POR ANTONIO HERRERA CASADO, CRONISTA OFICIAL DE GUADALAJARA.
Además del sello diario, quiero hoy lanzar una breve parrafada sobre lo que supone esta #marcaguadalajara en la que llevo mostrando imágenes desde hace ya bastantes años: esas espadas de antenas, de la época celtibérica, de la Edad del Hierro, están la mayoría de ellas (fueron miles las halladas en territorio de nuestra provincia) en el Museo Arqueológico Nacional, guardadas y sin catalogación completa. Por supuesto, sin ser expuestas. No caben allí.
Pero… sería en Guadalajara donde deberían ser expuestas, y juntas todas con muchísimas otras piezas extraídas de tantos y tantos yacimientos de época celtibérica en Guadalajara, formar parte del “Museo de la Celtiberia” que en un grito de esencias –y en una obligada acción pública de atención por la Cultura– debería ser montado y abierto en nuestra ciudad.
Lugares para ello hay varios: desde la vacía Cárcel Provincial, a las inmensas salas vacías del Convento de San Francisco, pasando por el vacío edificio de Correos, o las ya vacías salas de buena parte del conjunto de las Adoratrices. Unos lugares son públicos, otros privados, pero la riqueza de la Etapa Celtibérica de nuestra historia, que es esencia de nuestra idiosincrasia como pueblo sobre el Planeta, debería unirse de esa manera.
Pido ya (aunque en privado llevo años haciéndolo) una mancomunada acción pública para que pueda ser una realidad el “Museo de la Celtiberia” y en él se acoja el legado inmenso de este [nuestro] pueblo que ahora anda disperso, en armarios y sótanos, sin ver la luz desde hace decenios…
