LA AFAMADA TORMENTA FILOMENA
Ene 09 2026

POR MARTIN SANCHEZ GONZALEZ, CRONISTA OFICIAL DE GETAFE (MADRID)

Una orrasca que sepultó bajo la nieve a media España.

El temporal transformó ciudades enteras, paralizó infraestructuras y dejó una estampa inédita en gran parte del país.
Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), fue la nevada más intensa en un siglo.
Durante la noche del 7 al 8 de enero, mientras la mayor parte del país dormía, la nieve comenzó a caer con una intensidad extraordinaria. No era una nevada más. En cuestión de horas, Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón, La Rioja o Navarra empezaron a quedar sepultadas bajo un manto blanco que no dejaba de crecer.

En apenas 30 horas, el centro peninsular acumuló entre 40 y 60 centímetros de nieve, cifras inéditas en muchas capitales desde mediados del siglo XX. En Madrid, la última nevada comparable se remontaba a 1971. Calles irreconocibles, coches enterrados y árboles vencidos por el peso de la nieve se convirtieron en la estampa del temporal.

La capital de España quedó prácticamente detenida, con su aeropuerto cerrado, las carreteras colapsadas, los trenes suspendidos y miles de personas atrapadas sin poder salir de la ciudad. Madrid, acostumbrada a inviernos más benignos, se vio desbordada por un fenómeno que superó cualquier escenario previsto en los planes de emergencia.

¿Qué hizo tan excepcional a Filomena?

La borrasca, nombrada oficialmente el 5 de enero, se formó en el Atlántico y avanzó cargada de aire muy húmedo y templado. Al mismo tiempo, una potente masa de aire ártico había descendido días antes y se había instalado sobre la península ibérica. Este aire frío quedó bloqueado por un anticiclón persistente sobre el norte de Europa, impidiendo su retirada.

El choque fue decisivo, ya que la abundante humedad aportada por la borrasca se encontró con temperaturas muy bajas en superficie. El resultado fue una precipitación continua en forma de nieve, incluso a cotas muy bajas. Además, Filomena se desplazó lentamente, lo que prolongó las nevadas durante más de un día entero.

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) confirmaría más tarde que la nevada de los días 8 y 9 de enero fue la peor en más de cien años por intensidad en 24 horas y por el espesor acumulado. Había que remontarse a 1904 para encontrar en el centro de España una situación extrema de frío y nieve semejante.

Efectos durante semanas
Pero cuando Filomena se retiró, el episodio no había terminado. La nieve acumulada, lejos de fundirse, quedó expuesta a una ola de frío excepcional que se prolongó hasta el día 17 de enero. Las temperaturas se desplomaron hasta valores récord, con mínimas por debajo de −20 °C en numerosas zonas del interior y registros de hasta −26,5 °C en Teruel. Así, la nieve se transformó en hielo, complicando aún más el escenario.

Los efectos se dejaron sentir durante semanas. En Madrid, los daños en infraestructuras, zonas verdes y servicios públicos se estimaron en más de mil millones de euros. Miles de árboles quedaron gravemente dañados, alterando el paisaje urbano durante años. El sector agrícola fue otro de los grandes perjudicados.
Cinco años después, Filomena sigue siendo un caso de estudio para meteorólogos y un recordatorio para las administraciones: los episodios extremos no son imposibles, incluso en regiones poco acostumbradas a ellos. El temporal paralizó la economía, dejó cientos de personas bloqueadas en carreteras, obligó a suspender las clases y la circulación de trenes en muchos lugares de España y llevó al Gobierno a declarar zona catastrófica a ocho comunidades autónomas (Andalucía, Madrid, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Asturias, Aragón, La Rioja y Navarra).

En Getafe, «Filomena» tuvo también una gran repercusión al quedar cortadas las vías más importantes de la ciudad y afectadas muchas de sus principales infraestructuras.

El Ayuntamiento de Getafe, Policía Local, Policía Nacional, Protección Civil, Guardia Civil, Ejército del Aire y del Espacio Espacio, la UME y determinadas empresas públicas y privadas, tuvieron que ponerse manos a la obra y utilizar sus recursos y maquinaria propios, para abrir las primeras sendas y caminos y dar acceso a hospitales, y centros de abastecimiento y producción de la localidad.
En la base aérea de Getafe se habilitó una pista especial para el despegue del avión de Airbus «BELUGA» cuya función es el transporte de piezas y equipos aeronáuticos para el montaje de aviones de esta compañía.

Aquellos momentos de la gran nevada generaron la onda preocupación de todas las autoridades y gobierno de la ciudad pero la respuesta unánime de la población civil y voluntarios de las diferentes instituciones de Getafe, facilitaron la movilidad y participaron con todas sus fuerzas para remontar la situación y volver a la normalidad, algo que no ocurrió hasta después de varios días.
Solo nos queda felicitar a todos los que entregaron su tiempo y su esfuerzo para facilitar la gestión y volver a la normalidad. Gracias al esfuerzo de todo.

FUENTE:https://www.facebook.com/martin.sanchezgonzalez.5/posts/pfbid02HmSvP3q6bPepHfbRhJhGwoX7TBLLC5kom5LDE6ZnY6HoY6aYN5iikERWtrmSmGnfl?locale=es_ES

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