VIAJEROS DE LAS VILLAS EMBARCADOS PARA AMÉRICA (II)
Oct 08 2023

POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)

Divido el trabajo en tres partes, los distintos grupos de personas que partieron, misioneros, criados o servidores, comerciantes, gente emprendedora, militares, conquistadores..

 a) Misioneros

De los religiosos citaremos a Fray Jerónimo de Villacarrillo, Fray Hernando de Luján de Villanueva, Fray Pedro Rangel de Villacarrillo, Fray Luis de la Concepción de Iznatoraf, en el siglo XVI.

El Padre Francisco Jurado de la Cruz de Villanueva, Salvador Dominguez de Villanueva y Bartolomé Gutiérrez de Villacarrillo en el siglo XVII. No tenemos noticias si llegó a pasar a Indias el clérigo villanovense Diego Manrique de Lara

¿Cómo eran los viajes de los religiosos ?

En líneas generales parece que en los primeros momentos del Descubrimiento , se produjo una masiva respuesta  de animosos frailes  deseosos de llevar el nombre de Cristo a las lejanas tierras.

 Con bastante tiempo de antelación deben los religiosos iniciar los preparativos para marchar desde los conventos hasta los lugares de embarque, bien Sanlúcar o Cádiz. La Corona asume el pago de siete reales por cada día y religioso, contando unas ocho leguas  diarias recorridas desde que salen de su conventos. Reciben dos  reales más para su sustento desde que llegan al puerto hasta el día del embarque  y diez ducados que se le conceden a cada religioso que va a Nueva España.

En algún viaje  solicitan que les  faciliten el traslado de Sevilla a Cádiz, de una forma rápida.

Para el viaje  se le da el vestuario acostumbrado: un colchón, una frazada , una almohada y el matalotaje hasta la llegada al puerto. Se pide a los maestres de los navíos, que vayan los religiosos, bien   acomodados, dándoles para cuatro o seis de ellos una cámara. Esta cámara  debe tener como medidas dieciocho pies de longitud y ocho de latitud, pagando veinte ducados por cada religioso y dieciséis  por el quinto de la cámara, más trece ducados por media tonelada para los libros, al que fuere sacerdote, quedando excluido de este pago el religioso  que es lego.    

La travesía estaba llena de miles de peligros como el naufragio sufrido por los dos carmelitas del convento de Villanueva,- que nos cuentan Guillermo Sena Medina  y Pedro Javier Rivas-  Fray Luis de la Concepción, natural de  Iznatoraf y Fray Francisco de San José.

Indican que parte la flota el 18 de mayo de 1595, está compuesta de 19 navíos del puerto de Sanlúcar y 6 naos de Cádiz. La nao en la que embarcan nuestros religiosos es La Santa Bárbara , mandada por el capitán Juan Bautista Justiniamo. Van  quince carmelitas y cuatro de ellos son jiennenses, el Padre Julián de San Hilarión de Baeza, el hermano Gregorio, natural de Martos y los dos frailes del convento de Villanueva.

Al día y medio de viaje se incendió la nave y mueren nueve de estos frailes, entre ellos el de Martos.” El padre Luis de la Concepción se tiró al mar- con solo un escapulario- al que se cogió un hombre y le ahogaba, por lo que sacó la cabeza y siguió nadando, ya sin fuerzas. Quiso el señor con su providencia que encontrase una espuerta  en que alló ajos y comió una caveça entera dellos con lo que cobró fuerza y calor- y así estuvieron muchas horas más en el agua”.

El padre Fray Francisco de San Joseph, natural de Jaén, fue uno de los que más se detuvieron en el navío, procurando con mucho ánimo apagar el fuego, y biendo que no le ayudaba nadie ni tenía remedio, se desnudó, y con el escapulario se echó a la mar,  hasta que se topó con un madero.  en que fue el señor servido librarle; donde se confesaron el padre Fray Luis de la Concepción ( que encontró dos maderos y los puso en forma de cruz) y él uno al otro y rrenovaron ambos sus votos añadiendo otro de nuevo de ayunar todos los sábados.

De ciento treinta personas sólo se salvaron unas cincuenta”.

Los peligros de naufragios, la alimentación insuficiente, la convivencia difícil en un hacinamiento de hombres, mujeres y niños de diversas condiciones socio- culturales, y  de enfermedades diversas por múltiples circunstancias eran frecuentes en las travesías. 

En las ordenanzas del rey  se indica: Que a la llegada al puerto provean a los dichos religiosos de lo necesario para su sustento. Si alguno enfermare lo hagan curar.

La vida religiosa, alternó  mártires con gentes sin preparación, ni vocación alguna. Un escrito al rey de Fray Antonio Jurado del convento de Quito nos indica:

“ Que en lo eclesiástico hay necesidad de enmendar tres cosas en las que hay descuido. Hay algunos que en mudando el hábito son sacerdotes en poco tiempo . La otra es que se proveen los beneficios  y no cumplen en la predicación y sacramentos  y los naturales mueren sin recibir los sacramentos La otra lo que hace más daño es que hay sacerdotes que dan mal ejemplo viviendo deshonestamente en  público y no se pone enmienda ni ningún castigo. Que según Real Cédula tenéis mandado que ningún secular camine con mujer de las naturales y tenerlas los  clérigos  dañan y escandaliza a toda clase de gentes. Las iglesias de los naturales están muy pobres.

En lo que toca al gobierno de nuestra Orden, de un año a acá ha habido algunas inquietudes, causadas por un fraile de poca experiencia. Este religioso envió a España a religiosos con negocios y pretensiones suyas.

    Que hay tres religiosos con una cristiandad muy preparados y con experiencia que son Fray Jerónimo de Villacarrillo, Fray Julio del Campo y Fray Marcos Jofre, que se elija un Comisario General  de entre ellos, y habrá orden y no se permita sea quien no tenga experiencia pues de lo contrario se alborota y no conviene al servicio de Nuestro Señor. 1577”

Deben elegir como comisionado para todas las provincias de Perú a Fray Jerónimo de Villacarrillo, ya que años después en 1583, viene el franciscano  Fray Juan del Castillo a España, con un poder de Fray Jerónimo, Comisario General para todas las provincias del Perú,  en busca de cuatro o cinco frailes que puedan leer Teología y sustentar un púlpito, en la Provincia de los Doce Apóstoles de la ciudad de los Reyes.

   No podemos dejar sin citar la vocación misionera del dominico villanovense, Fray Hernando de Luján  que tras una intensa labor en Quito, vuelve a España  y solicita regresar de nuevo, lográndolo aunque una disposición prohibía a los religiosos el retorno a las Indias. En  Cédula firmada en San Lorenzo El Real, el 23 de Junio  de 1577 “ Que dejen volver a la provincia de Quito” En la Casa de Contratación de las Indias a 24 de septiembre de mil quinientos setenta y siete años, dan licencia para que pueda pasar a la provincia de Quito. Tiene cuarenta años de buen cuerpo y con dos dientes negros en la parte de abajo. Es hijo de Diego Pérez y de Luisa Álamo. 

Otro de los dominicos que dejó su vida y entrega en las Filipinas fue el villanovense Padre Francisco Jurado de la Cruz.

El historiador Pedro Aliaga, nos indica  que, el Padre Jurado de la Cruz llegó a Manila a primeros del año 1604 y fue enviado al convento de San Raimundo de Lobo.

En 1608 es destinado al convento de San Miguel de Nassiping como Vicario. Esta región estaba tan bien dispuesta para recibir la fe, que en veinte años se bautizaron más de tres mil cuatrocientas almas.

Fue Fray Francisco un religioso virtuosísimo y lleno de caridad. Era flaco de pocas carnes y muy delicado de salud. Pero nadie le echaba el pie delante, tanto en las cosas de religión como en el ministerio de los indios por cuyo bien no perdonaba trabajo alguno ni se hartaba de acudir a las necesidades de los pobres, ni dispensaba un punto en la guarda de la Constituciones ni aflojaba jamás en la observaciones que obliga a muchas penitencias  y obras penosas. 

Su comida era más que templada, que otra persona no se podría sustentar con ella. Con un poco de morisqueta, un arroz cocido en agua, que mojaba en caldo de pescado, o con unos huevos pasados por agua, transcurría su vida.

Era modesto  y muy grave en su aspecto siendo muy querido por los indios, de los que convirtió muchos a la fe de Cristo.

El 16 de julio de 1611, muere en el convento de San Miguel Arcángel en Nassiping. En su última enfermedad, salió como pudo de la cama, poniéndose el hábito para recibir el Viático. Lo adoró y recibió con grandes muestras de devoción. Abrazado a la cruz y repitiendo muchas veces aquellas palabras que él tantas veces enseñó a los indios: “ In te, Domine, speravi” entregó su alma a Dios”.

La Inquisición extendió sus tentáculos hasta aquellas tierras, y así he podido leer como procesan a Fray Pedro Rangel,  de Villacarrillo, en 1582, por cuestiones relacionadas con la predicación a los Indios, especialmente sobre la gracia y la salvación. El proceso está inconcluso y se celebra en la Ciudad de los Reyes el 19 de junio de 1582.

La Fundación de nuevos conventos. 

Encontramos un interesante documento que dice: “ Que por orden del presidente el licenciado García de Valverde se ha fundado en esta ciudad( se refiere a Quito) un monasterio de monjas de la Concepción, del que Nuestro Señor será muy bien servido y vuestros vasallos tendrán gran bien y remedio, por no haber otro en trescientas leguas, en esta región y hay muchas mujeres e hijas de conquistadores, y una docena de mujeres pueden entrar para monjas. Confiamos en que vuestra Majestad favorecerá el dicho monasterio haciéndole merced y limosna”. 

Cerca de esta fundación está Fray Jerónimo de Villacarrillo, en Quito en 1577.

Algunos requisitos para marchar a Indias 

 Aunque no he hallado ningún interrogatorio para los religiosos que marchan a Indias, sí deben escribir sus méritos . Vemos cómo el villanovense Diego Manrique de Lara, realiza gestiones para pasar  a Indias en los años finales del siglo XVII. Es capellán de la Orden de San Jorge, Beneficiado de la Iglesia Parroquial de Villanueva, no está excomulgado y es de buenas costumbres para que llegue a cualquier arzobispado y le den licencia y facultad para celebrar misa. El Rector de la Universidad de Baeza, certifica que ha asistido a dicha escuela, oído y cursado en la Cátedra Prima y en la de Vísperas, tres años de Artes  y cuatro en la de Teología.  

Realiza la certificación D. Juan de Tejada, profeso de justicia en la religión de San Jorge y receptor en los Reinos de España. 

No está incluido en los viajeros al no haber encontrado el documento de su partida.

Algunas dificultades surgen para embarcar a un grupo de jesuitas, a Méjico y Filipinas  en 1675, entre los que se encuentra el villacarrillense Bartolomé Gutiérrez, teólogo. En su descripción nos indican que tiene una herida en la frente.

A la expedición jesuita le han concedido llevar a treinta religiosos, logrando solamente reunir diecisiete, alarmante descenso del interés de viajar a las Indias.

La licencia para embarcar al mando de esta expedición se la conceden a Lorenzo de Alvarado, pero se queda en España para resolver algunos negocios de Indias y recae la organización y preparativos del viaje, en el Padre Diego Marín. Los frailes componentes de la expedición son de diversos lugares como Villanueva de la Serena, Toledo, Caravaca, en su mayoría teólogos, filósofos o estudiantes de estas materias. Las edades de los más jóvenes rondan los veinte años; entre las descripciones físicas: picados de viruelas, pelirrubio, dos lunares en cada carrillo, nariz gruesa…

 Cuando están todos los trámites realizados una orden indica que “ no se les permita embarcar en la flota para aquellas provincias, so pena de dos mil ducados y las penas que le fueran impuestas por contravenir dicha orden”.

En los últimos párrafos de este documento encontramos la autorización definitiva, para que embarquen los jesuitas,  menos a Luis Pimentel y Antonio Baz de nacionalidad portuguesa ¿Qué intereses hubo en este conflicto? ¿ Presiones de otras ordenes religiosas? ¿ Son problemáticos los dos jesuitas excluidos ? ¿ Han falsificado el nombre de alguno de estos religiosos para pasar a las Indias?, ya que podemos leer Antonio Bazquez, pero no Antonio Vaz y la firmeza del documento, 

 “ Que no se embarquen estos padres ni ningún otro extranjero”.

Dificultades para cobrar las herencias de los sacerdotes, que mueren en las Indias.

El licenciando Salvador Domínguez, presbítero natural de Villanueva, funda una capellanía para el  convento Madre de Dios de los Remedios de Córdoba 

Largo fue el pleito que mantuvo el convento franciscano para poder cobrar la herencia que había dejado, nuestro paisano,  antes de su muerte allá en las Indias.

En el año 1630  el galeón “ Nuestra Señora de la Anunciada” había traído una partida de Bienes de Difuntos.” Que en la ciudad de Cartagena, Sebastián  de Quesería, maestre de plata del galeón vino de los reinos de Nueva España a esta ciudad, con seis testimonios de bienes de difuntos en de la ciudad de Santa Fe.

Los franciscanos cordobeses otorgan poderes generales al padre Juan Caballero, definidor de Nuestra Señora de la Consolación de Sevilla, para que pueda cobrar los cuatrocientos ochenta y ocho pesos de oro de veinte quilates de la capellanía que mandó fundar.

Por fin el 24 de noviembre de 1640 , cobran el dinero ,que estaba en las arcas de bienes de difuntos de la sala del tesoro de la Casa de las Indias, pagan la herencia, quitándole las costas de fletes y averías.

“ Es la evangelización una empresa iniciada por las órdenes mendicantes, especialmente franciscanos, que intentaron forma una cristiandad de corte apostólico, intentando revivir la imagen de los Doce Apóstoles- lo que explica que las primeras expediciones estuvieran siempre compuestas de doce frailes- y aspirando a elevar al nivel humano, al mismo tiempo que se  preocupaban de su salud espiritual”. Nos dicen en “ La aventura americana” Miguel Molina Martínez y José Luis Barea Ferrer.   

Este es mi resumen de la vida religiosa de nuestros antepasados en las Indias, como siempre luces y sombras  llenan cualquier aspecto de la vida social, política o eclesiástica.   Mi agradecimiento a Esteban López, por sus acuarelas pintadas para estos tres capítulos

FUENTE: M.L.F.

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