CUANDO ESPAÑA ERA SEFARAD
Jul 17 2026

POR ANTONIO HERRERA CASADO, CRONISTA OFICIAL DE GUADALAJARA.

                                       

Una novela que nos entrega un escritor molinés (médico ya jubilado, y natural de Orea, por más señas) en la que se habla, largo y tendido, de Molina en tiempos medievales, de personajes reales y ficticios, del saber médico en tiempos antiguos, y de viajes sin fin por la España que entonces era llamada, por sus habitantes judíos, Sefarad. De eso trato en esta entrega.

Un buen amigo, como es Amador López García, molinés de Orea aunque trasplantado a la Málaga mediterránea, me ha hecho reflexionar sobre algunos temas que no tratamos a diario, que nos pillan más bien a trasmano, pero que no dejan de ser esenciales, sobre todo en materia de recuerdos, de memorias, de discursos sobre la antigüedad y el pasado.

Y este amigo acaba de escribir, y ver publicado, un libro que es una novela, y que él ha titulado “Sefarad es mi tierra”. Me ha pedido que le escriba el prólogo, y a eso me he dedicado durante unos días, porque ahora las ideas van fluyendo más lentamente, aunque partan siempre de una misma base segura y firme.

Y vengo a decirle, en contestación a esa petición, que la vida del hombre es como un viaje, que desde los más antiguos habitantes de la orilla del Nilo, sabemos que estamos cubriendo etapas, y al final se cruza el río que nos permite ir a la otra orilla. Un viaje es el que hace Camilo José Cela por la Alcarria (80 años ahora ya de él), y un viaje, más largo y suculento, es el que hace Ibn Jubayr para bordear entero el Mediterráneo. Pero de viajeros todos tenemos modelos, y seguro que, con mayor o menor contundencia, todos hemos intentado ser el homo viator al que por definición estamos abocados a ser.

El viaje es hoy algo mensurable y asumible desde las perspectivas de la comodidad y el agendario, pero antiguamente no era así. El día y la noche marcaban sus órdenes inapelables, y las montañas ofrecían sus sendas mientras que los ríos necesitaban sus puentes. En los tiempos pretéritos, sin mapas fiables, con referencias de terceros, todo viaje era una aventura auténtica, un riesgo del que no se conocían los límites, en el tiempo y en las consecuencias. Desde que la Humanidad aparece en el corazón del África, las gentes en forma individual o en tribus se desplazan hacia el sol, o en su contra, abriendo caminos, esos que se hacen al andar, porque de primeras no hay hecho ninguno.

En la obra de López García se nos abre de par en par un viaje. Muchos viajes. Todos ellos por la vieja Sefarad, la tierra hispana donde habitaron los judíos desde su diáspora primera. Un viaje que obvia las dificultades del camino, siempre ciertas, para centrarse en las aventuras de la llegada, en el oficio cotidiano del protagonista, que es el curar, la medicina avicénica, las pócimas y las maniobras, el anhelo continuado de saber más, de mejorar la vida de los demás, incluso a pesar de los propios sacrificios.
Aunque de todo trata el saber de Moshé Abulafia –el médico molinés formado en Montpellier y maestro de médicos en el Al Andalus nazarita– es muy especialmente de la peste bubónica de la que trata en su periplo, porque precisamente en los años centrales de su vida se desató la epidemia más catastrófica que afectó a nuestra Europa. Son los años en que vive el Arcipreste, los años (1347 a 1353) en los que manda en Castilla Alfonso XI y en Molina sus merinos y lugartenientes. Y en esos momentos, que se alargaron demasiado, por el desconocimiento de las causas y los remedios, es cuando la personalidad del personaje de Amador López se crece y resplandece.

A pesar de la epidemia, del azote de la Yersinia Pestis, la raza (hebrea), la costumbre, y el saber inducido, hacen caminar al protagonista por espacios repletos de hebreos que le requieren: y así va por Gerona, por Zaragoza, por Burgos, por Cuenca, por Toledo, por Córdoba, acabando en el Al-Andalus de Granada, y allí contemplando el hondo saber médico que viene del Oriente más lejano. Allí sabiendo de Ibn al-Nafis, el médico sirio que desarrolló sus saberes en Egipto, y que es conocido por sus escritos sobre fisiología y medicina. Su voluminoso libro sobre el arte de la medicina, titulado Kitab al-Shamil, incluye secciones específicas sobre técnicas quirúrgicas y sobre las obligaciones de los médicos con sus pacientes, habiendo escrito diversos tratados sobre enfermedades oculares y sobre la dieta, así como comentarios a los escritos del médico griego Hipócrates. A ese sabio es al que sigue Abulafias con veneración docta. Y en estas dos pantallas que acabo de pasar tenemos dos de los vértices de esta obra singular, de esta novela de historias y estremecimientos: el viaje, y la medicina.

El tercero de esos vértices es el hebraísmo, la fuerza de la toráh en la vida de los protagonistas. El tiempo en que ocurren estos imaginados hechos es en los siglos XIII y XIV, justo los años de la España (Hispania todavía) de las tres culturas, el lugar de Europa donde los cristianos conviven sin problemas en todas las ciudades y pueblos de su geografía con los musulmanes que se quedaron y los judíos que andaban, ellos más que nadie, siempre de allá para acá. La escuela de traductores, el rey Alfonso el Sabio, la asolación de la peste, las cantigas y la cuaderna vía de los que cantan por pueblos y egidos: ese es el paisaje que contempla Moséh Abulafia, el judío molinés que anda el país al que llama Sefarad, y al que considera su tierra, su patria indudable, el lugar donde nacieron sus ancestros, donde quiere que sigan sus descendientes, donde se habla su lengua y se practican sus costumbres. ¡Tantas cosas hemos leído, y escuchado, sobre los judíos españoles! Todos sabemos que, aunque sea una gota solamente, por nuestra sangre corre el espíritu del judaísmo racial, que hace que sepamos a ciencia cierta, como el protagonista de este libro lo sabe y lo dice de sobra, que Sefarad es mi tierra.

Para cualquier lector con un mínimo de interés por la historia patria, este libro va a resultar instructivo, curioso, y aun emocionante. Resumen de otros saberes académicos, aplicación de epopeyas y poemas. Le dejará entrar en esa historia adyacente a la oficial, sabiendo que además del rey de Castilla y la erección de catedrales, por todo el país andaban los judíos cantando, recitando sus kinots, cumpliendo con sus Purim, curando con sus médicos las enfermedades que no cesaban, y dándole a las ciudades castellanas ese aire de aljama vieja y mezuzás en los portones que todavía hoy (Molina de Aragón, sobre todas, sobre el Gallo, sobre las memorias de Laras y Marcillas) podemos contemplar cuando paseamos sus viejas juderías…

Precisamente es de Molina de lo que más habla este libro que es crónica y novela a un tiempo. De cómo estaba diseñada la entonces villa en la orilla derecha del río Gallo, y de cómo se abría al aire esa aljama que ahora (todavía hoy, recién excavada) llamamos “El Prao de los Judíos” y donde, en los capítulos finales de la obra, aparece una evidencia y una justificación de estos inventados meollos.

La obra se complementa con una serie de gráficos que incluyen árboles genealógicos de las figuras históricas protagonistas, planos de Molina de Aragón con todos los detalles urbanos donde se desarrolla el meollo de la obra, y un plano de España señalando los caminos de Sefarad recorridos por el protagonista.
De autor, Amador López García (Orea, Guadalajara, 1955) debo decir que es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en Medicina familiar y comunitaria. Máster de investigación en Atención Primaria por la Universidad Autónoma de Barcelona. Inició su carrera profesional como médico titular de asistencia pública domiciliaria en el pueblo alcarreño de Albares y el axárquico de Sayalonga. Continuó su actividad durante treinta años en el centro de salud de Torre del Mar. Tutor de médicos internos y residentes de su misma especialidad. Calificación de excelente por la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía.
Antes de haberse alzado con esta prodigiosa historia de médicos y judíos, López García ha sido escritor de pequeños textos, restringidos a los ámbitos profesionales, académicos y de amistades. Hace dos años vio publicado su primer libro titulado «Medicina de Familia: andando el camino. Historias en la historia»donde se interrelacionan indisolublemente las anécdotas autobiográficas con la evolución de la atención primaria, los acontecimientos históricos y los relatos clínicos.
En esta, que es su primera obra de gran consistencia, una novela histórica en la que junto a personajes conocidos y documentados aparecen muchos otros nacidos de la imaginación del autor, se muestra ya como un escritor erudito y cuidadoso. Entrando en el alma de los personajes, y exponiendo con nitidez los caminos de esa España cierta (la Sefarad de los siglos XIII y XIV), en medio de una terrible epidemia de peste (la Peste Negra Europea) que acabó con la vida de las dos terceras partes de la población de Europa.

FUENTE:https://www.herreracasado.com/2026/07/17/sefarad-es-mi-tierra/?fbclid=IwY2xjawTHdJ9leHRuA2FlbQIxMABicmlkETBaR0lBS0RWclRSZUdpOVlMc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHjvaOewdCEjVPBFbznYX7G8pEnV6srvaeG5ILLjsaoqQNmtffTuFXAPxyGwQ_aem_9RSlfos-_dGULyCtGF7eQQ

Calendario

julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO