POR FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE TORREVIEJA


(Comunicación presentada en el VI CONGRESO REGIONAL DE LA ASOCIACIÓN DE CRONISTAS DE MURCIA – Archena, 16 de marzo de 2013)
Introducción
La reciente restauración y acción decapante que se he hecho recientemente a los marcos de las peceras y las puertas de la Sociedad Casino de Torrevieja, así como la solicitud de miembros de las familias Balaguer, Torregrosa y Galera para realizar un estudio sobre la obra de los carpinteros que trabajaron en la construcción y decoración de este edifico me ha llevado a hacer una serie de investigaciones sobre el desarrollo de esta profesión en Torrevieja y del trabajo que llevaron a cabo tallistas y pintores de la población murciana de Archena, que, si bien son ampliables, las presento como apuntes para posteriores desarrollos, dejando de lado gran cantidad de anotaciones curiosas sobre estos artesanos y sobre otros que se unieron a tareas compartidas –carpinteros de ribera, calafates, torneros, drogueros, etc. No están todos los que son, pero si son todos los que están.
Partiendo de la erección de la Ayuda de Parroquia, dedicada a la Inmaculada Concepción, en 1789, y de fundación administrativa de Torrevieja, en 1803, con un inmediato crecimiento y expansión de su primigenio casco urbano, me hace suponer que hubo gran necesidad de trabajadores especializados, entre los que se encontraron los maestros carpinteros encargados de los arquitrabados de madera utilizados para la construcción de aquellas primeras viviendas torrevejenses: caballetes, andamiajes, puertas ventanas y cancelas.
Interesante resulta en esta época la aportación, tanto en la cantidad como en la calidad de los trabajos de las gentes de la comarca del Campo de Cartagena, San Javier, Torre Pacheco, El Pilar de la Horadada y San Pedro del Pinatar, pareciendo indicar que en esa zona se había llegado a sobrepasar el equilibrio entre población y recursos, ya que muchos artesanos de diversos oficios vinieron a Torrevieja, entre ellos los primeros artesanos de la madera.
El primer maestro carpintero del que se tiene constancia documental de disponer un taller en la naciente población fue Bartolomé Tárraga Sánchez, que desarrolló su actividad muy a comienzos del siglo XIX, en el año 1802 (1), natural de San Pedro del Pinatar. En aquella época debió de trabajar para las firmas consignatarias de mayor importancia, agentes consulares y altos funcionarios de las administración de las salinas, haciendo cómodas chapeadas en caoba, con varios cajones decorados con marquetería de cisnes en contraste con los losanges del fondo, separados con travesaños horizontales. Hicieron consolas de sección semicircular, algunas de caoba traída en veleros de la lejana Cuba, entre mezcladas con motivos de quimeras en madera de clara de limoncillo, arce o sicomoro, con tirador o una anilla de cobre o hierro. En aquellas obras había poca madera tallada, reservada para bolsillos más ricos, teniendo aquellos muebles como única decoración una capa de madera pintada “verde antiguo” o imitación de bronce (2).
Otro de los pioneros en aquel naciente poblado salinero fue Francisco Martínez López (3), natural de San Javier, también maestro carpintero que trabajó en Torrevieja hacia 1823, introduciendo el mueble fernandino mezclado con las diversas influencias extranjeras que llegaban a nuestra bahía a través del numeroso tráfico de buques veleros procedentes de otras naciones, trayendo tendencias del estilo imperialista, que fue conocido por nuestros ebanistas, desarrollándolo con una personalidad propia, al margen de lo francés.
Tras sufrir Torrevieja el grave terremoto del 21 de marzo de 1829, hay que esperar a la entera reconstrucción de la población de Torrevieja y a la llegada de la época isabelina. Aparecen las mesitas de velador y los “chifonniers,” junto con el recubrimiento con tapicerías de damasco en habitaciones con cortinajes con abundancia de flecos, lazos y elementos de pasamanería, borlas, etc. El mobiliario de madera se recubre de negro y se encharola. Aparecen las incrustaciones de nácar y la moda filipina, que también trajo el uso de los mantones de Manila en la manera de vestir las señoras. (4)
Gracias a la relativa prosperidad de esos años, se empezaron a construir centros de uso colectivo: el Teatro, en 1857 (5), y el primer Casino, en 1867 (6), que constituyeron el prototipo de obras públicas, y que promovieron el desarrollo del oficio de carpintero con las nuevas tendencias. Los ruidos y olores profesionales a la madera, la cola y el serrín crearon el ambiente.
En el año 1879 había un almacenista de madera. Francisco Gallud, ‘el tío Curro’, y que también se dedicaba a ferretero y herrero en su taller situado en una manzana orientada a los cuatro vientos, entre las calles Orihuela, Caballero de Rodas, San Pablo y del Loro –hoy denominada Gabriel Miró-, abasteciendo los talleres de ebanistería torrevejenses de aldabas, bisagras, herrajes, picaportes, clavos, púas y otros artilugios de hierro. Otro establecimiento de aquella época fue el taller de herrería y cerrajería de Benito Ortega (7) y después de su sucesor Juan Ortega, en la calle Heraclio número 17, que se dedicó a hacer trabajos especiales de cinc, bronce, plomo y otros metales para construcciones, fabricando también camas de hierro de elegante forma; “las mejores por su solidez”, según rezaba la publicidad aparecida en la prensa local.
Entre los carpinteros que había en Torrevieja estaban: Francisco Tuso, Salvador Valentí, Juan Sánchez Ballester (8), Juan Balaguer, Vicente Galiana Dols, José García Pérez, Felipe Marcial Soler, José García Munera y Rafael Planelles (9).
Nos encontramos en una época de renovación en la que parecieron las mesas de comedor extensibles, proceso posible mediante unas guías que permitían desplazar los tableros inferiores a ambos lados y yuxtaponerse al superior (10). Surgiría el modernismo, moda traída desde Barcelona por los barcos que de allí venían a cargar sal, aportando las últimas novedades presentadas en la Exposición Universal de Barcelona, celebrada en 1888.
NOTAS:
(1) Archivo Parroquial de la Inmaculada Concepción de Torrevieja (A.P.I.C.T.). Libro nº 1 de Bautismos, fol. 182. Sig. L-1.
(2) BARRECHINA, JAIME (Dir.). El mueble del siglo XIX. Francia, España, Portugal. Ed. Planeta-Agostini. Barcelona, 1989. Pág. 70.
(3) A.P.I.C.T. Libro nº 1 de Bautismos, fol. 15. Sig. L-2.
(4) BARRECHINA, JAIME (Dir.). El mueble del siglo XIX. Francia, España, Portugal. Ed. Planeta-Agostini. Barcelona, 1989. Pág. 76.
(5) RAMOS PÉREZ, VICENTE. Crónica de la provincia de Alicante. Excma. Diputación de Alicante. Alicante, 1979. Pág. 350.
(6) Archivo Municipal de Torrevieja (A.M.T.). Proyecto de reglamento del Casino de Torrevieja.
(7) BAILLY-BAILLIERE. Anuario-Almanaque del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración. Madrid, 1879. Pág. 437.
(8) El Torre-vigía; Torrevieja, 3 de abril de 1887 y siguientes. Y La Realidad; Torrevieja, 23 de junio de 1887 y siguientes.
(9) BAILLY-BAILLIERE. Anuario-Almanaque del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración. Madrid, 1879. Pág. 437.
(10) BARRECHINA, JAIME (Dir.). El mueble del siglo XIX. Francia, España, Portugal. Ed. Planeta-Agostini. Barcelona, 1989. Pág. 77.
Fuente: Semanario VISTA ALEGRE. Torrevieja, 17 de mayo de 2014