POR MANUEL GONZÁLEZ RAMÍREZ, CRONISTA DE ZACATECAS (MÉXICO)
Condena por atentar contra las virtudes de una persona. En el año 1560 se condena por violación a un tal Antonio García. La sentencia dice que «de la cárcel pública donde está preso sea sacado [el] caballero en un asno, desnudo en cueros hasta la cintura, con una soga de esparto al cuello y que se le ate pies y manos, y con voz de pregonero que manifieste su delito», y se le paseará por las calles antes de que se le administren trescientos azotes.
A continuación, en un plazo de tres días, será desterrado de la ciudad y su jurisdicción durante seis años «y no lo quebrante so pena que los sirva en las galeras de Su Majestad por galeote al remo y sin sueldo».
Para quien guste enterarse del asunto completo, le comparto el documento. Así se impartía la justicia en el siglo XVI.
