POR HERMINIO RAMOS, EL CRONISTA OFICIAL DE LA PROVINCIA DE ZAMORA.
Se te encoge el corazón cuando un amigo del alma se te escapa de este mundo. Un hombre que desde niño descubrió la maravilla de vivir y la grandeza de ser persona.
Un hombre de grandes valores, que ha sabido mirar en su corazón y trascender cada paso del camino. Herminio Ramos nos dejaba el pasado domingo 28 de junio, en Zamora, fiesta grande de san Pedro y san Pablo, impulsor de la Feria de la Cerámica y Alfarería Popular de Zamora, político intachable, maestro imitable, educador creíble, impulsor de la tierra que lo vio nacer, escritor, erudito, literato, historiador, cronista, inteligente y observador, discreto y atrevido, amigo de todos y, sobre todo, padre de ocho maravillosos hijos. A cada uno entregó tiempo, amor y dedicación, pero, especialmente, su ejemplo.
Todavía recuerdo a los dos, Herminio y María, cogidos del brazo, en avanzada edad, acudiendo a su querida misa en la iglesia de San Ildefonso y San Atilano, para recibir a Cristo eucaristía, el buen compañero de su vida, su animador y amigo.
Todos lo queremos, de uno y otro color, porque en su corazón cabían todos; regalaba su palabra y aliento. Recibió muchas muestras de cariño, entre ellas, su estatua de bronce, en la confluencia de la rúa de los Francos, los Notarios y San Martín. Cuántas veces bromeaba diciendo que «las gafas, de la estatua, se le habían perdido» …
Aquel domingo estábamos muchos, presentes y no presentes, en su iglesia, en el último adiós. Las palabras emotivas de nuestro obispo Fernando volaron al viento en acción de gracias. El coro Aures Cantibus embelleció su despedida. Terminada la celebración, desde el silencio del templo, en quietud conmovedora, tuve el honor de dedicarle esta última canción.
Gracias, Herminio. Dejaste esta tierra y este mundo un poquito mejor.
Espíritu y barro hoy se besan modelados en el torno y el pincel, artesano de la tierra renacida
que te abraza en el horno de tu fe.
Buen amigo, hermano y padre, has mirado el futuro y el presente con amor.
De Zamora tus raíces dieron vida,
y en tus ojos limpios se abre el corazón.
Herminio, amigo, aquí estoy.
Te damos gracias por tu vida y por tu voz.
En tu consejo me hablas de Dios como heraldo de esperanza,
de unidad, luz y de amor.
Herminio, amigo, aquí estoy.
Te damos gracias por tu vida, y por tu voz. En tu sonrisa me habla Dios.
Se hace fiesta lo sembrado con poemas; se hace fiesta en el huerto del… amor.
Maestro de los sueños, enseñaste
que el futuro se transforma con tesón. Con paciencia de alfarero sobre el barro, modelaste esta tierra con pasión.
Y tus sueños conquistaron las montañas con María, que llenó tu corazón.
Esa cima, alcanzada desde el suelo, en familia, que tu mano modeló.
La semilla que sembraste en el camino, la semilla se hizo árbol…, se hizo flor.
FUENTE:https://www.laopiniondezamora.es/opinion/2026/07/12/herminio-amigo-espiritu-barro-132359117.html
