POR MANUEL LÓPEZ FERNÁNDEZ, CRONISTA OFICIAL DE VILLANUEVA DEL ARZOBISPO (JAÉN)

Ha vuelto el sonido lúgubre de la bocina, las noches de los viernes cuaresma, Un excelente equipo de cofrades, se recorren los 14 puntos ya programados, que comprenden los distintos barrios y calles de la localidad se inicia en la zona de la Iglesia, Santa Ana, Cofradías, Camino Viejo, Ronda Mirasol, Cuesta de las Fuentecillas, en total 14, como las estaciones del Vía Crucis.
Una comitiva de fieles de las tradiciones se pone en marcha, compuesta por José María Romero, Félix Vidal , y el pequeño de ocho años Carlos Pérez, que es fiel a su cita anual, responsables de con su esfuerzo, extraer los sonidos de esta larguísima trompeta; siempre con la colaboración inmensa de Miguel, acompañados por Tomás Peña, cofrade singular nazareno, y parte de la historia local de las tradiciones, y Alejandro, pasión nazarena, que un día cantará desde el púlpito.
Hay algunos de estos lugares donde suena la bocina, en los que los vecinos salen a las puertas para escucharla, y ofrecerles algunos dulces, como las hermanas Pepa y Antonia, en la calle Vera-Cruz.
Una gran alegría mantener las viejas tradiciones para que sigan y perduren en generaciones venideras, conociendo todo su pasado.
Volvamos al ayer
Disfrutamos cada viernes por la noche en este tiempo de Cuaresma, el lúgubre sonido de la bocina, que nos traslada a la infancia perdida, en los años 1950-1960, cuando aprovechábamos su parada en Las Cuatro Esquinas, para acercarnos a escuchar, con cierto miedo, su sonido, así como los personajes que la tocaban Miguel, conocido como ,Tomizo y Charrán, ambos con aspecto taciturno. Después el silencio se hizo, en las noches de los viernes, tal vez por no encontrar quienes llevasen el peso y la fuerza para soplar intensamente.
Tuvimos la suerte que Juan Garrido, encontrase un legajo, mientras realizaba obras en una casa de la calle Úbeda. Me llamó, quedamos en vernos y me mostró y entregó un legajo de la Cofradía de Jesús Nazareno que se iniciaba en el año 1690. Se llegó a la mejor solución, realizar por su parte la donación del legajo, a la Cofradía del Nazareno para su custodia,
En el libro se alude a la bocina. Es en las cuentas de 1703 a 1713 en las que figura que “se compró sebo para la bocina”. Posteriormente “el pago a P. García de 340 maravedíes por tocar la bocina dos años”. En 1721 figura la compra de una bocina por el precio de 22 reales, que pagaron a medias la Cofradía del Nazareno y la de la Sangre de Cristo. Aparecen varios pagos más “14 reales al que tocó la bocina”. Lo cierto es que la Cofradía desde la antigüedad tenía una bocina que se tocaba en las procesiones.
Con motivo del IV Centenario de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, se programaron numerosos actos para su conmemoración; uno de ellos fue la publicación de un libro : “400 años de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno- Villanueva del Arzobispo 1819-2010” sus autores fueron el gran poeta y escritor villanovense, Miguel M. Hueta Vivo y Manuel López Fernández”, la portada, una gran obra del pintor Felipe Herreros Rodero. En esta obra se hizo un intenso trabajo en el que una de las fuentes informativas fue el Legajo de 1690, en el que se narraba la utilización de la bocina.
La recuperación de la bocina
En la Semana Santa del año 2015 se recuperó esta tradición por Jorge Martínez Romero, con la colaboración de Tomás Peña, cofrade Nazareno, lograron que esta vieja tradición, se recuperase. La construcción de esta primera bocina de tres metros de larga, la realizó Basilio Cuevas. Después se llegó a celebrar el Primer Pregón de la Bocina que fue ofrecido por Tomás Peña.
El año 2019, le otorgó Diario ―Jaén‖, a esta iniciativa uno de los Premios de “Jaén única”.
Han representado a la localidad en la Feria de los Pueblos en Jaén, causando admiración el toque, sonido y aspecto de esta gran bocina.
José Luis Ruiz Lozano realizó una escultura como homenaje a esta tradición. ―La idea surgió un año atrás. Cuando en una red social, una serie de personas propusieron realizar un monumento cofrade. En primer lugar modeló la obra en terracota dándole el acabado final. A continuación sacó un molde por piezas en escayola. Posteriormente se montaron las piezas del molde y se vertió sobre el mismo el mortero (cemento, mármol granulado y colorante). Una vez pasadas 24 horas se rompió el molde, quedando la pieza definitiva, que fue cincelada y repasada manualmente. . Para el escultor fue muy gratificante esta obra . ha sido muy gratificante poder realizar este proyecto que perdura como homenaje a todos los penitentes.
Quedan algunos viernes en los que volveremos a escuchar su sonido, quedarán en el paño de la historia local, cosido con hilo de plata el esfuerzo y entusiasmo de Carlos Pérez, que en su infancia se declina por el amor a la música, José María Romero y Felix Vidal.
FUENTE: M.L.F-