POR JOSÉ MANUEL TROYANO VIEDMA, CRONISTA OFICIAL DE LAS VILLAS DE BEDMAR Y GARCIEZ (JAÉN)

BEDMAR (II).
*El Concejo de la nueva villa de Bedmar consigue del Maestre de la Orden de Santiago la recuperación de sus derechos en el Capítulo General de la Orden celebrado en Uclés y Ocaña, el 17/IV/1428, así como PRIVILEGIOS DE USOS E COSTUMBRES concedidos por los Reyes y Maestres anteriores a la destrucción de la Fortificada Villa Vieja de Bedmar, ocurrida en agosto de 1407.Los enfrentamientos del recién creado Concejo de la nueva villa de Bedmar con el Comendador de la Orden de Santiago en Bedmar, D. Luis López de Mendoza, entre los años 1414 y 1428, se convirtieron en quejas oficiales ante el Maestre de la Orden de Santiago, D. Enrique de Aragón, debido a las injusticias que se cometían contra ellos. En efecto el Concejo de la Villa de Bedmar, se reunió el domingo, 2/VII/1419, donde según el acta, a tal efecto levantada, y cuyo encabezamiento es el que sigue: “Sepan cuantos esta carta vieren, como nos el Concejo e Alcaldes e Alguacil e Hombres –Ommes- buenos de la villa de Bedmar estando juntos en nuestro Cabildo en campana repicada según que lo ovemos de uso e de costumbre le dimos e otorgamos todo nuestro poder a Gil Ruiz, nuestro Mayordomo e nuestro Personero, vecino en esta villa y mostrador de esta presente carta”. Una carta poder en la que se relataban los plenos poderes otorgados a su representante para que defendiera a sus convecinos. Esta Carta fue redactada por el escribano Ruy Fernández ante los siguientes testigos: Juan Díaz, Antonio Rodríguez, Miguel Gómez, Benito Sánchez y Andrés García, todos ellos vecinos de la villa de Bedmar.Cuando el Consejo de la Orden de Santiago recibió la referida carta de poder, acordó enviar a Bedmar con carta de comisión, de fecha 16/VII/1419, a D. Pedro Sánchez de Andújar, como Juez Delegado, con el fin de “librar e determinar en los negocios, debates y cuestiones que existen entre el Comendador y el Concejo de Bedmar”, menester para el que contó con los servicios de D. Pedro González de Ávila, Bachiller en Leyes…
Y así hasta que por fin los representantes de ambas villas –Bedmar y Albanchez-, los vecinos D. Miguel Gómez y D. Miguel López, respectivamente, hicieron ante el Capítulo General del Consejo de la Orden de Santiago, las acusaciones y peticiones que les habían sido encomendadas. Oídos por el Consejo de la Orden, recogieron las respuestas a las cuatro peticiones que hicieron, tras ser aprobadas por el referido Consejo y que fueron ratificadas por el Infante D. Enrique el 16/X/1426 y CONFIRMADAS el 17/IV/1428: 1ª) Sobre las gallinas, paja, ropa y posadas. 2ª) Que el término de la una lo puedan vender al Concejo cada cual quien fuere. 3ª) Sobre los solares de Peña Marta. 4ª) Sobre las heredades, usos y costumbres que dicen que había y que gozaban antes las dichas nuestras villas “fuesen distribuidas a los moros enemigos de ahí”. Dichas peticiones fueron aceptadas una vez que se hubieron realizado las averiguaciones pertinentes. La primera lo fue el viernes 1/XII/1419; la segunda, el viernes 16/VIII/1426; la tercera y la cuarta, el lunes 19/VIII/1426.
Todo ello no fue comunicado al Concejo de Bedmar hasta el 17/IV/1428 en presencia de los siguientes testigos: por parte del Comendador, Frey Nuño Sánchez, Gonzalo García y Cristóbal Sánchez; mientras que en representación del Concejo de la villa de Bedmar estuvieron presentes Gonzalo Suárez, Alonso Fuentes, Fernando Quesada y Antón de Viedma. Todos ellos escucharon de viva voz el acuerdo adoptado en el Capítulo General que la Orden de Santiago, celebrado el 17/IV/1428 en Uclés y Ocaña, en el que se marcaron los derechos del Concejo y del Comendador de una manera muy clara y diáfana, conformándose así una serie de normas básicas de convivencia pacífica entre la Encomienda y los vecinos que conformaban el nuevo Concejo de la NUEVA villa bedmarense, los cuales habían perdido, como ya hemos dicho, los privilegios y ordenanzas que poseían para su funcionamiento administrativo hasta la fatídica fecha de 1407:1º) El Comendador tenía derecho al diezmo del pan y del vino, pero quiso exigir otros derechos al Concejo de Bedmar, tales como el diezmo sobre las casas, la madera y el esparto.
Por tal motivo protestaron los vecinos y obtuvieron el siguiente fallo: “Concejo y hombres buenos que ahora son o serán de aquí adelante, os ordenamos que no deis diezmo al dicho Comendador ni a los otros Comendadores que después fueren de la dicha Encomienda, salvo los que sean costumbre de los tiempos pasados”.2º) El dicho Comendador, a su libre albedrío, tomó a los vecinos de la villa de Bedmar posadas, ropa, gallinas, paja y leña. Analizados los desafueros por el citado Capítulo General, se dictaminó lo que sigue: “Ordenamos al Comendador y a los que le siguen que no tomen posadas ni ropa ni paja ni gallinas ni leña ni ninguna otra cosa contra la voluntad de los vecinos de la dicha villa, salvo que las compre o mande comprar con sus dineros. Tan sólo estará obligado el Alcalde a dar posada a los que lleguen a la villa como Fronteros”.3º) Se ordenó al Comendador que no cobrase diezmo sobre el agua y se instó al pueblo para que la usase y distribuyese como siempre lo había hecho.4º) Se ordenó al Comendador que encendiese el horno todos los días de la semana a petición de los vecinos.5º) La utilización del Molino del Comendador costaba por cada 12 fanegas que molía, una y sólo se podía utilizar desde el 24 de junio hasta el 29 de septiembre. El Capítulo General de la Orden de Santiago acordó a petición de los vecinos de la villa de Bedmar: “Que, por cada 16 fanegas de grano molidas, se les cobrase sólo una”.6º) El Concejo podrá vender cada año bienes del Común del término “desde la raya arriba” como lo hacían de uso y costumbre.7º) Que no coman los ganados del Comendador dentro de los sitios y cotos del Concejo y que lo hagan donde comieren y pacieren los ganados de los vecinos de la villa.8º) Acordaron, por último, que por cada 3 fanegas de trigo que los vecinos de Bedmar entregasen al Comendador, éste les debería de dar dos fanegas de sal (36).
Con anterioridad y en plena reconstrucción de la nueva villa de Bedmar, el Maestre de la Orden de Santiago, D. Lorenzo Suárez de Figueroa (1387-1409), ante una petición realizada en 1409 por el Comendador de Bedmar y el Concejo de Albanchez, sobre la cesión del derecho de nombramiento y presentación del Cura de la dicha villa al citado Concejo, habiendo de abonarle el salario el Comendador de Bedmar y Albanchez. Dicha cláusula petitoria fue aceptada y confirmada por el referido Maestre en los términos que siguen: “… Vimos vuestra petiçión en que Nos embiastesdesir que Juan Garçía, nuestro freyle comendador de Bedmar, no vos quiere dexar que vos diga misa ni syrva el dominical ofiçio, segúnd cumple, y por ende que vibíades mal y en peligro de vuestras ánimas […] Omes buenos ya sobresto dimos nuestra carta, por la qual mandamos que vosotros catásedes el dicho clérigo e que lo pagase el dicho Comendador, e agoraasý lo mandamos otra vez, ca otra declaraçión en ello no entendemos hacer”. La cual sería ratificada por los Reyes Católicos en el Capítulo que celebró la Orden de Santiago en Tordesillas el 6/VI/1494 (37).
Con estos reconocimientos comenzó el Concejo de la nueva villa bedmarense, apegada a la Peña Marta, con sus primeros 50 vecinos en un principio y que luego, con la paz, producto de las Treguas firmadas entre Castilla y Granada, se fue expandiendo con la llegada de nuevos repobladores. Tal hecho fue recuperado, previo Informe realizado por el Cronista Oficial, D. José Manuel Troyano Viedma, en el Pleno Ordinario celebrado por el Ayuntamiento de Bedmar y Garciez el 20/III/2023, bajo la presidencia del Alcalde, D. Pablo Ruiz Amezcua, con el debate y la aprobación, por unanimidad, del punto 5º del Orden del Día: Aprobación y declaración institucional del DÍA DE BEDMAR, el cual se ofició por vez primera el 17 de abril de 2023.
*El encuentro de la Serrana y/o Moza de Bedmar con el Marqués de Santillana.
En 1437, D. Íñigo López de Mendoza (1398-1458), más conocido como Marqués de Santillana, durante su etapa como Capitán General de la Frontera de Castilla con el Reino de Granada, nos dejó una descripción histórica del paisaje, del paisanaje y del momento histórico de Bedmar y de la Comarca de Mágina en ese año citado, previo a su hecho de armas más notable, como fue la toma de Huelma en 1438, tras su cerco, basándose en el hecho de armas ocurrido en 1433 por el Comendador de la Orden de Santiago en Bedmar, D. Fernando de Quesada, quien había tomado la villa y fortaleza de Solera. De ello, el Marqués de Santillana, nos da cuenta en su Vª Serranilla, dedicada a la “Moza” de Bedmar, cuyo contenido es este:
«Entre Torres y Canena
açerca de Salloçar
fallé moça de Bedmar
sanctJullán en buena estrena.
Pellote negro vestía,
e lienços blancos tocava,
a fuer dell Andalucía,
e de alcorques se calçava.
Si mi voluntagagena
non fuera en mejor logar,
non me pudiera excusar
de ser presso en su cadena.
Preguntéledó venía,
desque la ove saluado,
o qual camino façía.
Díxome que d´un ganado
quelguardavan en Raçena,
e passava al Olivar
por cojer e varear
las olivas de Ximena.
Dixe: Non vades sennera,
Señora, que esta mañana
han corrido la ribera,
aquende de Guadiana,
Moros de Valdepurchena
de la guardia de Abdilvar,
ca de ver vos mal passar
me sería grave pena.
Respondióme: Non curedes,
Señor, de mi compañía;
pero graçias e merçedes
a vuestra grand cortesía;
ca Miguel de Jamilena
con los de Pegalajar
son passados a atajar;
Vos tornat en ora buena(38) «.
Fue tal la impresión causada por la “Moza” de Bedmar, que en la IVª estrofa de su Xª Serranilla, escrita en el País Vasco en 1445, realizó la siguiente reflexión, sobre sus dos amores:
«De la moça de Bedmar,
a fablarvosçiertamente,
raçón ove de loar
su grand e buen continente;
más tampoco negaría
la verdat: que tan loçana,
aprés la señora mía,
non vi donnanin serrana(39)».
Fue tanta la belleza de estas composiciones poéticas, que, en la primera mitad del siglo XVI, D. Gonzalo de MONTALBAN, nos dejó esta GLOSA a la Vª Serranilla del Marqués de Santillana:
«Caminando por la Sierra
de montaña despoblada,
ni muy llana ni muy fiera,
en el tiempo que había guerra
entre Castilla y Granada,
yo lleuaua tanta pena
por tan solo caminar
cerca de Sierra Morena
entre Torres y Ximena,
saliendo de un alloçar.
Yua muy desconsolado,
todo lleno de tristura;
quiso Dios y mi buen hado
que a la salida de un prado
me vino una gran ventura:
Ya quando quiso assomar
fue mi ventura tan buena
que queriéndome apear
vi serrana de Bedmar,
san Julián de buena estrena.
Quando la vi a deshora,
dixele todo turbado:
Salueos Dios, gentil señora,
vengáys mucho en buena hora.
Respondió muy mesurado.
Todo sentido perdía
quando su gesto miraua,
el trage que ella traya:
ricas aljubas vestía,
tocados blancos tocaua.
Y aunque estauacatiuado
del todo mi coraçón,
miré con mayor cuydado
por ver que trayacalçado,
donde doblé mi passión;
más ninguno se escapaua
de quantos ella veya
con lo que ella captiuaua:
alcorques de oro calçaua
a fuer del Andaluzía.
Vi tener tanto primor
en quanto encima traya,
quísele pedir fauor
oluidando el gran amor
que en otra parte tenía;
por ser de graçias tan llena
pensé cierto peligrar
por alcançar tal almena,
si mi libertad agena
no fuera en otro lugar.
Dixe estar enagenado
en otro lugar primero,
y vi que estaua engañado
dexar perder lo ganado
por lo falso y lisongero;
en fin, no quise passar
por amores ya más pena:
si esto no fuera a mirar,
no dexaua de quedar
prisionero en su cadena.
Como quien está al olor
de una fruta muy sabrosa
que sustancia sin dulçor,
que quien no goça el sabor
no siente ninguna cosa,
bien assídesta manera
passé con esta serrana;
por gozar della siquiera,
díxele: ¿Do vays señera,
señora, aquesta mañana?
Dixe por ponelle miedo
palabras de gran temor,
más su rostro siempre ledo,
mostrando tener denuedo,
no estimando mi fauor:
Salíos por esta ladera,
le dixe, señora hermana,
y dexad esta carrera,
que han corrido la ribera
de allende de Guadiana.
Que yo vi dar el rebato
a todos los ganaderos,
y vi a poco rato
cómo dexauan el hato
huyendo por los oteros;
y anoche después de cena,
me dixeron sin dubdar
que passaron por Ximena
moros de Valdepurchena
con la guarda de Abdilbar.
Echad por essa espesura,
no queráys ser tan esquiua,
ni darme tanta tristura,
que me ternán a locura
dexaroslleuarcaptiua;
non queráys darme pesar
ni mostraros tan agena
porque es cierto sin dudar
que de veros mal tratar
es a mi doblada pena.
Responde ella:
No he querido responderos
por no daros libertad,
ni dexo de agradesçeros
y en mucha merçed teneros
vuestra buena voluntad:
Y en lo que por mi hazedes
en no usar de villanía,
no penséys que assí os yredes:
muchas graçias y merçedes
a vuestra gran cortesía.
Que, aunque fuérades amigo
de quien yo estoy aguardando,
no estuuiérades conmigo
de la suerte que lo digo
cortésmente hablando.
Que puesto que no ay paredes
en esta sierra sombría,
armadas tengo mis redes,
que, aunque aquí sola me vedes
no me falta compañía.
Que tras cada mata destas
do estamos ambos hablando,
ay cien hombres con ballestas,
que, esperando mis requestas,
me están contino aguardando;
y aunque veys que es luna llena
y moros vengan a entrar,
no tengo por esso pena,
que Miguel de Jamilena
con los de Pegalajar.
Assí que, que soys discreto
y de alto meresçer,
lo que está claro y neto
no lo pongáys en effecto
con una flaca muger:
sino que os podéys tornar,
guiándoos la Magdalena,
que los que me han de guardar
son salidos a atajar;
vos bolueos en ora buena» (40).
Su trascendencia en el siglo XXI…
Los días 29, 30 y 31/VII/2016 se celebraron las Jornadas Medievales de Bedmar en honor del Marqués de Santillana, autor de la Serranilla dedicada a la Moza de Bedmar, donde se ambientó el pueblo, junto con sus gentes, para un mayor éxito de esta 1ª Edición en la que destacaron los puestos de artesanía y de gastronomía medieval. La cetrería y la Representación teatral del encuentro de la Moza de Bedmar con el Marqués de Santillana, con texto adaptado por D. José Manuel Troyano Viedma y la participación del Grupo de Teatro “Veremos a ver”, el Coro “Virgen de Cuadros” y la Asociación de Caballistas de Bedmar, quienes junto a la Agrupación Musical “Jerónimo Caballero” con su intervención en un Concierto, en el que participaron con sus voces D. Agustín Diego Adán y Dª. Amalia Vargas, dando un gran realce a estos días en los que se contó con una gran afluencia de público, como se demuestra en las imágenes que siguen, tanto en color como en blanco y negro (41):
NOTAS.
- 16/X/1426, Ocaña. [Carta del Maestre]. 17/IV/1428. Ocaña (Toledo). [Sentencia del Capítulo General de la Orden]. Carta del Maestre de la Orden, D. Enrique de Trastámara, Infante de Aragón, por la que ordenó, tras la queja presentada por el Concejo de Bedmar, la correspondiente averiguación de los hechos denunciados desde tiempo atrás, en concreto desde 1418. Comprobada la veracidad de las denuncias, las cuales, tras haber sido confirmadas por diversas sentencias de los Visitadores de la citada Orden, el Capítulo General de la Orden celebrado en Ocaña en 1428 se ordenó al Comendador la devolución de lo robado a los vecinos de su Encomienda. Pergamino existente en el Archivo particular de D. Antonio Suárez Chamorro. Hoy, se encuentra en el Ayuntamiento de Bedmar. [Transcripción literal y moderna a cargo de Dª. Sara Galván Bautista, Licenciada en Historia y Bibliotecaria-Archivera [En TROYANO VIEDMA, José Manuel. Bedmar: Cabeza de Encomienda en la Orden de Santiago (1313-1837). Cimapress. Madrid, 2020. Pp. 123-125].
37A.H.N. OO.MM. Libro 1.071c. Folio 497. PORRAS ARBOLEDAS, Pedro Andrés. La Orden de Santiago en el siglo XV. La Provincia de Castilla. Dykinson. Caja Provincial de Ahorros de Jaén. Comité Español de Ciencias Históricas. Jaén, 1997. P. 459 (Documento 17).TROYANO VIEDMA, José Manuel. Bedmar: Cabeza de Encomienda en la Orden de Santiago (1313-1837). Cimapress. Madrid, 2020. P. 296.
38.Obras del Marqués de Santillana; edición de Augusto CORTINA. Colección Austral (Espasa Calpe S.A.). Madrid, 1975. 5ª Edición. Pp. 140-141. Abdilvar, durante el segundo reinado de Muhammad IX “El Izquierdo” (1430-1431) fue su Visir y encabezó una embajada granadina ante Juan II de Castilla, en la que entre otras cosas le agradeció sus buenos oficios para con el rey de Túnez, le contó cómo había recuperado su rey el Trono y le hizo propuesta de una Tregua. Entre 1432 y 1434, Abdilvar se convirtió en el alma de esa nueva esperanza en el interior del reino granadino y en las fronteras exteriores, como es el caso que nos describe D. Iñigo López de Mendoza en su Vª Serranilla: “moros de Valdepurchena/ de la guardia de Abdilvar…/”.
39Obras del Marqués de Santillana. Ibidem. P. 146.
40BIBLIOTECA NACIONAL DE MADRID. Pliego suelto con la Glosa. Dos ejemplares. R. 9.433 y R. 9.464. 1ª mitad del siglo XVI.LEFORESTIER, A. “Note sur deux serranillas du Marquís de Santillana”, en RevueHispanique. 1916. Pp. 150-158. TROYANO VIEDMA, José Manuel. Bedmar, del Medioevo a la Modernidad: La nueva villa (1409-1860) y el Señorío (1563-1837). Madrid, 2022. Pp. 29-33.
41FRIAS ABARCA, Ignacio. “Bedmar. Santillana y su Moza fermosa. Un Mercado Medieval exitoso”, en Diario JAÉN. Sección: Provincia. Jaén, martes, 2/VIII/2016. P. 16.
FUENTE: J.M.T V.