POR JAIME GARCÍA GONZÁLEZ, CRONISTA OFICIAL DE ESQUIVIAS (TOLEDO)

El Convento de Franciscanos Capuchinos, uno de los edificios más emblemáticos de Esquivias, acaba de cumplir tres siglos de existencia, motivo por el cual, desde la concejalía de Cultura se está elaborando una programación cultural muy especial que se llevará a cabo el próximo mes de septiembre.
La idea de la creación del amplio espacio conventual partió de todos los vecinos de esta localidad financiando su fábrica y el mantenimiento de los frailes que lo ocuparon durante casi cien años.
El día 23 de junio de 1627 Esquivias consiguió verse libre de vasallaje del Clero Catedralicio de Toledo y quizá por ello los vecinos de este lugar llegaron a considerar que sus necesidades espirituales no iban a estar suficientemente atendidas con los tres sacerdotes que entonces se ocupaban de la acción religiosa, por lo que decidieron, por unanimidad, crear un nuevo centro para que sus religiosos complementasen la labor de los clérigos.
El 30 de noviembre de 1694 los regidores de Esquivias haciéndose eco del sentir del vecindario llegaron a firmar ante notario, conjuntamente con el síndico de la Orden de los Franciscanos Capuchinos, una escritura en la que constaban los acuerdos y los compromisos a los que quedaban obligados, tanto el pueblo como los miembros de la Orden.
Aunque el monarca Carlos II concedió su regia licencia el 12 de febrero de 1695 el posterior procedimiento administrativo para llevar a cabo la fábrica del edificio ni fue fácil ni se llevó a cabo con la celeridad que ambas partes hubieran deseado, ya que tuvieron que transcurrir más de treinta años para que el cenobio esquiviano pudiera ser inaugurado. La ubicación elegida para llevar a cabo su construcción fue a extramuros de la población, en unas eras muy próximas al entonces camino de Madrid.
El conjunto conventual lo componían una iglesia, el Convento y una huerta. La estructura que actualmente se conserva es la parte que correspondía a la Iglesia y al Convento. La Iglesia cuenta con tres puertas que daban acceso al interior de la misma, con una sola nave que mide 44 ms. de largo y de ancho. En el crucero, más de 14 metros, sus capillas laterales forman un cuerpo aparte y, en una de las que está en lo que era el lado de la epístola estaba ubicada la cripta, que aún se mantiene con su altar correspondiente, lugar en el cual eran enterrados los monjes.
En su fachada principal la Iglesia dispone de una hornacina, en la que se encuentra una imagen de san Félix de Cantalicio, titular de la misma. También hoy podemos contemplar su pequeña torre-espadaña que hacía de campanario. El Convento lo forma un cuadrado muy espacioso en cuyo patio había un aljibe. En contraposición, las celdas, que estaban situadas en el piso principal, eran muy estrechas y sencillas y en su planta baja no faltaba tampoco su buen calentador muy amplio y con asientos de piedra a todo su alrededor, refectorio, biblioteca, cueva y el claustro.
El día 12 de mayo de 1725 finalizaron las obras que se iniciaron seis años antes y el costo final de las mismas ascendió a 283.000 reales de vellón. Su bien surtida biblioteca poseía una de las mejores colecciones de libros, entre ellos, seiscientos veintiséis tomos, todos ellos en latín, que la reina viuda Doña María de Austria había mandado donar junto con otros enseres a este Convento esquiviano.
Por un decreto firmado el día 1 de octubre de 1820 cesó la actividad religiosa en dicho Convento tras haber sido en su última época Colegio de Misiones y haber sobrevivido a los avatares de la guerra contra los franceses.
Después de su exclaustración la Junta Superior de Bienes Nacionales concedió gratuitamente al pueblo de Esquivias las instalaciones del Convento excepto el huerto que acabó siendo subastado. Ya en 1843 al tomar posesión del edificio el Ayuntamiento, éste transformó sus instalaciones para que el recinto albergara a las Escuelas de Instrucción Primaria para ambos sexos, una cárcel y un cuartel para la Milicia Nacional.
En la actualidad después de efectuar las restauraciones correspondientes, aunque siempre manteniendo su estructura original, la parte que correspondía al Convento es el actual Ayuntamiento de Esquivias, la zona de la Iglesia es un importante espacio multicultural que alberga también la Biblioteca Pública y dentro de lo que era el recinto conventual se encuentra ubicado el cuartel de la Policía Local.
FUENTE: J.G.G.