GOVERT WESTERVELD-POR ANGEL RIOS MARTINEZ, CRONISTA OFICIAL DE BLANCA (MURCIA).
Para la ejecución del roblonado se practican previamente los agujeros, ya sea a punzón o taladro y luego, calentando previamente el roblón, se lo introduce a presión fijándose con una remachadora el extremo del vástago, estampando de esa forma la cabeza de cierre (Fig. 5.- Estampado del roblón).
Según el destino del roblonado o remachado se puede clasificar en:
1) Roblonado para calderas de vapor, debe resistir elevadas
presiones y temperaturas y ofrecer al mismo tiempo hermeticidad.
2) Roblonado para recipientes herméticos y sometidos a
grandes presiones, debe asegurar su cierre hermético y la resistencia mecánica del mismo.
3) Roblonado para construcciones metálicas y mecánicas,
debe resistir la acción de grandes cargas o momentos de fuerzas
considerables.
El roblonado cuando se practica entre dos perfiles o chapas solapadas se denomina roblonado por recubrimiento o solape, y cuando se utilizan chapas o planchuelas adicionales se denomina roblonado a cubrejuntas, pudiendo ser simple o doble (Fig. 6.- Uniones con roblones).
El roblonado puede realizarse a mano o mediante máquinas especiales. La técnica de roblonado a mano utiliza un martillo y sencillas herramientas que permiten conformar el remache. Una técnica simple, cómoda, rápida y fiable de roblonado es la que utiliza remaches huecos con máquinas de mano. En el interior del remache, normalmente de aluminio, un pasador de acero con cabeza redondeada es estirado hasta su rotura con la remachadora, deformando el remache y consiguiendo la unión fija buscada.
