POR JOSE LUIS ARAGÓN PANES, CRONISTA OFICIAL DE CHICLANA DE LA FRONTERA (CÁDIZ).
El 13 de junio de 1887, tal día como hoy, cuando aún no habían pasado cuatro años de su muerte –agosto de 1884– la Asociación de Escritores y Artistas, de la que él había sido socio fundador en 1877, le homenajeó con el descubrimiento de una sencilla placa de mármol. Fue colocada en el número 139 –actual, 125– de la madrileña calle de Fuencarral, lugar de la casa en donde había fallecido –a los 71 años de edad– y convivía con su hija Magdalena, su yerno y sus seis nietos.
Con el derribo el edificio, la placa desapareció de la calle en 1982 y puesta otra vez, aunque no en el mismo sitio, al finalizar la nueva construcción. En el año 2012, cuando escribía mi libro, «Crónicas para una biografía, Antonio García Gutiérrez», me acerqué con mi hijo una mañana de domingo a la calle Fuencarral, 125 para ver si existía. En un primer momento no la hallamos. Junto a la puerta del inmueble, un establecimiento de Zara y, a una altura del suelo de diez metros aproximadamente, la encontramos en el mismo estado tal como aparece en la fotografía realizada aquel día.
