POR JUAN PEDRO RECIO CUESTA, CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE TORNAVACAS (CÁCERES).

Este 2025 se cumple el 15 aniversario la recreación de la que se considera la leyenda fundacional de Tornavacas. Un relato, transmitido por tradición oral pero con un importante sustento histórico, que hunde sus raíces en tiempos medievales, más concretamente en el siglo X, en el contexto del avance territorial que los reinos cristianos realizaron sobre Al-Ándalus.
La leyenda cuenta que, dada la superioridad logística y humana de las tropas musulmanas apostadas en las cercanías del actual Puerto de Tornavacas, los cristianos, con el rey Ramiro II de León a la cabeza, idearon una estratagema para hacer frente a las tropas andalusíes. Cuando cayó la noche, el rey leonés ordenó reunir a todo el ganado vacuno existente en los alrededores de lo que hoy es el citado Puerto, colocarle teas en los cuernos, grandes campanillos y lanzarlo sobre el campamento musulmán. A la mañana siguiente, los cristianos comprobaron que el plan había dado sus frutos: los musulmanes habían abandonado sus posiciones y habían retrocedido valle abajo. Ramiro II, con este desenlace, ordenó que «tornasen las vacas», en referencia a que el ganado vacuno volviera a los lugares en los que pastaba.
Un relato legendario que, como decíamos, tiene un sustento histórico, al existir referencias documentales de la misma, aunque ya en tiempos posteriores al hecho de armas, y que, sobre todo, está grabado a fuego en el imaginario colectivo de los tornavaqueños.
Desde 2010 -con pandemia y ediciones virtuales mediante-, por iniciativa de un nutrido grupo de socios del Grupo de Montaña y Senderismo de Tornavacas -una asociación que ha hecho un trabajo admirable y digno de reconocimiento, realizando actividades de referencia en Extremadura como las semanas de la montaña extremeña-, cada 1 de mayo (aunque algunos años se ha celebrado el 30 de abril), unos 30 vecinos y vecinas de Tornavacas recrean, en diferentes escenas repartidas por la calle principal del pueblo, esta leyenda. Ellos son el alma de la misma, pues, de manera altruista, voluntaria y comandados por Germán Mira de Cabo -el alma teatral de esta obra-, cada año rememoran este hecho histórico singular.
Tornavacas, durante este puente de mayo, celebra también otras dos festividades imprescindibles y de gran arraigo dentro del calendario anual de festejos: la Noche del Fuego (día 2) y el Día de la Cruz (día 3). Un pueblo con una fuerte identidad que lleva muy dentro sus raíces más remotas y legendarias.
¡Larga vida al «Ya tornan «!