POR LA REAL ACADEMIA DE CULTURA VALENCIANA.
El escultor y pintor valenciano Miquel Navarro ha muerto a los 81 de edad tras una larga enfermedad. Miquel Navarro (Mislata, 1945) ha sido uno de los escultores contemporáneos más importantes y un renovador clave del lenguaje volumétrico de finales del siglo XX en España. El artista internacional ha fallecido en su casa de Mislata y rodeado de sus seres queridos, entre ellos, su pareja de toda una vida: Rafa Marí. La capilla ardiente se instalará en la casa-taller del artista, entre las 10.00 y las 14.00 horas de este lunes. La voluntad última de Miquel Navarro también es ser enterrado en el mismo nicho de su madre, Paquita Navarro, en la localidad de Siete Aguas, de donde procedía la familia.
Navarro mantuvo durante toda su vida una relación inseparable con sus raíces. La ciudad que inspiró parte de su imaginario fue también el lugar en el que vivió, trabajó y desarrolló buena parte de su proceso creativo. Desde su taller en el barrio de la Morería, el artista construyó una trayectoria universal. Para Mislata, su fallecimiento supone la pérdida de uno de sus vecinos más ilustres y de una figura irrepetible de la cultura valenciana y española. Su legado permanecerá arraigado en la ciudad, donde deja tres esculturas públicas -‘Cabeza con luna menguante’ (2001), ‘L’Almassil’ (2010) y ‘Caminante’ (2022)- que forman parte del patrimonio artístico municipal y del paisaje urbano de esta localidad.
El afamado escultor, uno de los más destacados representantes de lo que se conoce como Nueva Escultura Española, quiso que sus últimos momentos fueran en su casa de Mislata, en la calle San Martín 13, donde residió toda la vida. La previsión de los familiares es exponer los restos mortales del conocido escultor valenciano en la sede de la Fundación Miquel Navarro, para que todas personas que conocían y querían al artista puedan despedirse de él a partir de este lunes.
Con la constitución de la Fundación Miquel Navarro, en septiembre de 2020, el artista quiso preservar su legado, promover el conocimiento y la divulgación de su obra y su figura, al tiempo que fomentar la creación y conservación del patrimonio cultural. Hijo Predilecto de Mislata y Premio Nacional de Artes Plásticas en 1986, Miquel Navarro desarrolló «una trayectoria artística excepcional que trascendió fronteras y situó su universo creativo entre las aportaciones más singulares de la escultura contemporánea», aseguran desde esta corporación local.
El Ayuntamiento de Mislata ha decretado tres días de luto oficial por el fallecimiento del escultor, uno de los grandes referentes del arte contemporáneo español. Las banderas ondearán a media asta hasta la noche del próximo martes en señal de duelo por la muerte del artista.
Trayectoria profesional
Desde pequeño ya moldeaba el barro que rodeaba las huertas de su pueblo como un juego. Siempre tuvo fascinación por la arquitectura, la ingeniería y la arqueología y se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de València. Se inició como pintor con dibujos y pinturas sobre papel y en 1968 realizó algunas obras en relieve, con goma y plástico, que él mismo calificó de expresionistas.
Fue galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas y el Premio Nacional de la Asociación de Críticos de Arte ARCO 95, entre otros. Asimismo, fue Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y su obra se encuentra en innumerables museos, colecciones y grandes ciudades europeas.
Destaca su extensa presencia en numerosos museos y colecciones de gran calibre como The Solomon R. Guggenheim Museum New York, Musée National Centre d´Art Georges Pompidou París, Museo Guggenheim de Bilbao, Reina Sofia, IVAM, Museo de Arte contemporáneo de Sofia Imbert Caracas, Museo Wurth Künzelsau, Museo Lehmbruck Duisburg, Macba, Meiac, Mie Prefectural Art Museum Mie en Japón, Fundación Joseph Suñol, Fundación Lambert Bruselas o Colección Banc Sabadell.
En 1973 expuso su primera ‘Ciutat’ con barro. Posteriormente, comenzó a utilizar el hierro, ya que le permitía realizar esculturas más grandes y resistentes. En 1980 realizó su primera exposición en Nueva York, posteriormente le siguieron París, Berlín, California, México, Florencia, entre otros lugares. También en 1989 hizo la escenografía para dos obras de teatro.
En enero de 2008 fue elegido académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ocupando la vacante dejada, por fallecimiento, de Juan de Ávalos. La candidatura del artista valenciano fue presentada por los académicos Francisco Calvo Serraller, José Luis Sánchez, y Julio López. El 29 de noviembre de 2009 leyó su discurso de ingreso en la citada academia, que llevaba por nombre ‘Juegos de la infancia, donde se fragua el arte’ y en el mismo Navarro hizo referencias a tres de sus artistas más admirados: Julio González y Joseph Beuys (a los que les dedicó unos poemas), y Giorgio de Chirico.
Su universo creativo destacaba por dos grandes tipologías de obras que dialogan entre sí. A principios de los setenta apostó por las ciudades cuando comenzó a crear instalaciones modulares compuestas por decenas de pequeñas piezas de barro, hierro, zinc o vidrio que simulan entramados urbanos complejos. Estas ciudades reflexionan sobre el poder, la masa, el urbanismo y la metamorfosis del paisaje de lo rural a lo industrial. Además, apostó por esculturas monumentales. Paralelamente a la escala minuciosa de sus paisajes urbanos, Navarro es célebre por levantar ‘tótems’ y figuras de aspecto mecánico o antropomorfo que funcionan como deidades protectoras o amenazantes en el espacio público.
Muchas de sus imponentes creaciones en hierro, acero y aluminio forman parte indiscutible de la fisonomía de diversas capitales. Font Pública (conocida popularmente como La Pantera Rosa). Fue inaugurada en 1984 en València y es uno de sus iconos urbanos más representativos. El Parotet es otra espectacular estructura de 46 metros de altura situada también en la capital del Túria.
El pasado mes de junio inauguró en su localidad natal de l’Horta la Casa-Taller de la Fundación Miquel Navarro (un antiguo almacén de productos de droguería) como nuevo espacio cultural llamado a convertirse en uno de los grandes referentes del arte contemporáneo del área metropolitana. La ciudad culmina así un proyecto, su refugio, impulsado junto al escultor más internacional nacido en Mislata, que donó más de 400 obras para preservar y difundir su legado en el mismo espacio donde nacieron buena parte de sus creaciones.
