POR PEPE MONTESERÍN CORRALES, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS).
Las 10.15 horas, orbaya y hay 9º C. Abordo un bus sencillo que conduce Andrés, chófer que conocí en la Línea C. En la carrocería del bus este eslogan: «Oviedo te mueve». A mí muéveme contar Oviedo. Hoy estiro los pies más allá de la sábana y emprendo una ruta que se sale, que pasa a la carretera nacional AS-322 y a la N-634.
-Piloña: calle donde el gimnasio Go-fit; mal llevo esto de los negocios locales con nombres extranjeros para fardar. En 1935 se abrió un restaurante en Uría 13, el Sisters, de Enrique Álvarez Victorero (creador del Peñalba), a quien por normativa obligaron a quitar el nombre inglés, y pasó a llamarlo Casablanca.
-Plaza Fernando Álvarez: a Fernando, con estatua en la glorieta, un buen relaciones públicas, le decían el Principito ovetense; empezó vendiendo relojes en su Seat 600 y alcanzó a promover 800 viviendas.
-Joaquín Villa Cañal: contable de la sociedad Vetusta, pasó al Banco Herrero; a saber por qué caminos inescrutables este barítono llegó a interpretar para Alfonso XIII la romanza “O casto fior”, de “El Rey de Lahore”, de Massenet.
-Avenida del Cristo: frente a Pescados Joaquín; a veces encargo a Mundo algún centollo. Cunqueiro, cronista de Mondoñedo, decía que si se ponía a comer una nécora de la ría de Vigo y sabía que se llama Portunus puber, que Portunus era un dios romano protector de los puertos, cuya estatua se representaba con una llave en la mano, que púber se dice por esos pelillos en el casco, suaves y ralos, de adolescentes, las nécoras le gustaban más. A mí igual: le retórica aliña muy guapamente los alimentos. En el viaje de vuelta se pasa por Flórez Estrada; se conocía como calle de los chalés de Mutualidades Laborales. Álvaro Flórez, el somedano que da nombre a la calle y la parada, fue un economista y político liberal de tiempos de Fernando VII.
-Plaza La Paz: es tan cara la paz… que vuelve aquello de que el imperio es la paz. Hubo en la Escandalera un bar La Paz, fundado en 1916 por Feliciana Gaztelu y José Zuazua.
-Calvo Sotelo-Colegio: en la plaza del Fresno, el edificio Hidroeléctrica del Cantábrico (hoy EDP), de Joaquín Vaquero Palacios, inspirado en los muros cortina de Mies van der Rohe. Muros de acero, cristal y Glasal, marca de paneles de fibrocemento comprimido, de alta resistencia. Interesa hasta el logograma, un HC escultural. LA NUEVA ESPAÑA al lado. Para que algo importante acontezca en Asturias no basta que ocurra, ha de contarlo este periódico; es más, en algún caso ni siquiera hace falta que ocurra realmente para que salga a la luz.
-Calvo Sotelo-Instituto: la calle, en el Campo de Maniobras, fue Prolongación de Santa Cruz, calle de Röel, de Bonifacio Martín, del General Sanjurjo, de Calvo Sotelo, de García Lorca y volvió a Calvo Sotelo a pesar de la Ley de Memoria Histórica. A Calvo Sotelo, político antimarxista, lo sacaron de su domicilio guardias de Asalto y cinco días antes de estallar la guerra civil lo asesinaron. El Instituto Alfonso II, de 1934, es proyecto de José Avelino Díaz Fernández-Omaña; nótese el vuelo de su marquesina de hormigón.
-Marqués Santa Cruz: sus «Reflexiones militares» le dieron fama; nació en Puerto de Vega y allí tiene busto, al lado de la iglesia, y otro idéntico al lado de esta parada. Organizó Asturias para luchar en la guerra de Sucesión en favor de Felipe V, y fue mariscal de campo con las tropas españolas en Cerdeña.
-Uría Sur: en la acera, la sepultura del Carbayón, roble que dio nombre a los ovetenses, con más fuerza que el mar y menos que las piquetas. Mencioné antes el Peñalba, en la esquina con Milicias Nacionales, que vende bombones desde 1930; su creador, Enrique Álvarez Victorero (encargado del Gran Hotel Pelayo de Covadonga tras su inauguración en 1909), puso este nombre en honor a la Torre de Peñalba, en Picos de Europa. A la izquierda, el Paseo de los Álamos, donde se ligaba en los años 60; tuvo una hilera de sillas de hierro y cobraban por sentarse. Cuando llovía cruzábamos al estrecho Pasaje Plácido Álvarez Buylla, con más posibilidades para cazar; no en vano abría allí la Armería Trelles.
-Toreno: una alusión a la Casa del Coño, de 1947, de Julio Galán. Cuántas casas del coño hubo después, en cada urbe, copiando lo malo de los rascacielos historicistas americanos, lo desgarbado, con el único fin de que descollaran. Más arriba entró la piqueta (diría Carmen Tilve) para demoler el palacete de Concha Heres, de Juan Miguel de la Guardia, y florecer el Banco de España, regado por los arquitectos Ramón Cañas y Nicolás Arganza. Un quítate tú pa poneme yo; se hizo siempre: primero templo celta, luego romano, visigodo, prerrománico, románico, gótico, barroco, renacentista, modernista, revisionista, ecléctico, brutalista… En la esquina con Asturias, el Edificio Getino, mi primer lugar de trabajo como aparejador, promoción de Constructora Principado, o sea Faustino Díaz; Getino fue el nombre del sanatorio promovido por el médico leonés Antonio Fernández Getino, con proyecto de Juan Miguel de la Guardia, citado antes. El médico lo vendió antes, en 1948.
-Avenida de Galicia: La Gran Vía cambió de acera, estaba en la esquina con Asturias; ¡qué pinchos de tortilla! Lo atendían Enriqueta Collada y Luis Alonso. Seguimos por las trilladas Silla del Rey, Plaza de Toros y Plaza de Occidente. Pasamos por delante de Buenavista 7, Moutas Gourmet, tienda de buenos vinos, con catas y explanadita para, según fue la cata, dejar ahí el coche y volver a casa en bus.
-Los Pinos: urbanización de nueva factura; tampoco los pinos son autóctonos.
-Pin de la Quinta: aldea que dio nombre a una sidrería que quebró cuando empezaron los controles de alcoholemia; y eso que la sidra es de baja graduación.
-La Casuca: bar en una zona que se convirtió en estacionamiento de media Asturias para compartir coche en los desplazamientos al puesto de trabajo.
-Cruce Las Caldas-Santa Marina: de Piedramuelle; celebran las fiestas de Santa Mariñina y Santa Mariñona. De su cantera salió buena parte de la Catedral; Piedramuelle: «Petram mollem», piedra blanda (a efectos del cincel).
-Corrapiedra: una redundancia; las corras son de piedra. A la izquierda sale el camino. Por aquí, el arroyo la Cueva, que desemboca en el Gafo, que va al Nalón, en Caces, que acaba en el Cantábrico y al atardecer se amesta con el sol.
-Cruce Sograndio: por la AS-322.
-Piñera: Palacio del Marqués de Santa Cruz, del siglo XVIII, con capilla y palomar, y cerca la fuente de L’Azoldobo con abrevadero. Aquí veníamos los jóvenes espeleólogos con lámparas de carburo a recorrer una peligrosa cueva con cursos de agua y barro.
-Campo de Golf: el éxito de un golfista, se comenta entre empresarios, es inversamente proporcional al de sus negocios.
-Las Caldas: caldas por caliente. El balneario, de 1776, es obra de Manuel Reguera según planos de Ventura Rodríguez, en torno a una fuente termal. Se hicieron rehabilitaciones y añadidos, uniéndose los inmuebles a uno y otro lado de la carretera AS-322, por una coqueta pasarela de hierro y cristal. Cerca, Los Tres Caños, de 1881, o Foncaliente, de aguas bicarbonatadas cálcicas; al lado un lavadero cubierto.
-Centro Salud: antes de llegar, en la rotonda, un portón montañés para entrar a la finca del castillo neomedieval (más bien neobardayal, comido por la hiedra y la maleza) de Priorio, del ingeniero Javier Sanz.
-Caces-Plaza: esta parroquia perteneció, con Priorio y Puerto, al concejo de Ribera de Abajo, del que Caces fue capital hasta que se segregó en 1885 para anexionarse a Oviedo. A las puertas del bus, Casa Eleuterio; funciona desde 1910.
-Cruce Siones: rotonda cerca de la Iglesia de San Juan Bautista y a tres kilómetros Siones, que aspira a Pueblo Ejemplar con el esfuerzo de Ana Villanueva y otras luchadoras.
-Puerto II y Puerto I: allá el Monsacro, el camino a Fuso, almendros en flor, el barrio El Quintanal y el desvío a El Barco, donde hubo barcas para vadear el río.
-Cruce de Fuso: al puente de hierro de El Mechón, sobre el Nalón, que va a Oviedo por la Senda Verde, caja del antiguo FEVE.
-Puerto (Cabecera): en un alto, el desvío de carretera a La Mortera, el Bar Chema, donde hace medio siglo hacían tortillas de patata. Enfrene Peña Avis,
Conque «Oviedo te mueve». Un buen eslogan. En estos viajes de bus que llevo realizados me ocurre como a Essper, el personaje de «Vivian Grey», de Disraeli; gracias a TUA he visto más cosas de las que recuerdo y, motivado por este relato, recuerdo más cosas de las que he visto.
FUENTE:https://www.lne.es/oviedo/2026/05/10/oviedo-mueve-mueveme-verle-130068455.html
