y se casó con Elena González Capitán, natural de San Bartolomé de Pinares, y fallecida el 31 de diciembre de 1946.
Tambiérn mantuvo especiales lazos familiares con su única hermana, Aurelia Mayoral Fernández, con la que convivió en sus últimos años en la calle de Tomás Luis de Victoria.
Ella estuvo casada con el Jefe de Administración de Hacienda Luis de Miguel Villán (1873-1957), siendo sus hijos María Teresa, Luis María, María del Carmen, José María, Aurelia y Jaime.
Aunque José Mayoral Fernández no tuvo hijos, la saga periodística de los Mayoral iniciada con su padre José Mayoral Sáez también continúó con el sobrino de este, José Mayoral Encinar (1890-1971), precursor del periodismo gráfico en Ávila en «El Diario de Ávila» y corresponsal de Blanco y Negro, ABC, Pueblo y agencias de noticias como Associated Press y EFE de Madrid, además de redactor gráfico de la Delegación Provincial de Educación Popular.
La saga continuó con Antonio Mayoral Fernández (1921-2005), hijo de José Mayoral Encinar, un acreditado reportero gráfico de El Diario de Ávila, y corresponsal de Pueblo, Marca, El Caso, La Vanguardia o ABC. La tradición continuó con su hijo Jesús Antonio Mayoral Bernabé (nac. 1950), quien colaboró con su padre Antonio y fue corresponsal de agencias de noticias y de los diarios ABC, Informaciones, Ya y de TVE-Castilla y León en Ávila durante más de veinte años, así como director de los servicios informativos de la televisión local, en cuya puesta en marcha colaboró.
A ellos se une José Luis (Pepe Luis – PPL) Mayoral Fernández (1929-2019), hijo también de José Mayoral Encinar, quien trabajó para El Diario de Ávila, Radio Gredos, la agencia EFE, ABC, RTVE y otros medios. Finalmente, su hija, Margarita Mayoral Sánchez (nac. 1964), continúa actualmente la trayectoria periodística en radio COPE.
CARRERA MUNICIPAL (1904-1948).
Por su hoja de servicio (AMAv, secretaría, 1904-1948), sabemos que contaba 17 años cuando, el 27 de noviembre de 1904, José Mayoral tomó posesión como escribiente de contaduría en el Ayuntamiento de Ávila, puesto al que accede por oposición, siendo alcalde Don Joaquín Carmelo Delgado y Secretario General Don Rufino Hernández de la Torre.
Con los años asciende a auxiliar 1º de Secretaría (1911), escribiente primero de Secretaría (1919), oficial 3º de Secretaría (1924), Oficial 2º de Secretaría (1927), oficial 1º de la Secretaría (1940), archivero municipal (1941) y Oficial Mayor (1942-1948).
Sobre su actividad profesional, el propio Mayoral expone en su solicitud de jubilación que «simultaneó el puesto en el Ayuntamiento con el del periodismo activo, y con ello, se despertaron en él aficiones a la búsqueda documental que comenzó en las actas de los siglos XV al XIX cuya lectura le hizo adentrarse en el estudio de la paleografía [de la mano del Archivero Jesús Molinero Fernández] con la que aportó no pocos trabajos a informes de comisiones y asuntos municipales y esclarecer la historia de la ciudad en crónicas publicadas con su firma en periódicos y revistas locales y naciones, escribiendo, ya ocupando el cargo de oficial tercero de la Secretaría la Historia del Municipio de Ávila que leyó en el Congreso de la Unión de Municipios Españoles de 1929 en Palma de Mallorca, y pendiente de publicación por ese organismo, que al sobrevenir la república en 1931, corrió la suerte del que suscribe de repulsas y amenazas como desafecto al régimen».
Así mismo, en el expediente de jubilación consta que José Mayoral también había desempeñado los puestos de oficial 1º del Gobierno Civil, al ser herido de bala diversos funcionarios del mismo entre ellos el sustituido, secretario de la Junta local de Reformas Sociales fundadora de los Jurados Mixtos que precedieron a la Magistratura del Trabajo.
Y añade que «ha sido vocal de los tribunales de oposición constituidos para el ingreso de auxiliares de la Administración de Correos de Ávila, en la huelga de funcionarios de 1923».
Igualmente, José Mayoral indica que en su obra Los Viejos Cosos de Ávila (1929), donde historia las tres plazas de San Vicente, el Mercado Chico y el Mercado Grande en sus aspectos urbano, civil y eclesiástico y sus tradiciones costumbristas, dio a conocer parte del fruto de su investigación documental en el archivo municipal, en el que servía desde 1936 y del que en 1939 fue nombrado encargado a la vez que fue designado Cronista oficial.
También manifiesta que al llegar el Glorioso Movimiento (1943), contribuyó con esfuerzo personal en guardias de noche y de día, alternando con los cargos de la Secretaría municipal, a la vez que estuvo al frente del Servicio de Transportes y Abastecimientos y del Subsidio del Combatiente,
Cumplidos los 61 años de edad, el Ayuntamiento, con fecha 1 de noviembre de 1948, acordó:
«Acceder a la jubilación solicitad, haciendo constar el sentimiento de las distintas Corporación en las que sirvió por haberse obligado a prescindir de los servicios del Señor Mayoral Fernández, funcionario que durante más de cuarenta años los ha prestado con un entusiasmo y probidad que pueden servir de ejemplo, prodigando su amabilidad y atención que le granjearon afectos y simpatías, no solo en las distintas corporaciones que sirvió, sino al vecindario en general…
>[Y] Al objeto de no romper el vínculo que con la Casa le une como atención del Ayuntamiento a tan excelente funcionario, se nombra al señor Mayoral Fernández Oficial primero honorario, manteniendo además su puesto como encargado de la biblioteca y el archivo municipal».
Ese mismo año, ya jubilado, se trasladó a Madrid para ser tratado por especialistas por una angina de pecho, dejando de lado su trabajo en el Archivo, aunque no el de Cronista, y allí, huyendo del frío abulense, pasó los inviernos de 1948/1950. A su regreso, comprobó que el archivo había sido trasladado desordenadamente y amontonado al Corralón, lo que empeoró las condiciones de salubridad de su trabajo, así que en 1950 renunció al puesto de archivero, aunque permaneció vinculado a la institución municipal como Cronista oficial vitalicio.
PERIODISTA.
La intensa actividad periodística desarrollada por José Mayoral comenzó con la publicación de un poema dedicado a Santa Teresa en el número extraordinario de El Diario de Ávila del 15 de octubre de 1905, colaboración a la que siguieron cientos de artículos de historia y tipismo abulense como redactor del periódico en el que estuvo activo hasta su muerte. «En este diario consumí de redactor toda mi vida», escribió (DAV, 20/03/1943), lo que le valió el título de Redactor Perpetuo Honorario concedido por dicho diario en sus Bodas de Oro con la profesión (DAV, 15/02/1954).
Otras colaboraciones de José Mayoral en la prensa abulense se produjeron en el periódico literario Prosa y versos (1907-1908); la revista Ávila Artística (1913), fundada por el mismo; en Ávila Regional (1917), revista que dirigió; Ávila, semanario ilustrado (1923); Cultura. Publicación mensual del Círculo Cultural Mercantil de Arévalo (1936); y Ávila Turística (1934-1936), publicación editada por la Junta Provincial de Turismo que dirigió.
También escribió para los diarios de Madrid: ABC, La Correspondencia de España, El Día, La Tribuna, La Acción, El Debate, La Nación, Blanco y Negro, La Ilustración Artística, etc. Y para los periódicos de provincias: La Vanguardia, El Norte de Castilla, El Lábaro, El Correo de Zamora, El Diario Montañés, etc. Entre ellos, especial notoriedad tuvo el reportaje publicado en Blanco y Negro sobre el tipismo abulense en día de mercado con fotografías de Mayoral Encinar y López Beaubé (BN, 16/12/1928), lo que tuvo gran repercusión en Ávila (DAV, 20/112/928 y 11/01/1929).
Colaboraciones todas «en las que no he ganado más que unas miserables pesetas, unas exigüas sumas para ayudarme modestamente a vivir con mi cargo del Ayuntamiento el que me absorbió tantas horas con el de la Cámara que me pregunto muchas veces asombrado como pude escribir tanto», dijo (DAV, 20/03/1943).
PUBLICACIONES.
Son varios los libros que forman la bibliografía escrita por José Mayoral, todos dedicados a la historia, el folklore y la cultura abulense, algunos aderezados con poemas, tonadas musicales y postales antiguas y fotografías de Julián Funtetaja y de su primo José Mayoral Encinar. Estos son los títulos:
Ávila. Santa Teresa de Jesús. Postales en verso (Imp. Sucesores de A. Jiménez, 1909, 35 págs.) es el libro en el que José Mayoral hace un recorrido por el callejero abulense que retrata Julián Fuentetaja Martín en 28 instantáneas de monumentos y establecimientos comerciales. Sobre ellos, Mayoral estampa descripciones poéticas que acompañan a las fotografías, haciendo suya la siguiente imagen: «Cuando visitó Zorrilla / este rincón de Castilla, / en un canto magistral / le juzgó con una real / y artística maravilla».
La Ciudad de Ávila.
Museo de arte antiguo, relicario de fe y santidad, estación veraniega de primer orden, fuente de riqueza comercial e industrial (ed. Cámara de Comercio, 1916, 86 págs.). Las obra incluye 35 fotograbados de Julián Fuentetaja y es una amena «guía de la ciudad monumental, artística, veraniega, panorámica, mercantil e industrial, del punto del clima y la alimentación que es salud y vida, del lugar donde se admira es estudia la magnificencia del arte antiguo, el paso de civilizaciones pretéritas y el recuerdo de la mística Doctora Teresa de Jesús, y por último, del sitio donde se desenvuelve la riqueza agrícola, pecuaria, mercantil e industrial».
La ciudad de Santa Teresa. Manual del turista-peregrino (ed. Cámara de Comercio, 1923, 66 págs.) es una pequeña guía que se regalaba a los turistas. A través de sus páginas, profusamente ilustradas y salpicadas de anuncios publicitarios de tiendas, establecimientos, comercios y negocios, la ciudad se presenta así: «Ávila, silenciosa y envuelta en su muralla, Ávila parece una población dormida en plena Edad Media, principalmente vista desde los Cuatro Postes».
La muerte del lobo. Cuento escénico de pastores y niños en un acto (Imp. Senén Martín, 1926, 40 págs.) es la obra publicada con fotografías de José Mayoral Encinar del día del estreno, «sin más pretensión que la de cooperar a la loable y meritoria labor artística en un excelente cuadro cómico-dramático y de variedades realizado con general aplauso, que se tradujo en continuos llenos del Teatro».
Según el reparto, intervinieron actores aficionados arropados por un animado coro de niñas y un grupo de niños que exhiben el folklore abulense, todos ataviados con trajes típicos ante un decorado del pintor José Alberti García que recrea el ambiente de una vivienda campesina de la sierra de Ávila.
La banda sonora de este cuento pronto se convirtió en todo un clásico que se interpretaba con asiduidad en el Mercado Grande y en el Teatro Principal por las bandas de la Academia de Intendencia y la municipal durante las fiestas de verano y las patronales de Santa Teresa. También lo hiciero la Orquestina Ávila en el Cinema en las fiestas de Navidad, y el maestro Piquero dirigiendo la banda municipal en el cine Lagasca honrando a Santa Cecilia.
Los viejos cosos de Ávila. Escenarios históricos y novelescos (1927, 118 págs.). En este libro, ilustrado con fotos de Mayoral Encinar y postales antiguas, el autor recrea las plazas del Mercado Chico, de San Vicente y de Santa Teresa de Jesús (Mercado Grande), las cuales abarcan toda la Historia de Ávila, pues son tres escenarios de sus conquistas guerreras, de sus actividades comerciales y de las aficiones de la población.
Ávila en los viejos y nuevos caminos (Imp. Vda. Emilio Martín, 1948, 184 págs.) es el libro ilustrado con medio centenar de fotografías que José Mayoral firma como Académico Correspondiente de la Real de la Historia, Cronista Oficial de Ávila y Presidente de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos: «Es la ciudad de los recuerdos en los viejos caminos que se ofrece al turismo en los nuevos», al que sigue un llamamiento final:
«Españoles de las dos Españas, venid a la ciudad de los santos que es la capital del Romanticismo y la Jerusalén de la Mística».
Entre cumbres y torres (1950, 160 págs.). El libro, iluminado con numerosas ilustraciones y fotografías, comienza así:
«Entre cumbres y torres, en brusco recorrido, / ofrece bella Ávila paramera y jardín, / como entre pasta y hasta se ofrece el contenido /de un libro interesante desde el principio al fin».
Consta de sesenta capítulos que desgranan artículos y experiencias de José Mayoral sobre historia, leyendas, tradiciones, folklore, cuentos, anécdotas, personajes, tipismo y 50 transcripciones musicales de tonadas de los pueblos de la provincia.
La Virgen por tierras de Ávila (1954) es el título del libro inédito de canciones dedicado a la Virgen, tal y como se festeja en los pueblos de la provincia y cantan quintos, mozas, danzantes y niñas (DAV, 24/09/1954).
El municipio de Ávila. Estudio Histórico (Ed. Ayuntamiento1958, 184 págs.). «La publicación de esa obra póstuma de D. José Mayoral Fernández, Cronista Oficial de Ávila durante largos años, ha sido patrocinada por el Excmo. Ayuntamiento de Ávila, como postrer homenaje a su hijo insigne», se dice al principio del libro prologado por el fiscal Enrique Leyva. Por su parte, la Institución Alonso de Madrigal de la Diputación provincial también publicó la obra en la colección Temas abulenses.
El libro recoge en nueve capítulos la historia resumida del territorio abulense desde los orígenes vettones y romanos, pasando por los tiempos de leyenda de doña Urraca, Aixa Galiana, Jimena Blázquez, la princesa Isabel y Santa Teresa. También nos introduce en la organización territorial en Cortes, señoríos y sexmos, y el apogeo municipal, sin olvidar la ciudad heroica conocida como Ávila del Rey y de los Caballeros, y la Ciudad mística de moros y cristinos. Sigue el relato de nuestro cronista hasta adentrarse en el siglo XVII y el reinado de Carlos III, y termina reseñando aspectos de la decadencia del siglo XIX y avances señeros del final de siglo y el primer tercio del siglo XX.
TEATRO Y FOLKLORE.
Dentro la faceta como dramaturgo y director escénico de José Mayoral nos encontramos con un número significativo de obras y espectáculos que contaron con su intervención, las cuales reseñamos a continuación.
La gente de agallas es un pasillo cómico escrito expresamente por José Mayoral para la Asociación Católica de Obreros, se estrenó en el Teatro Principal el 1de mayo de 1913 (DAV, 24/04/193), actuación que se repitió en el escenario de El Coliseo el 20 de enero de 1914 (DAV, 21/01/1914).
Rondas y leyendas. Mayoral fue el autor de varias dramatizaciones al aire libre de cabalgatas y hechos históricos, tales como la recreación de la entrada en Ávila de Isabel la Católica (DAV, 20/10/1925), o de la boda de los aristócratas Sancho de Estrada y Urraca Flores (DAV, 13/10/1926).
La muerte del lobo es un sainete lírico-dramático que ya hemos comentado, estrenado el martes de carnaval de 1926: «Lo dramático y lo cómico alternan en el desarrollo con hábil ponderación, y el interés con que se aguarda el desenlace no nos priva de solazarnos con los chistes y agudezas de buena ley que profusamente salpican el diálogo… Pero lo mejor del libro de La muerte del lobo es la certera pintura del ambiente rural en que se desenvuelve, la propiedad de los personajes y sus castizas expresiones, que revelan en el autor un extenso e intenso conocimiento de las gentes de estas tierras (DAV, 12/02/1926). La representación se repitió, también con gran éxito, el 10 de marzo siguiente (DAV, 10/03/1926).
¡Vivan los novios! es una zarzuela en dos actos, con letra de Mayoral, inspirada en las costumbres típicas y tradicionales de la Sierra de Ávila con música de los hermanos Enrique y Gerardo Jiménez Vaquero. «Mozas y mujeres de la sierra, ataviadas típicamente con la mantelina negra, formaban un conjunto sugestivo y atrayente».
La obra se representó el 1 de mayo de 1928 en el Teatro Principal por aficionados del grupo del Hogar de Ávila con particpación de la Escuela Normal (DAV, 3/05/1928). La representación tuvo un enorme éxito, todos los números se repitieron y los autores fueron aclamados por el público. En vista de ello, se repitió el día 4 de mayo, con igual éxito (DAV, 5/05/1928).
El comedor de caridad es una revista-sainete dirigida por José Mayoral estrenada el 11 de mayo de 1935 en el Teatro Principal a cargo de una compañía de aficionados abulenses, con el patrocinio del Ayuntamiento y del Gobierno Civil.
La música fue obra de Enrique Jiménez Vaquero y el decorado del pintor abulense Antonio Veredas. La función consistió en una velada mixta que incluía recitado de poemas de José Mayoral, música de rondalla, proyección de fotos de Mayoral Encinar, etc. que tenía como fin recaudar fondos para reactivar el comedor de caridad (DAV, 8, 09/ y 11/05/1935).
La obra tuvo un gran éxito, por lo que se repitió dos días después (DAV, 14/05/1935), no pudiéndose hacer una gira por la provincia por cuestiones personales al no ser profesionales los actores (DAV,16/05/1935).
El día de Ávila nació como una zarzuela ampliada de la revista El comedor de caridad. Fue estrenada el 5 de octubre de 1935 en el Teatro Español de Madrid y después en Ávila (ABC, 15/10/1935). Del éxito del espectáculo se ocupó la revista Blanco y Negro:
«Había una escena del mercado, concurrencia de recuerdos que fue hasta cinco veces repetida a petición del público. Tal fue la impresión que causó la música de Ávila. Los vendedores típicos iban entrando con su respectiva canción popular cada uno y formaban un semicírculo en el escenario, cantando, como final, todos ellos una bellísima tonada de Serranillos» (J. Mayoral, Entre cumbres y torres, 1950; y DAV, 16/10/1935 y 11/06/1953).
Cuadros folklóricos abulenses son una serie de actuaciones que tuvieron lugar en el Teatro Principal el 17 de diciembre de 1941 de la mano de José Mayoral con la siguiente programación: “Ronda de la Pulida Imagen” (escenas de Mijares), “Pidiendo a la novia” (estampas de tierras del Barco) y “Pregones de Ávila”. Todo enmarcado en un Festival Artístico-Musical programado por el Sindicado Español Universitario de Ávila (DAV, 16 y 18/12/1941).
Ronda de la Pulida Imagen es un cuadro folklórico ideado por Mayoral del que el maestro Andrés Piquero compuso una fantasía para la Banda Municipal que actuó en la plaza de Santa Teresa (DAV, 18/05/1942).
Años después, el 18 de julio de 1947, organizado por el Cuadro Artístico de Educación y Descanso, en el Teatro Principal actuó la Ronda de la Pulida Imagen con letra original de Mayoral y música típica regional abulense (DAV, 16 y 19/07/1947).
Capas blancas de Ávila (1942) es la obra escrita por Mayoral en versos en metro mayor asonantados que relatan leyendas y hechos de Ávila relacionados con la época y el ambiente de San Juan de la Cruz recreado con motivo de su centenario. La representación tuvo lugar el 8 de mayo de 1942 en el Teatro Principal con excelentes recitados y cantos, intercalaciones musicales, y originales vestuario y decorado (DAV, 9/05/1942).
DISTINCIONES Y HONORES.
En 1925, José Mayoral es nombrado Académico correspondiente de la Real de la Historia, a la vez que Claudio Sánchez Albornoz lo fue como Académico de número. La Comisión permanente del Ayuntamiento del 20 de abril acordó entonces felicitar al Cronista, (DAV, 21/04/1925), lo mismo que también expresó la Cámara de Comercio (DAV, 24/04/1925).
En 1936, su poema «Morañegas» es premiado por el Círculo Cultural Mercantil de Arévalo. Años después, en 1939 es nombrado por el Ayuntamiento de Ávila Cronista oficial «en reconocimiento a su gran labor investigadora sobre historia llevada a cabo durante muchos años» (DAV, 11/04/1939), sustituyendo en el cargo al fallecido Abelardo Merino Álvarez (1879-1939). Y en 1948, coincidiendo con su jubilación, la Corporación municipal lo nombra Oficial primero honorario, igual que la Cámara de Comercio le distinguió como Secretario honorario de la misma.
Más adelante, el máximo reconocimiento a la trayectoria de José Mayoral le llegó con la concesión de la Medalla al Mérito en el trabajo en su categoría del Plata de 2ª clase, concedida a instancias de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Ávila mediante Orden del Ministerio de Trabajo del 11 de diciembre de 1953 en atención a sus meritos laborales como Secretario de la Cámara de Comercio y como Oficial Mayor del Ayuntamiento, también por su destacada labor como Cronista Oficial (BOE, 30/12/1953).
La celebración de tal acontecimiento tuvo lugar en el salón de sesiones municipal el 14 de febrero de 1954 con la asistencia de autoridades, funcionarios, comerciantes, industriales, compañeros, amigos, y público en general. En el acto le fue impuesta la mencionada condecoración y el director de El Diario de Ávila, Juan Grande, le hizo entrega también del nombramiento de Redactor Perpetuo Honorario del periódico. Terminado el acto con la intervención de las autoridades representantes de la Cámara, el Ayuntamiento y el Ministerio, el homenajeado agradeció emocionado el galardón y las felicitaciones recibidas, y dio lectura a un resumen de su vida laboral, sin olvidar su implicación social y cultural en la ciudad.
A continuación, la comitiva de autoridades y acompañantes adheridos al homenaje se dieron cita en el banquete organizado en el Restaurante Piquío, a cuyos postres se escucharon elogios de los escritores y amigos Enrique Leyva, Martín Borro, Josefina Carabias, Luis López Prieto de la Peña literaria “El Cobaya”, Hernández Luquero, y el Dr. Benigno Lorenzo Velázquez, entre otros (DAV, 15/02/1954).
Por su parte, la Diputación premió en 1957 su faceta de reportero y articulista en El Diario de Ávila, donde ese año publicó la serie «Postales de Ávila» exaltando los monumentos y la historia abulense (DAV, 31.12/1957), mientras que otros reconocimientos del Ayuntamiento se producirán días despues, cuando ya le había sorprendido la muerte.
IN MEMORIAM.
El 5 de enero de 1958 fallece José Mayoral Fernández, el hombre, el abulense, el periodista, el poeta, el Cronista imparcial autor de la Crónica de Ávila y el historiador de la actualidad, para quien «Ávila es ante todo y por encima de todos», como escribió Juan Gran Martín (Fdo. Martín Arévalo), director de El Diario de Ávila (DAV, 6/01/1958).
El Ayuntamiento expresó entonces a la familia un sentido pésame corporativo (AMAv, actas, 10/01/1958), y rindió honores póstumos a su figura nombrándole «Hijo predilecto» y designando una calle con su nombre, así como comprometiendo la publicación de su libro El Municipio de Ávila (AMAv., actas, 18/02/1958). Todo ello, a instancias de la revista oral “Hontiveros” y otras personalidades, y en respuesta a la campaña de adhesión llevada a cabo por El Diario de Ávila (DAV, 24/01/1958).
En la misma línea, el domingo, 19 de enero de 1958, tuvo lugar en el Ayuntamiento «una sesión literaria para conmemorar la vida y actividades del que fue Cronista oficial de Ávila don José Mayoral Fernández». Intervinieron los autores Eduardo Ruiz-Ayúcar, Hermenegildo Martín Borro, Antonio Córdoba Penit, Abelardo Gómez Tey, Santiago Escudero, Emilio González Hervás, Luis López Prieto, Benigno Lorenzo Velázquez, Rafael Gómez Montero, Ferreol Hernández, Nicasio Hernández Luquero, Alfredo Olavarría, Juan Grande Martín, Leopoldo Sánchez de la Cueva, Juan Alarcón Benito, Juan Gómez Málaga y Enrique Leyva, actuando como maestro de ceremonias Juan Aurelio Sánchez Tadeo (DAV, 17/ y 20/01/1958).
Hermenegildo Martín Borro, el poeta de Cebreros, apuntó entonces:
«Don José Mayoral Fernández, el maestro de tantas cosas entre nosotros y, singularmente, de campechanía; maestro de amor a su tierra [Ávila], de amor a España, pertenecía a esta alcurnia espiritual de hombres, a esta elevada estirpe en que lo humano se ennoblece humanizándose -valga de redundancia-, dulcificándose, hasta convertirse en un patrimonio superior del que todos participamos: pobres y ricos, sencillos hombres del campo y de la ciudad; hombres de una gran sabiduría y hombres que no sabemos nada» (DAV, 20/01/1958).
Finalmente, el periodista y poeta Rafael Gómez Montero resumió espléndidamente a nuestro Cronista: «Son tantas las facetas que ha cultivado, que por todas la generaciones que él conoció ha quedado huella.
En el teatro, llevó a la escena un estilo peculiar de Ávila, con el Mercado del viernes y el Comedor de Caridad, con las rondas de la Pulida Imagen, de nuestros pueblos, sacando a la luz del día costumbre casi olvidadas, tipos – como el Tío Carromato- a punto de perderse entre las cuatro paredes de Burgohondo, o en los trazos de un cuadro de Chicharro.
La canción, la música y la danza, volvieron a cobrar con él, el verdadero sentido de lo tradicional, y lo llevó como embajada, paseándolo majestuosamente fuera de muestra provincia.
»Ha escrito guías de la ciudad, centenares de artículos, libros históricos, costumbristas, anecdotarios, comedias, cuentos, poesías… Ha organizado festivales. Y todavía queda en el recuerdo su obra Las capas blancas¸ escrita para el centenario de San Juan de la Cruz. Teresiano cien por cien, abulense hasta la médula, constituye hoy el mejor archivo y enciclopedia viviente de todo lo que se refiera a Ávila. Batalló en pro de los intereses abulenses de nuestro medio siglo, con una preocupación constante por el turismo de nuestras tierras… En su casa de la calle Vallespín, tenía su tertulia de invierno, que era a la vez biblioteca, sala de ensayos teatrales y círculo de recreos» (DAV, 12/02/1958).
