POR PEPE MONTESERÍN, CRONISTA OFICIAL DE PRAVIA (ASTURIAS)
En la cumbre del Calabazosa; detrás el filo del Pico Blanco, que subimos antes. [Foto de Emma Alvarez Alba]Detrás de mí el lago Calabazosa, ya de bajada, después de subir a la cima del mismo nombre y al Pico Blanco. [Foto de Emma Alvarez Alba]El sábado partí de la Farrapona con mi guía Emma, rodeamos el lago La Cueva, alcanzamos la horcada y luego majada de Calabazosa, el lago Negro, horcada del Canalizo, entre rebecos, siemprevivas y nomeolvides, paso Congosto y, en dirección a la Orniz, por la horcada Cimera, ascenso al pico Blanco y peliagudo, media vuelta y subida a la olvidada cumbre del Calabazosa, para, ya cerca del coche, conocer las minas de hierro de Santa Rita, en la Almagrera. De regreso a Oviedo, radiante bajo el orbayu, sintonizado con la tierrina, compré chapata en Belmonte, en Hermanos Marrón, para cenarla con mortadela, y en la rotonda de Doriga, casi a salvo en la A-63, me asaltó la Benemérita de radar móvil, con exquisita educación, como quien pide cien euros para el Domund: “-Circulaba usted a 81Km/h en zona limitada a 70. -¡No me joda!”. Si mañana tengo gracia lo cuento, hoy no porque maldita la gracia que me hizo.