LA IMPORTANCIA DEL “LIBER EGABRENSIS” EN EL CONCILIO DE ELVIRA.
Oct 05 2026

POR ANTONIO ROLDÁN GARCÍA. CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE CABRA (CÓRDOBA)

Egabro (Córdoba)

El Liber Egabrensis (Libro de Cabra) es un códice jurídico antiguo de crucial relevancia, elaborado en el episcopado de la antigua Egabro romana durante el último tercio del siglo tercero por los epíscopos y presbíteros egabrenses. Sin duda ninguna fue el origen del derecho canónico e histórico. Se trata de una de las colecciones de actas y cánones eclesiásticos y civiles -relacionada estrechamente con la célebre compilación jurídica Hispana- que sirvió como base para resumir, entre otras cosas, las actas del Concilio de Elvira (iliberris), en el año 302 de nuestra era.

La Sede episcopal de Egabro (La actual ciudad de Cabra de Córdoba) fue creada sin duda ninguna, a mediados del siglo III d. C, en plena crisis del Imperio Romano y las persecuciones contra los cristianos, cuando se sucedían emperadores que duraban apenas dos años e incluso algunos, sólo unos meses. Posiblemente por tiempos de Aureliano (270–275 d. C.), uno de los emperadores más importantes de la historia de Roma, conocido como el Restitutor Orbis porque logró la hazaña de reunificar el imperio.

Egabro era (y es) un enclave geográfico en el mismo centro de la Bética. En este periodo, la ciudad era una tierra donde convivían múltiples religiones con sus infraestructuras de jerarquías, lugares de adoración y exvotos y, por supuesto, con personal sagrado encargado de los cultos, tanto sacerdotes como sacerdotisas, flámenes y epíscopos… Entre estas religiones podemos citar: las antiguas totémicas tartessas que perduraron entre los indígenas romanizados, las nuevas aportadas por Roma, (Egabro fue conquistada por los romanos, los Flavios, en el siglo tercero; tomaron prisionero a su noble rey Corribilo y respetaron su vida). Así lo atestigua el historiador Tito Livio en su gran obra de “Ab urbe condita” (Desde la fundación de la ciudad). En el año 19 a. C.

“Et in itraque Hispania eo anno res prospere gestae, nam et C. Flaminius oppidum Igabrum munitum oppulentumque vineis expugnavit et nobilem regem Corribilonem vivium coepit”.

Que traducido al español actual viene a decir así: “Y en el resto de España, ese año las cosas marchaban bien, pues Cayo Flaminio también asaltó la ciudad fortificada de Igabrum, rica en viñedos, y capturó vivo al noble rey Corribilo.”

Junto a las religiones tartesso-romanas, convivían las nilóticas y egipcíacas, hubo un templo en la ciudad dedicado a la diosa Isis, y según la epigrafía de que se dispone en el Museo, el nombre de su sacerdotisa era Flaminia Pallae Isiaca. También está documentado el culto a las deidades nilóticas por ungremio iniciático y hermético compuesto por los famosos ilychiniarii (Hacedores de mechas).

De importancia cultural e icónica era el mitraísmo en la antigua ciudad de Cabra, como lo demuestra el hallazgo de un Mitreo junto a las estatuas de los dioses Mitra y Baco en el paraje de la Fuente de las Piedras, que se conservan en los Museos Arqueológicos de Cabra y de Córdoba.

También según la epigrafia que consta, se rendía culto a la divinidad del agua, personificada en la Diosa Daeva, posiblemente el río Cabra, se denominara Deva en tiempos prerromanos.

Y por supuesto, en el siglo segundo de nuestra era, ya había una comunidad cristiana en esta tierra. Así pues, lo sagrado en el suelo egabrense se dio como borbotón de Manantial.

Un hecho exacto y constatable es que en el año 302, el obispo egabrense Sinagio junto con su presbítero Victorinus, acudenal concilio conocido como “El Concilio de Elvira” (iliberri, actual Granada) con el manuscrito del Liber Egabrensis conteniendo los textos de los 48 cánones a dilucidar y debatir.Al concluir el Concilio dos años después, las actas son firmadas por los 19 obispos asistentes y por los 24 presbíteros (teólogos) acompañantes. En el acta de firma de los obispos hallamos este textoque dice lo siguiente: “Sinagius Ecclesiae Egabrensis Episcopus hanc constitutionem firmavi et suscripsi”.

 

En el acta de los teólogos o presbíteros, hallamos la firma de Victorinus ““Uictorinus ecclesiae egabrensis presbiterus… h c firmavi.”

“Victorino, presbítero de la iglesia egabrense firmó este documento”.

Este personaje, Victorinus va a ser muy importante y decisivo como veremos más adelante en la conformación del cristianismo en el Concilio de Nicea (325 d. C.)

El Concilio de Elvira se celebra por iniciativa del influyente obispo Osio de Córdobaquien era la figura teológica y política más importante de la Iglesia hispana de la época y gran amigo del obispo egabrense Sinagio, que más tarde sería consejero del propio emperador Constantino el Grande, Y este concilio es presidido por el obispo Félix de Acci (Guadix). Al tratarse de una época preconstantiniana (anterior a que la Iglesia fuera legalizada y protegida por el Imperio Romano), los concilios no eran convocados por emperadores, sino por acuerdos entre los propios pastores de las comunidades cristianas. El obispo Félix de Acci (Guadix), presidió las reuniones por ser, presumiblemente, el obispo de mayor antigüedad o edad entre los 19 obispos y 24 presbíteros de toda la península ibérica (Hispania) que acudieron a la cita.

El motivo principal del Concilio de Elvira no fue debatir grandes dogmas teológicos, sino restaurar el orden, regular la moral y unificar la disciplina interna de las crecientes comunidades cristianas en Hispania tras un periodo de fuertes tensiones sociales y persecuciones. A través de sus 81 cánones disciplinares, el concilio se convocó específicamente para dar respuesta a los problemas de celibato, idolatría, esclavitud, espectáculos…

Ante la importancia de este Liber egabrensis, que luego va a asentar los cánones de Nicea, el escritor y cronista oficial de Cabra (Córdoba), Antonio Roldán García, junto al escritor y poeta Francesc Rillo González y la socióloga Rosa Roldán Ponferrada han constituido un grupo de trabajo para la investigación del Liber Egabrensis principalmente debido a su incalculable valor histórico, cultural y legal para los orígenes de la propia ciudad de Cabra y de la región de la Bética romana y visigoda. Han contactado con el GRAT (Grup de Recerques en Antiguitat Tardana) de la Universidad de Barcelona, con la Unidad de Ediciones Periódicas de la Universidad Pontifica de Comillas, con la Universidad San Dámaso de Madrid…

Como cronista oficial y miembro de este grupo constituido, dedicado a «salvar el legado» y a rescatar la tradición oral e histórica local, las motivaciones detrás de esta línea de trabajo se centran en varios puntos clave:

Investigar este documento permite conectar de manera directa la importancia político-religiosa que tuvo la Egabro romana y visigoda en la Península Ibérica. Demuestra que Cabra no era una población menor, sino un centro con la suficiente relevancia jurídica, religiosa e intelectual como para contar con copias y recensiones legislativas propias.Y según el consejo de mi colega cronista Julián García (q.e.p.d): “Antonio Roldán, a ti te tocará investigar el “Liber Egabrensis” y su influencia en el Concilio de Elvira, y ya verás la de sorpresas que te encontrarás…”

En definitiva,la labor consistirá en preservar y difundir este tesoro culturaly ponerlo en conocimiento accesible para todos los egabrenses y eruditos en el tema, justificando el peso histórico de Cabra en el mundo entero.

FUENTE: A.R.

 

 

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