POR JOSE ANTONIO FILTER RODRIGUEZ, CRONISTA OFICIAL DE CAÑADA ROSAL (SEVILLA)
“Cada día pido a Dios ser sensible a la esperanza de los hombres y solícito con sus necesidades y sufrimientos. Desde el primer momento comprendí que ser cristiano y más si se es sacerdote, era compartir sus vidas, sus dolores, sus luchas, sus esperanzas y sus decepciones, sus éxitos y sus fracasos. Y desde el primer día prometí a las gentes de Cañada Rosal que las puertas de mi casa estarían abiertas de par en par a todos, preferentemente a los más pobres y necesitados”.