POR ANTONIO LUIS GALIANO PÉREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA (ALICANTE).
En mi época de la niñez, recuerdo que algunos días después de la Semana Santa y de la Pascua no eran lectivos o al menos, se relajaban las tareas escolares, tal como ocurría con la festividad de San Vicente Ferrer. Si la memoria no me falla, el no asistir a clase no sería hasta alguno de los tres primeros días mayo, en que tras San José Obrero, llegaba el 2 de mayo con la conmemoración de la Guerra de la Independencia o contra el francés, y en la siguiente fecha la Invención de la Cruz.
En cada uno de esos tres días, las manifestaciones festivas presentaba su singularidad que, creo que vale la pena rememorarlas para que quede constancia a nuevas generaciones.
Así, lo que era para los obreros el Día Internacional de los Trabajadores, desde 1955 pasó a coincidir con la festividad de San José Obrero establecida por el Papa Pío XII. Dos años después en España, la Fiesta del Trabajo era festejada con lo que pasó a denominarse como la Demostración Sindical. Espectáculo coordinado por la Organización Sindical de Educación y Descanso con actuaciones de folklore popular y atletismo. Primero, retransmitida a toda España por radio y después por televisión en la adolescencia.
Sin embargo, en el 2 de mayo, se nos recordaba los acontecimientos del levantamiento en esa fecha de 1808 en Madrid y los fusilamientos en la madrugada del día siguiente, al igual que algunas heroicidades durante la contienda contra los franceses entre dicho año y 1814. A estas últimas accedíamos a través de películas ya añejas o modernas. De las primeras, la más antigua de «Agustina de Aragón» de 1929, dirigida por Florián Rey e interpretada por Mariana Torres, o bien la versión más próxima a nosotros entonces como la dirigida por Juan de Orduña, en 1950, con Aurora Bautista, Fernando Rey y Virgilio Teixeira. Sin olvidar, un año después a «Lola la piconera», interpretada por Juanita Reina y dirigida por Luis Lucia. Con diez años, disfrutábamos con Cary Grant, Frank Sinatra y Sophia Loren en «Orgullo y pasión», dirigida por Stanley Kramer, en 1957. Y, en 1959, tras de su regreso a España Sara Montiel y haber triunfado en «El último cuplé» y «La violetera», protagonizaba «Carmen la de Ronda», dirigida por Tulio Demicheli, acompañada por Jorge Mistral, Maurice Ronet y el oriolano José Marco Davó.
Ese día escuchábamos por radio el pasodoble «Cádiz» de la zarzuela del mismo título estrenada en el Teatro Apolo de Madrid el 20 de noviembre de 1886.
Con los años, fuimos conociendo cómo Orihuela vivió esa Guerra contra el francés, teniendo la fortuna de hacerlo en retaguardia, con acantonamiento de tropas que dieron lugar a problemas de abastecimiento entre la población civil, así como con la hospitalización de soldados que duró hasta el final de la misma. Lo cierto es que las noticias de lo sucedido en Madrid el 2 de mayo llegaban a nuestra ciudad, como era lógico, con cierto retraso y parcialmente, a través de comunicados oficiales, y bien desfiguradas por los viajeros que arribaban a la ciudad, o simplemente en forma de romances. En el transcurso de esta guerra, Orihuela se vio favorecida al no valorar los franceses su situación estratégica, lo que facilitó el tránsito de tropas españolas desde Andalucía a Cataluña. Sin embargo, en 1811, su situación sanitaria se agravó más con una epidemia de fiebre amarilla, contribuyendo en ello la llegada de muchos soldados contagiados con las tropas, y ocasionando 722 fallecidos.
Por fin, llegaba el 3 de mayo, festividad de la Invención (como sinónimo de Hallazgo) de la Santa Cruz, que dentro del Rito Romano se festeja su culto, en recuerdo del descubrimiento de la Cruz de Cristo por Santa Elena, madre del Emperador Constantino. En aquella época de mi niñez, en Orihuela, era obligada la visita al Barrio Nuevo donde se encuentra la Ermita de la Cruz y del Pilar. Allí sus vecinos adornaban las fachadas de sus casas con «Cruces de Mayo». Tradición ésta que se fue perdiendo con el tiempo. Sin embargo, el actual alcalde de Barrio, Rodrigo Muñoz Casanova, tiene decidido recuperar esta costumbre al año próximo. Para ello, como aviso, en el presente 2026, el día 3, en el portón de la Ermita se entronizará una «Cruz de Mayo», esperando que los habitantes del Barrio hagan suya esta iniciativa para 2027.
Y siempre: arriba en lo alto, la Cruz de la Muela. Que de nuevo volveremos a verla iluminada en las noches del 2 y 3 de mayo. Tal como lo está haciendo la Asociación de Policía Municipal Virgen de Monserrate, desde 2010. Este deseo que se había tenido siempre, se materializaba en la década de los noventa del pasado siglo, gracias a varios policías locales y miembros de la brigada de electricistas municipales, que se desplazaron hasta lo alto del monte con un grupo electrógeno transportado por un mulo, junto con tubos fluorescentes para iluminarla. Así mismo, desde el 3 de mayo de 1992, la Cruz de la Muela se vio acompañada por otra Cruz metálica de siete metros de altura, en sustitución de una de madera, emplazada por iniciativa de los vecinos del Barrio de San Francisco en lo alto de Las Espeñetas.
El mes de mayo, a lo largo de la historia de Orihuela, ha tenido como protagonista el otorgamiento de honores y distinciones por parte del Excmo. Ayuntamiento. Así, el 10 de mayo de 1884, se distinguía como Hijo Adoptivo a Antonio Cánovas del Castillo de ascendencia oriolana, y Luis Ezcurra Carrillo, el día 31 de dicho mes de 1967. De igual manera, el sacerdote Antonio Roda López era nombrado Hijo Predilecto, el 12 de mayo de 1983, y también lo fue el barítono Pedro Sánchez Terol «Pedro Terol», el 23 del citado mes de 1996. Por otro lado, recibieron la Medalla de Oro de la Ciudad: José María Paternina Iturriagoitia, gobernador civil de Alicante, el 7 de mayo de 1946 por su actuación durante la riada de ese año; el obispo José García Goldáraz, el 17 de mayo 1952; la Comisión Pro Hospital-Río el 25 mayo 1987, por su lucha para la consecución del Hospital de la Vega Baja y la canalización del Segura.
La historia sigue, y a veces, el día 3 de mayo es protagonista de efemérides en Orihuela. Así, hace cuatro lustros, en esa fecha, el oriolano José Ángel Ezcurra, fundador del grupo editorial de las revistas «Triunfo, Primer Acto, Nuestro Cine, Tiempo de Historia y Hermano Lobo», cedía a la Biblioteca Pública Fernando de Loazes y al Archivo Histórico de Orihuela su biblioteca y archivo personal, que consta de 65.000 fotografías. La firma del convenio, se llevó a cabo en ese día por parte del donante y la secretaria autonómica de Cultura, Concepción Gómez Ocaña, con la presencia del alcalde de Orihuela.
En aquel mismo día del año 2006, con la presencia del director general de Comercio, José Luis Salavert y del alcalde de Orihuela José Manuel Medina Cañizares, se celebraron las elecciones en la Cámara de Comercio e Industria de Orihuela, siendo reelegido por cuatro años como presidente, Juan Cerdán Martínez. El resto del Comité Ejecutivo de dicha entidad quedó formado por: Mariano Moreno Barberá (vicepresidente primero), Rafael Castillo Lorente (vicepresidente segundo), Rafael Crespo Carretero (tesorero) y como vocales; Juan Cartagena Travesedo, Sergio Sánchez Zapata, Mariano Torres Botella, Pedro Antonio Mancebo Gilabert y Francisco Sánchez Mateos.
De igual manera, el 3 de mayo de ese año, la Asociación Profesional de Taxistas, Camioneros y Conductores de la Vega Baja celebraba la festividad de su Patrón, San Cristóbal. Dentro de los actos programados se llevó a cabo la bendición de los vehículos y un homenaje a la Patrona Ntra. Sra. de Monserrate con motivo del 700 Aniversario de su Hallazgo.
Mayo ya está aquí, y recordando épocas pasadas nos ayudará a adentrarnos aún más, ya no sólo en hechos vividos en la infancia o adolescencia, sino también en un pretérito más cercano.
