HACE SEISCIENTOS VEINTISÉIS AÑOS
Jun 14 2026

POR ANTONIO LUIS GALIANO PEREZ, CRONISTA OFICIAL DE ORIHUELA ( ALICANTE).

                                                                 

En ocasiones, buscando trabajos realizados con anterioridad o la coincidencia en una fecha que nos conduzca a la conmemoración de algún hecho histórico acaecido en siglos pretéritos; nos encontramos, que el pasado año 2025 se cumplió el seiscientos veinticinco aniversario de la instauración en Orihuela de las festividades del Corpus Christi y de las Santas Justa y Rufina.

Aunque, el asunto en cuestión, alguna vez lo he tratado sobre distintos aspectos, creo que valdría la pena recordarlo, en atención al tema de que se trata y a la coincidencia en fechas. El motivo que ha dado lugar a rememorarlo fue mi participación como Cronista Oficial de la Ciudad de Orihuela, en el I Congreso «La Festividad del Corpus Christi en la Comunidad Valenciana», celebrado en Valencia los días 21, 22 y 23 de noviembre 2014. En el cual presenté la ponencia: «La Festividad del Corpus en Orihuela: pretérito y presente de una celebración centenaria». Aquello fue una oportunidad para poder dar a conocer y proyectar la celebración de esta festividad en la ciudad del Turia, en la que la entonces Villa de Oriola puso sus ojos para estructurarla. Tal vez, se podría decir, que al no existir tradición entonces en esta tierra de cómo se podía llevar adelante y organizar esta manifestación en las calles fuera de los muros del templo, se caía en plagio. Sin embargo, tras los siglos vividos y su continuidad anual en el calendario festivo oriolano, consideramos que pasó a ser una tradición más dentro de la Historia de Orihuela, e incluso de su idiosincrasia personal y colectiva.

Regresando al texto de la ponencia en sí, recordaremos y extractaremos algunos aspectos referentes a la celebración del Corpus Christi, para dejar constancia de la misma.

En primer lugar, desde aquel año 1400 se ha celebrado, casi sin interrupción en el transcurso de la historia de Orihuela, salvo en circunstancias bélicas o catastróficas. A lo largo de los años transcurridos, la celebración religiosa en el interior del templo y la procesión ha permanecido prácticamente sin variación. Sin embargo, los elementos que han contribuido a su esplendor, como guadiana fueron surgiendo y desapareciendo y, en algunos casos, han vuelto a resurgir a finales del siglo XX y primeros años de la presente centuria. Tal como, ha sucedido con las danzas, los altares y la presencia de Cofradías, Hermandades y Mayordomías. Otros, quedaron olvidados en el túnel del tiempo como los juglares, las rocas, la tarasca, los misterios y las enramadas. No así, la música, los fuegos artificiales, los gigantes y enanos (para nosotros cabezudos) y el tapizado de las calles con baladre.

En Orihuela, el origen de dicha celebración surge veintiocho años después de haberse consolidado la festividad del Corpus en Valencia, cuando en 1372, el cardenal Jaime de Aragón rescataba la solemne procesión que diecisiete años antes, había propiciado su antecesor Hugo de Fenollet. Así, una vez decretada y votada por el Consejo oriolano la festividad del Corpus, pasó a ser fiesta fija en el calendario litúrgico oriolano. Sin embargo, consideramos como posible que anteriormente lo fuera dentro del oficio divino particular del día del Breviario Romano, y tal vez con la realización de una procesión claustral.

Ante ello, el arcipreste Sancho de Mata y demás clérigos solicitaban al Consejo de la Villa que, económicamente se les ayudase a fin de poder adquirir algunos ornamentos con tal fin. Se acordó entregarles 30 florines, por parte y por mitad del citado Consejo y de la fábrica. Dichos ornamentos se mercaron en la ciudad de Valencia, aprobándose su pago el día 8 de junio del citado año. Por otro lado, se decidió que se contrataran juglares y que se sacase la Señera de la Villa. El interés mostrado por el arcipreste y los presbíteros en que la fiesta del Santísimo Sacramento fuera engrandeciéndose, les llevó a solicitar, de nuevo, al año siguiente (hace ahora 125 lustros) el apoyo del Consejo. Éste, no dudó en darlo, y con objeto de lograr la mayor magnificencia posible, se puso en contacto el 16 de abril de 1401 con los jurados de Valencia, anunciándoles la visita del presbítero Pedro Comí, a fin de que se le informara sobre cómo se celebraba y tenían ordenada en ella dicha festividad.

En unos momentos, como los de la Edad Media, en que la convivencia de tres culturas obligaba a los cristianos a ser celosos con sus devociones, a exteriorizarlas solemnemente y a hacer pública y ostentosa demostración de las mismas; la conmemoración del Corpus en Oriola es acogida como en otros pueblos con entusiasmo, a la vez que, mediante una serie de manifestaciones dentro de la procesión de dicha festividad, se podría aprovechar para instruir a los nuevos creyentes sobre los misterios de la cristiandad. Aunque, sobre todo, el principal objetivo era la devota veneración a Jesús Sacramentado, junto con una manifestación pública de fe, frente a otras creencias.

De esta manera, se producía una buena predisposición al contar con una serie de actos que adecuaban favorablemente el ambiente. El cual desembocaba en la plenitud del día del Corpus que, a veces, se prolongaba hasta la octava de la fiesta. Nadie quedaba excluido, y los tres pilares de la sociedad medieval (Iglesia, poder civil y gremios) intentaban al unísono dar mayor esplendor a la celebración.

La Iglesia se ocupaba de todo lo referente al aspecto espiritual. El Consejo convocaba mediante crida o pregón, y buscaba la forma de financiación para que la Villa quedara en buen lugar ante los pueblos vecinos. Pues en ello iba su prestigio frente a los mismos. Además. intervenían también económicamente las fábricas de las iglesias, tal como se indica en 1460. Por su parte, los gremios aportaban, además de su obligada presencia, su inventiva en la organización de los actos y, a veces, también su aportación económica.

Todo ello hacía que la procesión fuera acompañada de un conjunto de actos y elementos en los que se atisba dos intenciones. Por un lado, una manera de catequizar, utilizando para ello el binomio imagen viva y palabra. Por otro, mediante la grandiosidad del espectáculo público, mostrar una forma de aderezar y engrandecer el motivo espiritual al cual iba dedicada la fiesta del Corpus. Es decir: la presencia de Cristo en la Eucaristía.

Para lograr estos objetivos, los recursos utilizados buscaban también la distracción y el entretenimiento del pueblo, al margen del aspecto económico, pues sería una forma de reportar trabajo y beneficios a algunos sectores artesanales, así como a los participantes y figurantes. Los cuales, en muchas ocasiones, eran gentes de otras tierras los que se beneficiaban de ello. Concretamente, la mayoría de juglares, danzantes y músicos eran foráneos, e incluso de otras etnias, generalmente moros y gitanos.

La instrucción y el adoctrinamiento se intentaba lograrlos, a través de las representaciones escenificadas, sobre las rocas. Que, al igual que en Valencia, iban acompañadas por música y constaban de una parte cantada, tal como se deduce del hecho que, en el libro de «Cuentas de Clavería» de 1443, aparezca un pago de 2 sueldos y 4 dineros, «en vino blanco para los que iban en los misterios del Paraíso y del Monte Calvario, como no pudiesen cantar de sed».

En ocasiones, en la procesión estos misterios iban a pie y se incorporaban a la representación de los «entremesos». Vocablo éste que presenta dos acepciones. Una, como sinónimo de «roca» o carruaje acondicionado para la escenificación. Y la segunda, como denominación propia de dichas composiciones teatrales específicas para esta festividad del Corpus. Por otro lado, es posible que el vocablo «roca» proceda etimológicamente, como dice Amades Diad, en el diccionario del Institut d´Estudis Catalans, del árabe «ruh», que significa «carro». De hecho en documentos de 1462, se cita como «roques», y posteriormente en los albores del siglo XVII, el analista mosén Pero Bellot, lo castellaniza como «rocas».

Han trascurrido seiscientos veintiséis años. En el presente se ha vuelto a vivir el Corpus Christi y su procesión en Orihuela. Nos preguntamos, ¿podríamos recuperar aquellos elementos de la misma que desaparecieron, como las rocas, la tarasca y los misterios?, sabiendo que ya no serían un plagio. Pues, forman parte de nuestra tradición.

FUENTE:https://www.informacion.es/opinion/2026/06/14/seiscientos-veintiseis-anos-131374347.html

Calendario

junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO