POR JUAN PEDRO RECIO CUESTA, CRONISTA OFICIAL DE LA VILLA DE TORNAVACAS (CÁCERES)
Junio se despidió con una tristísima noticia para todos los que tuvimos la oportunidad de conocerlo. Ignacio M. Cifuentes García, Nacho, nos ha dejado, a la edad de 67 años, de una manera inesperada y repentina.
Nacho «el de religión», como así le hemos conocido decenas de generaciones de estudiantes del IES Valle del Jerte (Cabezuela del Valle-Navaconcejo), disfrutaba de su merecida jubilación desde hacía poco más de dos años.
Natural de Becedas (provincia de Ávila), licenciado en Ciencias Religiosas y en Psicología, ha dedicado gran parte de su vida a la enseñanza, siendo 23 años (desde el año 2000 hasta el 2023), que se dice pronto, el profesor de religión de dicho centro. Pero Nacho ha sido, para las decenas de generaciones que han pasado por él durante más de estas dos décadas -y también para sus compañeros de profesión-, algo más que el profesor de religión.
Ha sido un hombre muy ligado al Valle, muy cercano a sus alumnos, a las familias y a sus compañeros, quienes hoy lamentan y lloran su partida. Y es que Nacho tenía una cualidad que le hacía único: entendía la educación como un proceso que va más allá de ser un profesor que se limita a transmitir sus conocimientos en las clases, pues siempre estaba dispuesto a aportar su granito de arena en beneficio de sus alumnos: escuchándoles, aconsejándoles, en contacto permanente con ellos y sus familias y, todo ello, con una sonrisa en su rostro. Cuando recorría los pueblos del valle, cosa que ha hecho muy a menudo siempre, era difícil que no le pararan por la calle para hablar con él o para, simplemente, saludarle. Y eso ya lo dice todo.
Eran frecuentes también sus visitas a Tornavacas, pueblo por el que sentía una especial predilección por su historia y su patrimonio. Una buena persona, que así será siempre recordada, y que, de una manera u otra, deja una huella en todos los que le conocimos.
Hasta siempre, Nacho.
PD: Firmo este recordatorio a su persona como ex-alumno del centro (2000-2004), cuando Nacho ya era el profesor de religión.