POR JOSÉ ANTONIO FIDALGO SÁNCHEZ, CRONISTA OFICIAL DE COLUNGA (ASTURIAS)
La historia de hoy tiene raíces de nobleza.
La cosa empieza el 22 de febrero de 1431 cuando el rey don Juan II de Castilla concedió el título de Conde de Ribadeo a don Pedro de Villadandro, un personaje alegre y braguetero quien, sentada su cabeza en responsabilidad de matrimonio, tuvo cuatro hijos. Uno de ellos, don Diego, casó con doña Luisa de Rojas y de ese matrimonio nació, en 1577, don Agustín de Rojas Villadandro.
Este Agustín de Rojas, mozo de vida azarosa y aventurera como su abuelo , buen escritor conocido con el seudónimo de «El Caballero del Milagro», es autor de un precioso libro costumbrista titulado «El viaje entretenido» (Lérida 1611, Madrid 1614).
En esa obra Rojas Villadandro incluye una «Loa al cochino» en la que al comentar en qué se tornan los seres vivos después de su muerte, se pregunta qué le sucederá al cerdo.
Esta es su respuesta:
«¡Un obispo reverendo,
gloria y honra de las ollas
y de estómagos hambrientos!»
¿Y qué es un obispo «nacido» del cerdo?
Antonio de Nebrija (1444-1522) nos dice que es «una morcilla grande que hazen cuando matan puerco».
Covarrubias, capellán que fue de Felipe III, amplía la definición: «un cierto morcillón que suelen hazer quando se matan puercos, y los regalados son de huevos y especias y carne picada; los demás suelen ser de huesos que han descarnado y del espinazo».
Aquí tenemos la clave del asunto.
El buen morcillón (el «regalado»), palabra posiblemente derivada del céltico «mukorno» (muñón) sería ese chorizo embutido en el ciego del cerdo que por Salamanca, Extremadura y Andalucía occidental, llaman MORCON.
El elaborado con huesos descarnados sería el botillo berciano o el butietsu tinetense.
Extremadura, por razones de nomadismo de pastoreo, se acercó a nuestra Asturias suroccidental (Los Oscos, Ibias, Degaña, Cangas del Narcea, Tineo) y aquí intercambió cultura y costumbrismo, además de amores y amoríos como afirmaba el cantar:
Ya se van los pastores
a la Extremadura;
ya queda la sierra
triste y oscura.
Y también nos enseñaron a elaborar morcones donde, sustituyendo el picadillo de chorizo por lengua y lomo adobados, nació EL CHOSCHO.
Palabra esta de origen latino, «luscus», con significado de tuerto o casi ciego, que ese es el nombre de la parte del intestino grueso donde se embuten la lengua y el lomo.
El CHOSCO DE TINEO es embutido protegido por IGP.
Ofrece un cierto olor y sabor a ahumado y un exquisito paladar «de producto de alta selección».
A mí me gusta cuando se ofrece un pelín templado (no caliente) complementado con unos cachelos (patatas grandes cocidas) aderezados con pimentón y un chorrito de aceite.
La foto lo dice todo; pero ante la duda, vayan estos días a Tineo.- Su sorpresa y satisfacción serán mayúsculas.
