POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)
Aún recuerdo cuando, siendo un niño, íbamos” en procesión” a visitar el patio de la casa del tío Julio Molina” El Carrasco” en cuyo patio había caído una roca de grandes dimensiones. Fue hace muchos años, alrededor de 1950, cuando, subidos sobre la roca, nos inmortalizábamos con aquellas fotografías, en blanco y negro, de la época.
Éramos pequeños y desconocíamos el alcance de cuanto podía haber ocurrido: probablemente una tragedia, si la roca se adentra en la casa; en la que todos estaban durmiendo.
Durante varios días llovió con intensidad y las rocas del monte” El Castillo” se iban desgranando. Cuando eran pequeñas quedaban en su ladera, pero esta vez se trataba de una roca enorme y se alojó en el patio, que hacía las funciones de corral, de la casa del” tío Julio”.
Con posterioridad, la zona del monte donde se erige la imagen del Corazón de Jesús, ha escupido rocas con intensidad y magnitud desconocidas hasta entonces; que han conseguido sembrar el pánico entre los vecinos afectados, por lo que han tenido que abandonar sus casas y alojarse donde han podido.
El ayuntamiento con su alcalde, Ernesto Carrillo Yepes a la cabeza, ha realizado todas las gestiones pertinentes con el fin de abordar, y de solucionar, tan acuciante problema.
El periódico La Verdad de Murcia del día 5 de julio de 1998 resalta en sus páginas, la siguiente noticia:
El proyecto de prevención de caídas de rocas sobre las casas de Ulea, en el que se invertirán 75 millones de pesetas, es una de las actuaciones estrella de la Dirección General de Medio Ambiente. Una gestión sin precedentes y novedosa cuyo objetivo prioritario es luchar contra la erosión y desertización en evitación de la caída de rocas sobre las casas de la falda de la montaña, en Ulea.
Provisionalmente se han colocado unas redes muy tensas, para detener las rocas que se desprendan, mientras duren los trabajos; que son muy laboriosos y peligrosos.
