POR MANUEL GARCÍA CIENFUEGOS, CRONISTA OFIXIALO DE MONTIJO Y LOBÓN /BADAJOZ/
El edificio del Pósito de Montijo, posteriormente colegio Giner de los Ríos, después Padre Manjón y ahora Centro Cultural Ana González Zoydo. El Pósito era una institución de carácter local con el propósito de resolver los problemas del desabastecimiento alimenticio de la población por causa de malas cosechas, regulando la producción cerealista, asegurando la sementera y paliando con sus depósitos las deficiencias en los años difíciles y en momentos de asedios y conflictos bélicos. Funcionaban como entidades de crédito agrícola concediendo préstamos a los labradores.
Montijo contó con un edificio que acogía esta institución, estuvo en la calle de Arriba, próximo al cuartel de caballería, su propietario era el Concejo, que así lo refiere el Catastro del Marques de Ensenada (año 1753). Fue en el año 1789 cuando se construye un nuevo edificio para el Pósito, de una sola planta, frente a la fachada norte de la iglesia de San Pedro, lindando con los terrenos de la Huertecilla, en un lugar alto, sano y saludable. Sobre este nuevo edificio el informe de Pascual Madoz, año 1846, señala: “Un pósito, cuya panera se hizo en 1789, la que por su obra y capacidad es uno de los mejores de la población”.
El nuevo Pósito dominaba la zona conocida como “La Silera”, situada en la zona de los aparcamientos que hay junto a la iglesia, en el atrio y en la plazuela del Conde, entre otros lugares. Llamada “Silera” por los depósitos excavados en la tierra (silos), a modo de grandes vasijas para almacenar granos que, por la proliferación de rocas en el subsuelo, ejercían sobre éstos que los granos almacenados se conservasen en buenas condiciones. Tres cargos municipales gobernaban el Pósito, el presidente, que era el alcalde; un depositario y un regidor-diputado (años 1831-1837).
FUENTE: M.G..C. :https://www.facebook.com/photo/?fbid=9295373823832978&set=a.145364105500708