POR MANUEL GONZÁLEZ RAMÍREZ, CRONISTA DE ZACATECAS (MÉXICO)
Una catedral es un templo cristiano en donde tiene su sede o cátedra el obispo de la diócesis, por tanto, es la iglesia principal o mayor de cada diócesis o iglesia particular.
Las catedrales surgieron como una nueva construcción o como evolución de una primigenia iglesia monacal elevada al estatus de sede del obispo. Las actividades misioneras, el poder eclesiástico y las cuestiones demográficas son las que han ido determinando qué iglesias merecían y merecen el título de catedral, al mismo tiempo que surgían, se fusionaban o suprimían las diferentes diócesis.
La sede o cátedra episcopal es el lugar desde donde cada obispo preside la comunidad cristiana, enseñando el contenido de la fe y la doctrina de la Iglesia católica. También administra determinados sacramentos y órdenes. La sede o cátedra simboliza la función de gobierno del obispo.
La Iglesia cristiana ortodoxa se refiere a sus catedrales como gran iglesia, aunque suele traducirse como catedral.
Otro nombre común para la catedral fue la expresión latina domus dei (‘casa de Dios’). Las palabras domus (casa) y dominus (señor) comparten un mismo origen. De esta raíz latina derivan los términos alemán dom e italiano duomo. En español, a veces se denomina seo (‘la sede’) a la catedral, al igual que en idioma aragonés y en idioma catalán (seu). También en portugués y en gallego la palabra tiene ese origen (sé).
El 18 de abril de 1506 comenzó la construcción de la Basílica de San Pedro, en Roma, hasta hoy, máximo templo del cristianismo. En esa fecha, el papa Julio II colocó la piedra basal de la basílica papal de San Pedro, cerca del sitio en donde alguna vez se erigió el circo de Nerón, en donde fue martirizado y enterrado el apóstol Pedro, difusor del cristianismo en el Imperio romano.
La historia de la Basílica de San Pedro se remonta hasta el siglo IV, cuando el emperador Constantino decidió erigir una basílica en donde había sido enterrado el apóstol, una construcción que finalizó en el año 329.
La iglesia, que era empleada para la celebración del culto, como cementerio cubierto y también como sala de banquetes funerarios, fue el principal sitio de peregrinación en Occidente durante la Alta Edad Media.
Tras el fallecimiento de Bramante, en 1514, la obra pasó a manos de Rafael Sanzio, quien falleció en 1521 y legó su trabajo a Antonio da Sangallo, un joven que finalmente, en 1538, concretó el proyecto para la basílica.
En #ZACATECAS tenemos una de las catedrales más bellas de México y del Continente Americano.
Belleza y majestuosidad acentuadas en su portada principal que es una Biblia de piedra o mejor dicho, de cantera rosa tallada con la destreza de los humildes canteros del siglo XVIII.
La primera piedra para el gran proyecto de una parroquia mayor de tres naves se colocó el 25 de abril de 1729.
Y lamentablemente, también un 25 de abril pero de 1736 hubo un contratiempo en la obra.
Era MIÉRCOLES DE CENIZA. Hubo un terrible incendio que inició en la capilla del Santo Cristo de la Parroquia.
Existe un expediente completo y muy detallado de la época en torno a este siniestro en el Archivo Histórico del Estado de Zacatecas.
