POR MANUEL GONZÁLEZ RAMÍREZ, CRONISTA DE ZACATECAS (MÉXICO)
Aunque la caricatura tiene sus antecedentes en el siglo XVI, les comparto una simpática imagen que representa una pequeña disputa por algo (Salterio Rutland. Siglo XIII).
La caricatura, como forma de arte que exagera o distorsiona rasgos para generar humor o crítica, tiene sus raíces en el siglo XVI en Italia, específicamente en la escuela de arte de los Carracci en Bolonia.
Los estudiantes de esta academia utilizaban el «caricare» (cargar o exagerar) para crear retratos humorísticos de sus visitantes, a menudo transformándolos en animales u objetos.
A partir de este origen, la caricatura evolucionó y se difundió, convirtiéndose en una poderosa herramienta de expresión social y política, especialmente a través de la sátira.
Un artista que yo admiro es Francisco de Goya. Realizó unas caricaturas con una gran fineza, estilo y arte.
Utilizó la exageración y la deformación de las figuras en sus dibujos y grabados, especialmente en la serie de Los Caprichos, para criticar y satirizar aspectos de la sociedad de su época, incluyendo la nobleza, el clero y las costumbres sociales.
