POR FRANCISCO SALA ANIORTE, CRONISTA OFICIAL DE TORREVIEJA (ALICANTE).

A través de los sentidos, este espacio inmersivo rememora con el uso de las tecnologías el seísmo que asoló la comarca hace casi 200 años.
De las 278 casas construidas y entregadas en marzo de 1832 en Almoradí, solo tres años después del terremoto que asoló la comarca, 124 de ellas se repartieron «por suerte» entre las viudas y propietarios pobres. Una de ellas se ubicaba en la calle La Reina, 33, en Almoradí. No solo sigue en pie, sino que el Ayuntamiento la ha convertido en un auténtico museo que consigue revivir de una manera sorpresiva e impactante lo que sucedió ese 21 de marzo de 1829 a las seis y cuarto de la mañana.
Y eso se consigue con una combinación perfecta entre elementos y documentos de la época con la tecnología. Con esa combinación se consigue transmitir un efecto que simula la realidad. A la vivienda, el museo, se accede, previa reserva (seis euros y capacidad para seis personas) con la que facilitan un código QR. Este abre la puerta de la casa. Una vez dentro, es el propio visitante quien en una pantalla acciona el inicio de la visita. Con las luces apagadas, un hombre vestido de la época visible con un holograma sobre la puerta de entrada, da la bienvenida a los visitantes y los introduce en los aspectos más relevantes. Un visita que se ha abierto al público desde este viernes.
Otros sentidos participan también. Para recrear de una forma lo más realista posible ese fatídico terremoto, combinan la proyección de imágenes con temblores y vibraciones de objetos, con el fin de hacer más realista el seismo. El olfato participa cuando se narra cómo era la vida en ese momento, con el protagonismo de la cocina. De forma muy visual también se muestra y explica cómo fue y en qué consistió el proceso de diseño de José Agustín de Larramendi del nuevo Almoradí y las características que debían tener la viviendas para minimizar el posible impacto de futuros terremotos. Ya hace casi dos siglos, Larramendi dispuso que una forma de reducir ese impacto era a través de calles anchas, una planta y una parte trasera al aire libre, que serviría de corral. Así se configuró la forma perpendicular que hoy tiene Almoradí. La visita ofrece también, en una sala completamente visual, un enfoque didáctico y pedagógico de los terremotos. Antonio Trives