125.º ANIVERSARIO DE LA CONSAGRACIÓN DE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA LA REAL DE COVADONGA
Sep 04 2026

POR FRANCISCO JOSÉ ROZADA MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE PARRES-ARRIONDAS (ASTURIAS).

                                       

El próximo lunes, día 7 de septiembre de 2026, se cumplirá un siglo y cuarto del importantísimo hito que supuso para Covadonga la inauguración y consagración de su actual basílica.
En un paisaje natural, histórico y religioso surgió sobre el original y pintoresco cerro del Cueto el hermoso templo neorrománico, sueño del obispo -después arzobispo y cardenal- Benito Sanz y Forés, su gran impulsor, una construcción que se había iniciado veintisiete años antes.
Sanz y Forés encargó a su amigo Roberto Frassinelli -alemán residente en el cercano pueblo de Corao- que realizara los estudios pertinentes y los planos necesarios.
Elegir el cerro del Cueto para el emplazamiento de la basílica fue un acierto, tras el fracasado intento de levantar el templo ante la Cueva después del gran incendio del 17 de octubre de 1777 que destruyó todo lo que contenía en su interior, incluida la imagen de la que conocemos cariñosamente como la Santina.
Aquel templo que ocultaría la Cueva iba a ser una monumental obra que el rey Carlos III encargó a Ventura Rodríguez -su Arquitecto de Cámara- un suntuoso edificio que contó con el apoyo del Conde de Campomanes -Ministro de Hacienda- y del mismo Jovellanos; el total de gastos ascendía a 2.320.000 reales.
Fracasado este grandioso plan de estilo clasicista -como ya comentamos tantas veces- nos imaginamos qué hubiese ocurrido de haberse llevado a término. Hoy somos incapaces de considerar el grandioso marco natural que rodea el recinto de la Santa Cueva de ninguna otra forma distinta a como está.
El día 30 de julio de 1877 el Rey Alfonso XII -acompañado de su hermana Isabel, Princesa de Asturias- encendió el primer barreno que pondría en marcha el desmonte del cerro del Cueto y el vaciado del mismo para construir la cripta que ya se pensaba utilizar como sacristía del templo que hoy conocemos.
Los proyectos para el templo se sucedieron, primero con una fachada de dos torres y una parte central entre ellas que recordase el prerrománico asturiano y el reciente Camarín de Frassinelli en la Cueva, del que hablamos tantas veces.
El resto del templo seguiría cánones románicos, con tres naves y crucero. Añadió Frassinelli después dos torres más a la cabecera de la basílica, de manera que el templo tendría un total de cuatro torres, como era habitual en las catedrales alemanas.
Llama mucho la atención que ni el obispo ni Frassinelli informasen de esta monumental obra a la Real Academia de San Fernando ni a la Comisión Provincial de Monumentos, como era preceptivo. Por otra parte parece que el alemán tenía titulación de ingeniero, pero no de arquitecto, y esa fue una de las razones para apartarlo del proyecto como ocurrió con la llegada a Oviedo de un nuevo obispo -el dominico asturiano Ramón Martínez Vigil- con el cual se retomarían las obras tras dieciséis meses paradas, sobre todo por falta de dinero.
Martínez Vigil pidió ayuda a la Familia Real, al Gobierno, a los fieles asturianos y demás españoles, así como a los de países hispanoamericanos, y convenció a su amigo el arquitecto valenciano Federico Aparici para que se hiciese cargo del proyecto.
Desde ese momento -en 1884, hasta su conclusión en 1901- las obras ya no se detendrían más.
El gran órgano sinfónico de la basílica también celebra un especial cumpleaños en 2026 -con sus primeros veinticinco años- ya que fue bendecido en 2001, con motivo del primer centenario del templo que lo acoge, el cual vino a reemplazar al órgano de 1924 que estaba en el coro alto de la parte posterior del templo.
El santuario tiene otros dos órganos, uno en la Colegiata de San Fernando -con dos siglos de vida- y otro en el presbiterio de la basílica, en el lado de la epístola.
Puede afirmarse que el resultado final de la neorrománica basílica presenta en su conjunto una evidente unidad armónica y estilística que conserva desde su consagración, hace ahora 125 años.
Covadonga sigue aglutinando en sí misma espíritu y materia, naturaleza y arte, porque es raíz, cuna y corazón. En ella se funden intimidad, fe, maternidad y cultura, afianzando nuestra conciencia como región, porque Covadonga condensa en sí misma nuestra milenaria historia y proyecta su plural valor más allá del símbolo, como plural es también el nombre de Asturias.

FUENTE:https://www.facebook.com/franciscojose.rozadamartinez

Calendario

septiembre 2026
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO