LOS RECINCHOS DE ESPARTO
Jun 02 2015

POR JOAQUÍN CARRILLO ESPINOSA, CRONISTA OFICIAL DE ULEA (MURCIA)

 

recinchos

Desde el siglo XVI, hasta la primera mitad del siglo XX, los agricultores y ganaderos usaban recinchos para sujetar los pantalones, con idéntica misión que los cinturones o tirantes de la actualidad.

Los recinchos se confeccionaban con esparto semi-crudo, en forma de lía o cordeta, pudiéndose hacer con tres, cuatro o cinco madejas de esparto; según la anchura que se le quisiera dar al recincho.

Los labradores y ganaderos arrancaban el esparto de las cepas productoras que se criaban en los montes uleanos de forma silvestre, con las que hacían multitud de piezas de artesanía y, entre ellas, los recinchos.

La mayoría de los agricultores y ganaderos usaban sus recinchos e, incluso, gran parte de la población. No era costumbre que los usaran las mujeres, al menos, no he tenido constancia de ello en los archivos a los que he tenido acceso, aunque si los usaban las zagalas que las usaban para sujetar sus refajos cuando cuidaban del ganado en las praderas y montañas (extraído del tema los recinchos de las zagalas de las praderas).

Lo que si hacían las mujeres con relativa frecuencia, era vender o cambiar por otras prendas a los vecinos artesanos que no eran labradores ni ganaderos; aunque, estos, eran escasos.

Hay que distinguir los recinchos de los cinchos de animales de carga; aunque se confeccionen con la misma materia prima: el esparto, hasta que aparecieron los cinchos de cuero, que evitaban las heridas de las bestias de carga; llamadas vulgarmente mataduras. Los cinchos solían ser más anchos que los recinchos ya que, de esa forma, abrazaban la panza de los acémilas y sujetaban el aparejo y, por consiguiente, evitaban que basculara al cargar las anganillas, sarrias, sarrietas o aguaderas.

Recuerdos de mi infancia traen una película a mi memoria de los agricultores y ganaderos confeccionando relinchos para todos los varones de la casa, incluidos los más pequeños, esmerándose para que no sobresalieran las cabezas de los espartos con el fin de que no produjeran heridas con el roce.

Me viene a la memoria la figura de ilustres vecinos, verdaderos artesanos del esparto, haciendo recinchos a cualquier hora, y en cualquier lugar; siempre llevaban sus manojos de esparto para trenzar los cinchos y recinchos.

En estos momentos, refrescan mi memoria: el tío manco, Facundo, los hermanos Nieto (llegados a finales del siglo XIX a Ulea y asentándose aquí, procedentes del campo de Cartagena. Entre los pobladores se les conoció por el gentilicio de cartageneros). Se trataba de los hermanos Leandro, Matilde, Alfonso y Paco.

También recuerdo a Manolo el chiquel, el torrano, el caravana, los cachos, Félix, el arriero, peluquín, Joaquín Cascales Ayala (el Ab-El-Krin, un apodo por el que se le conocía en Ulea por haber sido un superviviente de la guerra de África) y de tantos otros, que precedieron a la familia Yepes, cuando comenzaron a trabajar el esparto cocido y picado, para confeccionar suelas de alpargatas, esparteñas y cinturones de lía (esparto cocido, en las balsas y en el río, y maceadas en las piqueras aledañas al corralón).

Los artesanos de recinchos estaban muy prestigiados en toda la comarca y sus clientes eran atendidos mediante encargos personales.

Add your Comment

Calendario

mayo 2026
L M X J V S D
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO