POR MARÍA DEL CARMEN CALDERÓN BERROCAL, CRONISTA OFICIAL DE CABEZA LA VACA (BADAJOZ).
Los trabajos arqueológicos realizados en el entorno del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, en Cáceres, han permitido localizar los restos de la antigua Hospedería Real, un edificio relacionado con la presencia de los Reyes Católicos en la localidad y con los preparativos del primer viaje de Cristóbal Colón.
Los vestigios aparecieron durante unas investigaciones desarrolladas en Julio de 2026 bajo la antigua pista deportiva de un colegio internado. El lugar se encuentra en el sector occidental del conjunto monástico. Allí han salido a la luz estructuras de cimentación que hasta ahora solo podían estudiarse a través de documentación histórica y representaciones gráficas de los siglos XVI y XIX.
Un edificio ligado a los Reyes Católicos
La construcción habría estado vinculada al arquitecto Juan Guas, uno de los principales representantes de la arquitectura castellana de finales del siglo XV. Entre sus obras se encuentran el Palacio del Infantado, en Guadalajara; y el monasterio de San Juan de los Reyes, en Toledo.
Guas estuvo relacionado con los trabajos de la Hospedería Real de Guadalupe hasta 1491, un año antes del descubrimiento de América. La coincidencia temporal resulta especialmente relevante, ya que durante esos años se desarrollaban en el entorno del monasterio acontecimientos relacionados con el proyecto de Colón y su búsqueda de apoyo para emprender una expedición hacia las Indias.
Guadalupe y el proyecto de Colón
La localidad extremeña tuvo un papel destacado en la historia de los Reyes Católicos y en la trayectoria de Cristóbal Colón. El navegante se entrevistó con Isabel y Fernando en Guadalupe en distintas ocasiones, entre ellas en 1486 y 1489, cuando trataba de conseguir respaldo para su proyecto.
Después de que los monarcas aceptaran financiar la expedición, en abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, que establecieron las condiciones del viaje.
Colón regresaría a Guadalupe tras su primera expedición, en 1493, para agradecer a la Virgen el resultado de la travesía.
El monasterio también estuvo estrechamente relacionado con los Reyes Católicos: Isabel confió allí su testamento a los jerónimos y Fernando emitió desde Guadalupe instrucciones destinadas a preparar el abastecimiento de las embarcaciones.
La importancia histórica del enclave se prolongó durante las décadas siguientes. Hernán Cortés, por ejemplo, visitó Guadalupe en 1528 después de sobrevivir a la picadura de un alacrán.
Qué han encontrado los arqueólogos
La investigación, dirigida por Juan Saumell, profesor de la Escuela Politécnica de la Universidad de Extremadura, ha identificado dos estructuras originales de cimentación y parte del pavimento perteneciente al corredor cubierto del antiguo claustro.
El suelo presenta una disposición característica de ladrillos colocados en forma de espiga. Los restos conservados permiten reconocer aproximadamente el 70 % del perímetro de la construcción.
A partir de estas evidencias, los investigadores pueden determinar las dimensiones del módulo arquitectónico empleado en la arquería y utilizar esa información para plantear una reconstrucción del conjunto. El análisis permite además estimar la posición de las pilastras y de los diferentes vanos que componían el proyecto original.
Cómo localizaron las estructuras
La identificación del lugar fue posible gracias a la combinación de diferentes documentos históricos. Los investigadores compararon el proyecto arquitectónico atribuido a Juan Guas con las representaciones que realizó el pintor flamenco Anton van den Wyngaerde durante el siglo XVI.
A estas fuentes se añadió un plano elaborado por Francisco Yznardo en 1839. Este documento resultó especialmente importante porque fue realizado antes de la desaparición definitiva del edificio.
Durante años se había relacionado la pérdida de la Hospedería Real con unas obras de carretera realizadas en 1925. Sin embargo, la documentación histórica apunta a una cronología diferente. Una orden de demolición de 1854 demuestra que el edificio había sido desmontado varias décadas antes.
La comparación entre arquitectura, cartografía y representaciones artísticas permitió establecer con bastante precisión la ubicación de las estructuras antes de iniciar la excavación.
Reconstruir un edificio desaparecido a partir de documentos
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación es que los arqueólogos no comenzaron excavando al azar. La localización de los restos fue el resultado de varios años de investigación documental, histórica y arquitectónica que permitió determinar dónde podían encontrarse las estructuras de la antigua Hospedería Real. Los trabajos previos de los investigadores José Carlos Salcedo y Juan Saumell fueron fundamentales para delimitar la zona que finalmente se sometió a un sondeo arqueológico.
Para reconstruir la historia del edificio se recurrió, en primer lugar, a la documentación relacionada con su construcción. Entre las fuentes estudiadas se encuentra la decisión de la comunidad jerónima de levantar la hospedería y el proyecto atribuido a Juan Guas para Isabel la Católica a finales del siglo XV. Esta documentación proporcionaba información sobre la existencia del edificio y sobre su concepción arquitectónica, pero no permitía por sí sola conocer con absoluta precisión qué partes habían sobrevivido a lo largo de los siglos ni dónde localizar actualmente sus cimientos.
Ahí adquirieron especial importancia las representaciones realizadas por Anton van den Wyngaerde. El pintor flamenco recorrió Guadalupe en el siglo XVI por encargo de Felipe II y realizó dos vistas de la localidad y del monasterio. Sus dibujos constituyen una fuente excepcional porque permiten observar cómo estaba organizado el conjunto monumental en una época en la que la Hospedería Real todavía existía. Los investigadores han señalado que estas vistas funcionan, en cierto modo, como una fotografía de la época: aunque no son planos arquitectónicos y contienen las limitaciones propias de una representación artística, ofrecen información sobre la posición, volumen y relación espacial de los edificios.
La importancia de Van den Wyngaerde no reside únicamente en que representara la hospedería. Sus dibujos también permiten estudiar el trazado urbano de Guadalupe y establecer relaciones entre edificios, calles, límites y elementos defensivos que han cambiado o desaparecido posteriormente. Al disponer de diferentes puntos de vista, los investigadores pudieron contrastar las representaciones y utilizarlas para corregir o completar la información procedente de otras fuentes históricas.
El siguiente documento fundamental corresponde a 1839, cuando Francisco Yznardo realizó un plano de Guadalupe fortificado. Su valor para la investigación es especialmente importante porque se trata del principal documento gráfico localizado entre las representaciones del siglo XVI y la orden de derribo de 1854. En otras palabras, el plano ofrece una imagen del lugar muchos años después de los dibujos de Van den Wyngaerde, cuando la configuración del conjunto ya había experimentado numerosas transformaciones, pero la estructura de la antigua hospedería todavía aparecía reflejada.
Esta circunstancia permitió establecer un puente documental entre dos momentos históricos muy alejados. Los dibujos del siglo XVI mostraban la hospedería cuando todavía formaba parte del paisaje arquitectónico de Guadalupe, mientras que el plano de Yznardo aportaba una referencia mucho más cercana al momento en que el edificio terminó desapareciendo. La comparación de ambas fuentes ayudó a determinar la posición que había ocupado la construcción y, especialmente, a identificar el área donde podía conservarse su claustro.
La investigación también ha servido para revisar la historia de la desaparición del edificio. Durante mucho tiempo se había relacionado su pérdida con las obras de una carretera realizadas en 1925. Sin embargo, la localización de una orden de derribo fechada en 1854 plantea una cronología diferente: el desmantelamiento de la hospedería podría haberse producido varias décadas antes de esas obras. Por ello, la carretera de comienzos del siglo XX habría afectado a un espacio cuyos restos visibles ya habían desaparecido, en lugar de ser necesariamente la causa directa de su demolición. Esta interpretación continúa siendo objeto de estudio.
En conjunto, el procedimiento puede entenderse como una reconstrucción a varias escalas. Primero se estudiaron los documentos relacionados con el proyecto original; después se analizaron las representaciones gráficas del siglo XVI; posteriormente se incorporó el plano de 1839 y se contrastaron todas estas evidencias con la evolución histórica del monasterio y de su entorno. El resultado fue una hipótesis espacial suficientemente precisa como para seleccionar un punto concreto del actual patio oeste y comprobar mediante una intervención arqueológica mínimamente invasiva si las estructuras seguían bajo tierra.
La excavación confirmó finalmente esa hipótesis: en el área seleccionada aparecieron dos zanjas de cimentación que podrían corresponder a la estructura original de la arquería, además de un tramo de pavimento del corredor cubierto del claustro. La presencia de ladrillos colocados en espiga constituye otro elemento que coincide con la reconstrucción arquitectónica planteada previamente. De este modo, los documentos históricos no solo sirvieron para contar la historia de un edificio desaparecido, sino que ayudaron directamente a decidir dónde buscar sus restos físicos.
Habría que evitar afirmar que el plano de 1839 demuestra por sí solo que la hospedería seguía completa en ese año. Lo que está documentado es que Yznardo todavía representa la estructura, mientras que existe una orden de derribo de 1854.
El futuro de la investigación
Los restos arqueológicos han sido protegidos y posteriormente cubiertos de nuevo para evitar su deterioro. El equipo investigador trabaja ahora en la documentación técnica del descubrimiento y en futuras publicaciones científicas.
Está previsto que los resultados se desarrollen en nuevos trabajos durante 2027, incluyendo un estudio arqueológico y una reconstrucción gráfica de la antigua Hospedería Real.
También se contempla la posibilidad de realizar nuevas excavaciones en otras zonas todavía disponibles del patio. Por el momento, sin embargo, los restos no están abiertos a la visita pública y permanecen protegidos bajo tierra.
El descubrimiento aporta una nueva evidencia material sobre un edificio que hasta ahora era conocido principalmente a través de fuentes documentales e imágenes históricas.
Su relación con Guadalupe, los Reyes Católicos y el contexto previo al viaje de Colón convierte las estructuras encontradas en una pieza relevante para comprender la historia del conjunto monástico y de la localidad extremeña.
