GOVERT WESTERVELD-POR ANGEL RIOS MARTINEZ, CRONISTA OFICIAL DE BLANCA (MURCIA).
Tras recorrer la cartografía de los Banū Darray y descifrar en Aldarache un paisaje que es, a la vez, archivo fiscal y refugio espiritual, nos asomamos a la esencia misma de su legado. En este rincón del valle, donde los graneros almorávides custodiaban el trigo y los linajes hudíes protegían el saber, la naturaleza se convierte en el lenguaje de lo divino. Si el almendro era el despertar del solitario, la vid representa la embriaguez mística y la dulzura del conocimiento que se decanta con el tiempo.
Bajo la sombra de los parrales que antaño regaba la acequia de Aldarache, el tiempo parece detenerse para ofrecer el fruto de la contemplación. La vid, con su capacidad de transformar el agua de la tierra en el vino del espíritu, simboliza esa «ma’rifa» o conocimiento gnóstico que Avempace y los maestros sufíes buscaban en el retiro. No es casual que en los márgenes de la ortodoxia almorávide, este fruto fuera celebrado como una metáfora de la verdad transparente y ligera.
Invitamos ahora al lector a dejar atrás los legajos de los escribanos y los límites de los bancales para adentrarse en la frescura de este poema. En sus versos, la vid nos habla de días que fluyen como el agua y de un sabor que, al igual que la memoria de los Banū Darray, se niega a desaparecer del todo, permaneciendo grabada en la conciencia de quien sabe mirar el valle con ojos de poeta.
Poema: Vid
1
¿Dónde están nuestros días?
¿Dónde están esas noches,
que vieron tantas aguas?
Pensamientos sin broches.
2
Cual jardines de antaño,
en belleza de flores.
Momentos sin engaño,
demasiados honores.
3
Jugosidad de uvas,
agua en cuerpo y figura.
Fruto que al alma arrulla,
en mi mano, hermosura.
4
Gozamos su dulzura,
a toda hora del día.
Sentimos la ternura,
fruto en plena poesía.
5
La uva, clara y leve,
como cuerpo sin velo.
Parece que se mueve,
a la sombra del cielo.
6
Exquisito sabor,
regalo con deleite.
Grato fue el fervor,
de amor y su banquete.
7
Cuerpo de bello color,
radiante creación.
Embriagador olor,
bella provocación.
8
Su voz rozaba el oído,
como un canto de vino.
Susurro siempre vivido,
en la mente, su camino.
9
Lleno de rayos de sol,
el alma celebra su ser.
No hay ansia de control,
ni miedo de perder.
10
Sabor que humilla miel,
frescor en el ardor.
Se prueba como hiel,
de un rey con sed de amor.
11
Frescura en la mañana,
rocío y su ternura.
Aroma que se emana,
brillo de esencia pura.
12
Las uvas dieron su alma,
al vino en los toneles.
Murieron en su calma,
para gozo de fieles.
13
Viento arranca racimos,
pero el sabor no borra.
Suavidad en caminos,
siempre en la memoria.
14
Las uvas fueron dadas,
dulzura y gran deleite.
Cual noches azuladas,
un recuerdo de suerte.
