POR FRANCISCO CILLÁN CILLÁN, CRONISTA OFICIAL DE PUERTO DE SANTA CRUZ Y SANTA CRUZ DE LA SIERRA (CÁCERES)
Resumen: Nos hemos propuesto en este artículo dar a conocer la antiquísima tradi ción que se viene celebrando en Santa Cruz de la Sierra (Cáceres) la tarde-noche del 13 de septiembre de cada año, víspera de la Exaltación de la Cruz, al paso de la Cruz de Cristo. No podemos asegurar porqué los pueblos primitivos quemaban por esa fecha unos chozos de paja, y cuándo el cristianismo introdujo en su ritual religioso dicha tradición, aunque sí hemos dado una explicación clara y coherente de lo que la iglesia debió hacer al sacralizar una costumbre pagana, que tal vez no conseguía eliminar de aquellos pueblos gentiles que nos precedieron. Hemos hecho igualmente un breve estudio de las dos advocaciones religiosas, que en dicha localidad, están implicadas en este evento.
SITUACIÓN DE LOS HECHOS
Santa Cruz, de la Sierra es un lugar situado a escasos metros de la autovía Ma drid-Badajoz, A-V, junto a la sierra de su misma denominación, a 16 Kms. de Trujillo y 22 de Miajadas, su iglesia parroquial tiene cuatro patronos actualmente. Dos de ellos de una antigüedad difícil de fechar y los otros dos de época más reciente, toma dos de los agustinos recoletos, cuando estos fueron exclaustrados el 18 de septiembre de 1855, tras permanecer en el pueblo dos largos siglos. Su convento fue bombar deado y destruido pocos años después, mientras la iglesia conventual fue respetada. Un hermoso templo del siglo XVII con forma de cruz latina, que hoy se encuentra en un estado de ruina muy lamentable, sin que a quien corresponda hace nada por conservarlo. Sin embargo, el pueblo, al ver el desastre que se avecinaba con la exclaus tración, recogió las imágenes en la parroquia y eligió a dos de ellos -Santa Rita y San Agustín- como nuevos patronos, celebrando su fiesta actualmente con gran regocijo y solemnidad. Pero en este trabajo nos vamos a fijar en los dos protectores más anti guos, la Vera Cruz y el Cristo del Perdón. La singularidad de sus fiestas, coincidentes en la misma fecha, unida a una tradición milenaria, con la quema de chozos al paso de la procesión, es lo que nos ha hecho hablar de ello para darlo a conocer y poner en claro algunos aspectos.
LA VERA CRUZ
Uno de los elementos esenciales al fundar un pueblo era la construcción de la iglesia parroquial, que se dedicaba a una virgen, un cristo o a algún santo, para que sirviera de su protector e intercesor ante la divinidad. Desde un principio Santa Cruz de la Sierra dedicó su parroquia a exaltar la devoción de la verdadera Cruz de Cristo o a la Vera Cruz. Dos acontecimientos habían acaecido en siglos pasados que marcaron profundamente a la cristiandad. Por una parte, el descubrimiento en el año 326 de la creíble como auténtica Cruz de Cristo por Santa Elena, madre del emperador de Roma, Constantino el Grande; pero en el 614 el rey persa Cosroes II conquistó Jerusalén y raptó la Vera Cruz. Por otra, la recuperación y posterior traslado en solemne proce sión del Sagrado Madero hasta el Monte Calvario que realizó el emperador romano de oriente, Heraclio, desprovisto de los atuendos regios, en el año 628. La iglesia, desde antiguo, instituyó dos festividades para conmemorar respectivamente estos eventos: El 3 de mayo, día de la Cruz de Mayo, y el 14 de septiembre, la Exaltación de la Cruz.
Los cristianos de Jerusalén, conmovidos tal vez por el último suceso, conmemora ban anualmente con escenificaciones e igual devoción la Pasión de Cristo en Semana Santa. Los franciscanos, que eran los guardianes de los Santos Lugares, impresionados por los hechos vividos, propagaron el amor a Cristo crucificado por el resto de Europa a través de cofradías de la Vera Cruz. Sus principios religiosos, basados en las penitencias públicas, la práctica de las obras de misericordia, la ayuda generosa y desinteresada a los demás, etc., quedaban sembrados.
LA QUEMA DE CHOZOS EN SANTA CRUZ DE LA SIERRA EL 13 DE SEPTIEMBRE 193
No sabemos en qué fecha llegaron a esta localidad serrana los penitentes de Asís para dejar su semilla y fundar una nueva hermandad religiosa. Lo cierto es que las ordenanzas, que he localizado en el Archivo Parroquial de Santa Cruz de la Sierra, son un texto escrito en la segunda mitad del siglo XVI en dos fases distintas. Puede que la disposición del recién concluido, por entonces, Concilio de Trento, que había ordenado que todas las hermandades de carácter religioso tuvieran su propio reglamento por el que regirse, empezara a hacer efecto. Y el 7 de enero de 1570 alcaldes y regidores del Concejo junto con algunos hermanos de la cofradía comenzaron a redactar una serie de disposiciones para regular la buena marcha de la hermandad, porque carecían de ordenanzas.
El primer capítulo recuerda a los alcaldes ordinarios del lugar la obligación que tenían de ser a la vez alcaldes de la cofradía, lo que pone de manifiesto la relación tan estrecha que había entre Iglesia y Estado, entre lo religioso y las autoridades locales. Pero también los facultan para que nombren a los dos mayordomos que han de regir y cuidar de los bienes de la comunidad. Los capítulos 2º y 7º señalan la fiesta principal de la cofradía en el mes de septiembre, diez “badajones” con la campana mediana de la torre indica a los cofrades la obligación que tienen de asistir a la misa solemne de ese día2. El 3º y 4º describe el ritual que realizan los hermanos, llevando el Santísimo Sacra mento por los altares del templo con velones encendidos después de la misa mayor del día de la cofradía. Posteriormente se decía un responso solemne. Los capítulos 5º y 6º tratan de las tres misas rezadas que decía la hermandad el día después de las siguientes festividades: “La Circuncisión, que es el día de Año Nuevo”; la Cruz de Mayo, el 3 de dicho mes, y el día de la Vera Cruz, 14 de septiembre. Y los segundos días de la Pascua de la Santísima Trinidad; la Pascua de Resurrección y Pascua del Espíritu Santo, aplica das por los hermanos difuntos3.
Otros capítulos especifican la cuota de entrada y los derechos y deberes que se adquieren, y señala la penalización que sufren aquellos que pretenden salirse de la her mandad, con dos libras de cera más un pago semejante al de la entrada (cap. 28)4. Algunos hablan de dar cristiana sepultura a los muertos y de comer a un cierto número de pobres. Sin olvidar su preocupación por la salud económica de la hermandad, por lo que castigan duramente a los administradores que no den las cuentas a su debido tiempo o malgasten los bienes de la sociedad. De esta forma llegó hasta finales del siglo XIX donde casi todas las cofradías religiosas de la parroquia desaparecieron y solo pervivieron sus festividades en el mejor de los casos5. ..
CONTINUARÁ…
FUENTE: F.C.C.
