POR MARTÍN TURRADO VIDAL, CRONISTA OFICIAL DE VALDETORRES DEL JARAMA (MADRID)
A lo mejor, el título resulta algo pretencioso, porque lo único que se puede ofrecer en pocas líneas son unas gruesas pinceladas sobre la delincuencia. Esto no impide que sea cierto, porque la delincuencia en Madrid es el asunto medular y central de este artículo, por otra parte, poco tratado y conocido. Pasaría otro tanto de lo mismo, si, en vez de los delincuentes, tuviéramos que hablar de la Policía de la época.
Se va a centrar nuestra atención en la delincuencia “común”, dejando de lado la terrorista, que estaba siendo protagonizada por el anarquismo. Para ello se va a proceder en primer lugar a clasificar de alguna forma a los delincuentes, para, después, poder abordar su carrera delincuencial. A continuación, se estudiarán con algún detalle dos casos muy sobresalientes: el de una estafadora a lo grande, Baldomera Larra, hija de Mariano José, y el de un carterista eminente, Federico Laveruy.
