POR AGUSTÍN DE LAS HERAS MARTÍNEZ, CRONISTA OFICIAL DE VALDEPIELAGOS (MADRID)
Desde mi celda recuerdo el día que acaba.
Apus apus debe estar ya volando a muchos metros de altura. Según los zoólogos, pasan la mayor parte de su vida en el aire. Comen, duermen y se aman en el vacío. Quizás hayan evolucionado a la simplicidad de la vida. Porque la vida es simple, simplemente hay que vivirla. Y los vencejos son la muestra que nos enseña que no hace falta tener los pies en el suelo.
Pues bien, llevo dos días aquí y una pareja se ama en el patio en un vuelo agitado sin importarles mi presencia. Ojalá supiera danzar como ellas en la vida cuando he creído sentir amor.
Salir de Madrid, con mi profesión, es no poder desconectar, pero desconecto. Tengo el maletero del coche lleno de libros de mis compañeros cronistas que en estos retiros me encantan leer.
En estos paréntesis mis pescadores primos viven su vida paralela. Yo vivo la mía y solo nos encontramos en las comidas y las cenas.
Me he dejado conquistar por el silencio y mi mente viaja por argumentos de nuevos libros.
Pero dejemos lo inmaterial de la vida. Hoy los instantes han sido de pecado materializados en la gula.
Hemos estrenado la mini barbacoa a la orilla del embalse. Tres lomos de entrecot de Castuera y unos chorizos han sido nuestro pecado.
Antes he almorzado en el restaurante El Velero en Orellana la Vieja, frente al embarcadero. He ido a lo fijo. Un mollete de pan con tomate y jamón. Pero si el destino me regala un nuevo día me aventuraré a pedir el mollete con cachuela extremeña.
Durante el día llamadas y problemas. Por algo la raíz de mi profesión es resolver entuertos que pocas vecen valoran los implicados.
Pero no, no somos profesión de riesgo aunque podría terminar la crónica con nombres y apellidos olvidados, de muy buena gente, por sus propios comuneros. Y que han fallecido.
En fin, me gusta esta tierra y sus gentes. Y sus dejes y diretes.
Mañana intentaré robar instantes a la vida sin que alguno inmerecidamente intente vivir mi vida. No les dejo.
Dulces sueños.
