POR FRANCISCO CILLÁN CILLÁN, CRONISTA OFICIAL DE PUERTO DE SANTA CRUZ Y SANTA CRUZ DE LA SIERRA (CÁCERES)
2.- Las diferentes cofradías de la Vera Cruz que se fundaron habían elegido una de las dos festividades con memorativas como principal. El vecino lugar del Puerto eligió la del 3 de mayo (Cillán, 1997: 122). 3.- Vid. Cillán, F., 2011: 117-121.
4.- En Puerto de Santa Cruz se castigaba a los que pedían la baja en la cofradía con dos ducados de multa y no se les volvía a admitir (Cillán, 1997:123).
5.- Vid. Cillán, F. 2011, donde se transcribe los estatutos de esta cofradía con la grafía del siglo XVI y la transcripción al lado.
Alcántara, 97 (2024): pp. 195-209
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Sin embargo, ninguno de los capítulos de la hermandad, que estamos estudiando, menciona al Cristo del Perdón, lo que nos hace coaligar que fueron dos festividades distintas, instituidas en diferentes épocas, aunque se realizaban en el pueblo objeto de este estudio en el mismo día y a la misma hora. De ahí que la procesión del 13 de septiembre, víspera de la Exaltación de la Cruz, sea una procesión penitencial, en la que desde la década de 1980 el párroco don José Gómez decidió, con buen criterio, que solo procesionara una gran cruz, representando la Vera Cruz, como se hizo en siglos anteriores. No obstante, hubo un tiempo en el que se introdujo en dicha comitiva la efigie del Cristo del Perdón, porque su festividad se celebraba en el mismo día, aunque desempeñaba una función muy distinta, como veremos a continuación.
CRISTO DEL PERDÓN
Es difícil establecer una fecha del comienzo de esta devoción en Santa Cruz de la Sierra, aunque sí debió de ser muy querida en tiempos pasados, pero como imagen protectora contra las sequías principalmente, e incluso contra diferentes plagas. Devo ción que se unió a la advocación a la Vera Cruz, aunque el Cristo del Perdón o simple mente el Cristo, como cariñosamente llaman los santacruceños a su imagen, tuvieron cofradías distintas, con sus propios cofrades, bienes y normativas, aunque no hemos localizado los estatutos de esta hermandad en los archivos parroquiales, pues se deben haber extraviados. La primera mención que se hace de ella es en La Respuesta General al Catastro del Marqués de la Ensenada (R. nº 19), realizado en Santa Cruz de la Sierra el 11 de noviembre de 1751, donde se dice que de las 124 colmenas que tiene el pueblo, 20 son de esta cofradía. El arqueo general de tierras y demás propiedades que tiene el estado eclesiástico en Santa Cruz de la Sierra, firmado el 6 de julio de 1761 habla del número elevado de ganado vacuno de esta hermandad, a pesar de las escasas tierras que posee. En el Interrogatorio general para la creación de la Real Audiencia de Extremadura, realiza do el 14 de febrero de 1791, el párroco de la localidad a la pregunta 22 responde: “En esta iglesia hay erigidas siete cofradías”. Y los escribanos de número del Ayuntamiento, Joseph Calderón y Antonio Baca, informaron con detalle del número de hermandades religiosas y capellanías que había en la localidad en el orden siguiente: la del Santísimo Sacramento, la de la Vera Cruz, la del Cristo del Perdón6, la cofradía de Ánimas, la de San Juan y la de San Gregorio, haciendo clara distinción entre las dos objeto de este estudio. Y señalando que en Santa Cruz hubo cofradías sacramentales, penitenciales y de gloria7.
La imagen del Cristo se encuentra en un altar situado dentro del templo parroquial, sobre el arco que inicia la segunda estancia de la nave central al lado del evangelio.
6.- Se hace distinción clara entre la cofradía del Cristo y la Vera Cruz establecidas en la parroquia de la localidad.
7.- La cofradía del Rosario no se entendía como tal porque era obligatoria para todos los vecinos y no se pagaba cuota de entrada.
LA QUEMA DE CHOZOS EN SANTA CRUZ DE LA SIERRA EL 13 DE SEPTIEMBRE 195
Sabemos que uno de los primeros altares, que debió tener dicha efigie, data del 10 de julio de 1615, fecha en la que el párroco don Martín Acedo y el pintor don Francisco Polo, vecino de Trujillo, firmaron un contrato para que el artista pintara al óleo, dorara y estofara el retablo de dicha imagen. En el citado documento, que se conserva en el ar
chivo parroquial, se dice que era un retablo sepulcral con un Cristo yacente. Los table ros del medio del banco se pintarían con historias de la pasión del Cristo. Igualmente irían decorados los del costado. La urna sería dorada y estofada. La caja donde estaba el Santísimo Cristo hasta media vara iba pintada con cosas convenientes, lo demás en azul oscuro fino y con estrellas de oro. El resto de la caja, dorado y estofado. Las columnas, que serían de estilo clásico como corresponde a la época, con pilastras y capiteles, irían doradas y estofadas; igual que el frontispicio, que llevaría en el banco pintado a Dios Padre con algunas nubes oscuras. El resto del retablo iba de oro y colores finos. Las tablas del costado iban de un soletén de oro. La obra importó 950 reales, pagados en tres partidas: 300 reales, al comienzo; 300, al acabarlo y 350, cuatro meses después de finalizado el trabajo. El pintor recibió casa en la localidad durante los tres meses (septiembre, octubre y noviembre) que duró el cometido. Una vez finalizado recibió una cabalgadura para volver a Trujillo8.
A mediados del siglo XVIII se construye el retablo que ahora tiene de madera do rada con pan de oro, cuatro columnas barrocas de estilo salomónico y en medio un Cristo crucificado de cartón piedra voluminoso. Imagen por la que el pueblo toma gran devoción e intenta vivificar, siguiendo la costumbre de la época, al cubrir su cabeza con una hermosa cabellera, mientras las mujeres le ofrecen sus trenzas y otras clases de ofrendas. El pueblo lo procesiona, a pesar de su gran peso, el día de la Vera Cruz y la festividad del 14 de septiembre pasa a llamarse también “fiesta del Cristo”. Mientras, la devoción hacia dicha imagen se incrementa considerablemente entre los vecinos de la localidad. Esas costumbres se debieron desorbitar y el visitador general del obispado decidió prohibirlas, ordenando en la visita realizada en el 1807 que “se quite la peluca del Santo Cristo y se retiren las trenzas de su altar que tiene colgadas en la pared”9. No sabemos el porqué de las promesas, pero fueron numerosos los exvotos que durante esas fechas había colocados en su altar.
Durante el siglo XIX en las escasas actas que quedan en el libro de Cuenta de Fa brica de la parroquia aparecen los ofertorios que se hacían en su honor por los vecinos y los que realizaba la cofradía al Cristo en agradecimiento por lo generoso que había sido tanto en cosechas como en hierba para el ganado. Así, en el año 1858 se ofreció al Patrón un novillo de la hermandad que valió 640 r. “para que empleara en lo que el párroco consideraba que había más necesidad en la parroquia”. Se sacaba en procesión su imagen y se pujaban sus banzos, costumbre que se mantuvo en gran parte del siglo XX. Posteriormente dejó de salir y su efigie fue sustituida por otro Cristo crucificado más pequeño, procedente de antiguo convento, donde tenía dedicado uno de los cincos
8.- Hidalgo Aguilar; cap. 23.
9.- Archivo Parroquial de Santa Cruz de la Sierra: Libro de Visita de Capellanías y Memorias, año 1807.
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altares que allí había, con la misma advocación de Cristo del Perdón10. Actualmente se encuentra en la sacristía, y hoy solo se procesiona la Cruz, que representa la Vera Cruz, como en su momento dijimos.
CONTINUARÁ…
FUENTE: F.C.C.
