POR MANUEL PELÁEZ DEL ROSAL, CRONISTA OFICIAL DE PRIEGO DE CÓRDOBA (CÓRDOBA).

La historia de un edificio histórico implica un estudio de su continente y de su contenido lo más completo posible, para tratar de determinar su identidad en relación con otros de la misma localidad, y a los fines de categorizar su importancia. El análisis que debe llevarse a cabo, en la medida de lo posible, ha de perseguir dar respuesta a las múltiples preguntas que el visitante puede formularse, descubriendo y resolviendo los enigmas que, sin duda, existen en torno al mismo, y a los efectos también de un mejor y más completo conocimiento de su origen y desarrollo respecto a su antigüedad y estado actual.
Con tales premisas hemos abordado la publicación de este paradigmático y bello inmueble, calificado en las guías turísticas al uso de “barroco”, sin tener en cuenta que su origen fue bastante anterior al período al que este movimiento artístico se constriñe, y del que aún quedan señales o huellas que no ha sido posible erradicar.
La primera de estas interrogantes es la de su denominación: ¿ermita o iglesia? No es lo mismo. Efectivamente su fundación se llevó a cabo en el extrarradio de la población en la que se encuentra ubicado, y dada sus pequeñas dimensiones, podría encuadrarse en la primera de estas categorías, pero con el paso del tiempo quedó inserto en el entramado urbano, lo que legitimaría el cambio de la denominación deermita a iglesia, o incluso a santuario o basílica, y todo ello dependiendo de su uso y funcionalidad.
Otro aspecto a considerar es el relacionado con sus fundadores. Si estos fueron un colectivo civil, la propiedad del inmueble sería municipal, si aquellos fueron los que acordaron su erección, o si, por el contrario, su promotor fue la Iglesia, no cabe la menor duda que su pertenencia sería religiosa, es decir, del ente con personalidad jurídica propia, bien una parroquia o bien una hermandad o cofradía. Si esta decisión fue motivada por razones bélicas o devocionales, por ejemplo, la conversión de una mezquita musulmana en una iglesia cristiana o católica, podríamos estar a presencia de un componente con visos de travestismo religioso. La titularidad eclesiástica exigirá una cesión formal, existiendo indicios de que ésta se llevó a cabo a mediados del siglo XVII.
En tales casos la causa de su origen puede ser la de rendir culto a un santo bajo cuya protección se somete el grupo que lo motivó, en este caso san Nicasio. Y la pregunta aflora de nuevo: ¿Cuál de los santos de este nombre, porque de ellos hay 4: de Rouen, de Reims, de Burgio y de Heeze?. Y designado el correspondiente, en nuestro caso el de Reims ¿con qué atributos de su habitual representación? ¿tiara y báculo, por haber sido personaje episcopal? ¿cabeza en la mano por haber sido decapitado, es decir cefalóporo? ¿o con libro en otra de sus manos? Y en tal caso ¿qué libro? .
También en el caso que nos ocupa y relacionado con el espacio que se eligió para la fundación, no tiene mucho sentido que la planta se eleve por encima de más de un metro sobre el nivel del suelo adyacente. ¿Hay debajo una bóveda o un cementerio interior?
Yendo ahora al contenido del edificio nos llama la atención su abigarramiento, como un “horror vacui”, pues no hay paramento alguno que no esté decorado, bien con lienzos de grandes proporciones, bien con retablos y altares y otros elementos fijos o extraíbles. ¿Barroco o Rococó? Destaca sobremanera en el caso concreto la cúpula y el techo de la única nave de que se compone, el retablo mayor con su camarín, dos altares laterales y seis pinturas de contenido esencialmente mariano, referidas a la Vida de la Virgen. Dado que se conoce el autor al que se le hizo el encargo, a la pregunta oportuna también conviene darle respuesta. ¿Qué grabados o estampas influyeron en la temática? ¿Y por qué estas y no otras? ¿Le fueron sugeridas o impuestas al comitente o éste las eligió como las más convenientes?
Y ya entrados en la materia mueble de los retablos y altares tiene sentido que en ellos exista iconografiado el titular o la titular del nombre del templo, en este caso primero el del santo protector, San Nicasio, debido a la causa de su erección, un episodio grave de pestilencia, y en el segundo caso la devoción mariana posterior con mayor fuerza y arraigo que terminó superponiéndose a la primitiva: la Virgen del Rosario o de la Aurora.
De las siete esculturas más sobresalientes que alberga el templo, a saber, san Nicasio, La Virgen de la Aurora, san Judas Tadeo, san José, santa Bárbara, san Ramón Nonato y un Crucificado, algunas tienen razón de ser, por ejemplo, san José, esposo de la Virgen, pero las restantes no vienen a cuento, a excepción del Cristo Crucificado, al que las fuentes documentales aluden como de difuntos, presente en la agonía o expiración de los hermanos o cofrades. Qué haya de cierto en que este icono fuera con el que el Mtro. Ávila dio la última bendición al conde de Feria en su última tribulación, no deja de ser una hipótesis que exige un análisis histórico científico de la emblemática efigie. Más compleja es la relación de las otras esculturas, la del santo titular no admite discusión, porque está firmada en la peana “Santaella me fecit”, pero las restantes generan muchas cábalas a excepción de la del mercedario San Ramón Nonato, posiblemente debido a una concordia entre dos hermandades rosarieras en competencia: la del Rosario de la iglesia de Ntra. Sra. de las Mercedes y la del Rosario de la aurora de la iglesia de su nombre y como testimonio de haberse dado fin a las querellas generadas por la reclamación de su mayor antigüedad. Otro asunto seré el de su autoría y la fecha de su confección, ya incluida en un inventario de 1759.
La competencia díscola entre las hermandades rosarieras de la iglesia de la Mercedes y la de la Aurora sería la causa o motivo que generó el dicho popular “y terminó como el rosario de la aurora”, documentado en la villa de Priego en 1780, pero no en exclusiva porque tales pendencias sucedieron en no pocas poblaciones del territorio nacional: Madrid, Valencia, Écija o Espera, también en la provincia de Sevilla.
Capítulo aparte merece el apartado referido a las reliquias traídas de Flandes (Maastrich) por un militar, natural de Alhama de Granada, Francisco Márquez y donadas a la Iglesia de Priego “por las causas que me mueven”. Pero ¿cuáles?
En cuanto a la actividad desplegada por la hermandad matriz, el Rosario y sus coplas, adobadas de instrumentos musicales y elementos accesorios, el tambor, entre ellos, y los “farolones” de 53 luces, adquieren una gran relevancia por haberse conservado un Cancionero, ya publicado en 1977, que exige su actualización, completándolo con el material no incluido entonces. La permanencia de la tradición secular de la ronda sabatina (no le temen ni al frío, ni al agua, dice alguna de ellas) evidencia su perenne actualidad, con más de tres siglos a sus espaldas, lo que propicia que el monumento sea declarado BIC, y que su ronda músico-vocal sea también declarada de Interés Etnológico, oficialmente de patrimonio inmaterial.
No debe obviarse una cuestión relacionada con todas las anteriores. El libro del que se predica su carácter científico tiene dos lecturas: la textual descriptiva y la gráfica o representativa, ésta conteniendo 160 ilustraciones. Hacer su recorrido a la par estamos seguros que enriquecerá el acervo cultural del amable lector.
Fuente: “La iglesia de Nuestra Señora de la Aurora y San Nicasio”, Asociación de Amigos de Priego de Córdoba y Hermandad de Nuestra Señora de la Aurora, Córdoba, 2021 (Colección Priego Monumental, vol. XI).
FUENTE: CRONISTA.