POR BIZÉN D’O RÍO MARTÍNEZ CRONISTA HOYA DE HUESCA

La Imagen transmitida por telégrafo la había logrado en el año 1856 Giovanni Carelli , quien la había obtenido por la transmisión de los alambres telegráficos, los pantelégrafos que instaló posteriormente en 1865 en la línea de París a Amiens y luego de Paris a Marsella. estos aparatos fueron reemplazados por otros más perfeccionados que reproducían la escritura y los dibujos, pero abandonados después por no llenar por completo el objeto para que fueron construidos, cual era la reproducción de la fotografía.
Corría el año 1902 cuando en Munich, el físico Arthur. Korn, parecía haber resuelto el problema y de esto daba cuenta en una comunicación que presentó a la Academia de Ciencias. El aparato “Fototelégrafo o Bidtelegraph” ideado por Mr. Korn y cuyo perfeccionamiento seguía estudiando este profesor, estaba llamado a prestar grandes servicios en aquella época hace ciento y pocos años, necesitada de una información rápida en unos momentos agitados y en los que el interés y curiosidad de los lectores, exigía rápidos medios gráficos.
Hacía ya algunos años que el profesor Mr. Korn estudiaba el procedimiento y se preocupaba en encontrar una resolución, que constituía su deseo perenne, pues su sueño era lograr un aparato que reprodujera a grandes distancias por medio del telégrafo, las imágenes fotográficas. El problema que se planteaba era el siguiente: Dado un cliché fotográfico, de una superficie sensible y que todas sus partes habían sido impresionadas por rayos luminosos de una intensidad diferente, enviar sobre otra placa sensible, colocada a gran distancia, una combinación de rayos luminosos correspondientes en intensidad a los que habían impresionado el cliché fotográfico a reproducir, y ocupado el mismo sitio que sobre este ocupaban.
Arthur Korn resolvía el problema, basando el principio de la telefotografía en la propiedad que tiene el selenio, que es su característica y que había sido reconocida hacía tiempo. Este metaloide presenta una resistencia al paso de una corriente eléctrica más o menos grande, según que esté más o menos iluminado. Es decir, que la luz da o quita al selenio, según la intensidad, la sensibilidad necesaria para el paso de corriente.
Un trozo de selenio intercalado en el circuito de una pila, hacía que la corriente de esta fuera extremadamente débil si él se hallaba colocado en la oscuridad, mientras que esa misma corriente va adquiriendo su intensidad normal conforme se va iluminando el espacio donde se halla el metaloide, sufriendo por tanto la influencia de la luz. Admitido este principio por Mr. Korn, enseguida imaginó un aparato tan simple como ingenioso para explotar esta cualidad del selenio.
FUENTE: B.DO RIO