40 ANIVERSARIO DE LA RONDALLA Y CORO «SAN ISIDRO» DE VALDEPIÉLAGOS. 7 DE NOVIEMBRE DE 2026.
Nov 08 2026

POR AGUSTIN DE LAS HERAS, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPIÉLAGOS (MADRID).

                                                 

En los últimos años la vida me ha permitido conocer una labor consolidada en forma de rondalla.
Una rondalla no nace sin trabajo, sin la labor desinteresada de valdepielagueñas y valdepielagueños, últimamente hasta de dos talamanquesas que dedican horas y horas para lograr una calidez musical y humana en sus voces y sonidos, ya no sólo en los conciertos navideños que nos regalan, sino en momentos festivos y de reunión de un pueblo, en sus fiestas patronales, actos litúrgicos e incluso romerías. Estar en la iglesia oyendo la rondalla que proviene del coro, desde arriba, es dar fe que el cielo existe.
Se ha convertido en una tradición para mi viajar al pueblo y volverme horas después tarareando melodías. De hecho, al principio lo hacía en silencio, me sentaba en algún lugar separado y tomaba notas para luego dejar por escrito una crónica que quedara en nuestra historia local. Para mi acudir esos días a la villa que tanto quiero es un viaje de deseo en la ida y un regreso a Madrid lleno de paz, hilvanando la crónica y con una sonrisa que recuerda los chascarrillos habituales. Quién no espera algún chiste de Ángel o algún direte de Paco haciendo un concierto irrepetible cada vez.
Son los habitantes de un pueblo los que dibujan y escriben la historia local y le dan valor a un lugar. Pero hay un alma que enciende todo ello, un motor que impulsa un trabajo en la dirección de personas cuya dedicación aportan semana tras semana durante todo un año para entre todos regalarnos esos momentos Coro, laudes, guitarras, bandurrias y la dirección de un guadalajareño han creado un patrimonio cultural para Valdepiélagos.
Parece ser que ya han pasado 40 años desde que los vecinos de esta villa empezaron a hacer historia. Recordando mi camino, allá por esas fechas de 1986, había acabado mi periplo militar y ya me ocupaba de mi primer trabajo.
Cuándo salgo de Madrid y conduzco desde Valdetorres a Talamanca, viendo la Peña de la Cabra al norte, mi cuerpo se relaja recordando que era el Cerro del Mediodia para nuestros mayores. MI espiritu sabe que Valdepiélagos está cerca y olvida cualquier arañazo que le atormente.
Me he sentado ya dentro del Centro Sociocultural de Valdepiélagos y miraba en silencio a los miembros de la rondalla y del coro. Ellas sembradas de aplomo acompañadas de sus compañeros retocaban la última nota, afinaban instrumentos y gargantas, y yo me disponía a escuchar el regalo con el que nos iban a obsequiar.
No se puede ignorar la aportacion de cada uno de los participantes de un grupo que ha sustentado este bien cultural en la historia. Porque el todo no sería lo mismo sin el trabajo individual de cada miembro. Una labor gratia et amore donde no se puede ignorar a nadie porque de todos es el resultado de una rondalla como la que Valdepiélagos tiene. Nadie es contingente y todos son necesarios.
Quizás no seamos conscientes del trabajo y el sacrificio de todas las voluntarias y voluntarios que nos regalan su dedicación. Hablar de cada uno es correr el riesgo de olvidar a alguien. Pero todo estos maravillosos elementos tienen un orden y un concierto, nunca mejor dicho, materializado en la figura de Ángel Angel Fuentes Alcocer , su director.
Esta tarde cuando se han apagado las luces me he dispuesto a no sólo tomar notas en el móvil sino tambien en mi alma.
En el escenario, las voces de Giulio, Isabel, Verónica, Pilar, Mari Cruz, Maribel, Celia, Mari Mar, Fina y Macarena. Hoy no estaba físicamente Angelina aunque si su alma. Deseamos verla pronto. En las bandurrias Daniel y MariCarmen. Con las guitarras Eva y Luz María. Los laudes los acariciaban Nuria y Héctor. Y en la batuta, su director, Ángel Fuentes.
Cuarenta años son muchos años y hay personas que constituyeron y mantuvieron la rondalla con su esfuerzo y trabajo, y hoy no están. Para ellos mi humilde recuerdo. Porque ya sabéis una de mis máximas, nadie muere mientras no sea olvidado.
Y el sueño angelical ha empezado con el pasodoble a Valdepiélagos. Al que ha seguido un reloj que marca las horas, el Arriero y Eres tú.
La Zarzamora y la Leyenda del beso nos han llevado a la explicación de Ángel sobre la teoría termodinámica del sombrero y la pérdida de calor por la cabeza. Ya lo practicaba su padre, Higinio.
Maria la portuguesa, Valencia y para terminar moliendo café, son algunas de las melodías encadenadas.
Los aplausos no han llevado a dos bises. El primero con Fina en primera persona cantando «Qué bonita es mi niña». El segundo nos decía lo de «Hoy para ti es un día especial» haciendo para todos nuestra gran noche.
Y así ha pasado hora y media como si nada.
Con el público aplaudiendo levantado, yo miraba la simbiosis del mismo con la rondalla con la certeza que este acto quedará grabado en nuestra historia local para siempre.
Lo que ha unido la rondalla durante 40 años, no lo podrá separar nunca nada, ni nadie.

FUENTE:https://www.facebook.com/agustin.delasheras

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