LA SEDA EN GRANADA
Jul 19 2026

POR TITO ORTIZ, CRONISTA OFICIAL DE GRANADA.

 Suavidad, Brillo, Ligereza, Transpirabilidad, Higroscopicidad, Regulación térmica, Resistencia, Flexibilidad, e Hipoalergénica. Estas son solo unas pocas cualidades de la seda, un tejido por el que Granada, en un momento del pasado fue famosa en todo el mundo.

Nuestra historia nos trae hasta aquí, al lugar donde se desarrollaba el gran negocio de la reputada seda de Granada. Su calidad traspasó fronteras, y no había lugar en todo el Mediterráneo, desde Oriente hasta Occidente, donde ésta no fuera el material más codiciado en los ambientes de lujo.

La industria de la seda estuvo fuertemente arraigada en al-Andalus y fue posible gracias al conocimiento de los andalusíes en materia agrícola. Además del cultivo de la morera, las tinturas –aunque algunas eran de origen animal- se obtenían tanto de plantas silvestres como cultivadas. Entre las más utilizadas está la planta pastel (Isatis tinctoria), también conocida como “aspid de Jerusalén” que crecía en todo el entorno mediterráneo, y de la que se obtenía un colorante azul.

El rojo de la raíz de la planta rubia roja, (Rubia tinctorum) que viajó hasta las tierras de cultivo de al-Andalus procedente de Oriente. Para el amarillo era la gualda, en su versión silvestre o cultivada, la planta que se usaba.

Aunque fue en época Omeya cuando se implantaron los más importantes centros de producción en Córdoba y Almería, más adelante, en época nazarí, la seda de Granada gana en calidad hasta no tener parangón, como atestiguan fuentes árabes clásicas como Ibn al Jatib (siglo XIV) o el viajero alemán Jerónimo Münzer que viajó a Granada en el siglo XVI, según nos cuenta Ana Carreño Leyva del Legado Andalusí.

EL MEDITERRÁNEO ERA NUESTRO

Uno de los principales mercados que encontraba la seda granadina era el italiano: los mercaderes, mayoritariamente genoveses, la adquirían al considerarla de altísima calidad. Tanto es así que, ellos dieron nombre a una de las alhóndigas de la Granada nazarí: la “alhóndiga de los genoveses”. En el resto de las alcaicerías del reino (como las de Almería o Málaga) también se compraban para venderse luego en los puertos europeos del Mediterráneo, en Flandes o Inglaterra.

La calidad de la seda de Granada se debía en primer lugar al alimento que nutría a los gusanos; las moreras que se cultivaban en la zona montañosa de la Alpujarra tenían gran calidad, debido a la idoneidad del clima y a su posición geográfica. Esta región, situada al sur de Granada, era en época nazarí un extensivo bosque que producía dos variedades de morera: la blanca y la negra. Con la morera blanca se obtenía una seda de alta calidad, mientras que de la morera negra resultaba una calidad muy inferior. Así pues, se decidió suprimir la producción de la morera negra para producir solo la de una calidad óptima y eliminar así toda la competencia posible que pudiese darse en otras zonas en al-Andalus (sobre todo en Levante). De igual modo existía en Granada una ordenanza que prohibía el uso de la maraña resultante del hilado para la elaboración de tejidos nobles. El renombre de la seda de Granada lo era con justicia.

La prosperidad que llega a Granada gracias a la producción y manufactura de la seda fue posible al producirse el nacimiento de una nueva sociedad artesanal, tanto rural como urbana, constituida en gremios dedicados a las distintas labores relacionadas con la actividad. Más adelante, a principios del siglo XVI se crea La Casa del Arte de la Seda donde se certificaba su calidad, pues a finales de este siglo era tanta la demanda que, la seda constituía una de las principales fuentes económicas del Reino de Granada, de la que vivía gran parte de la población. La ciudad albergaba el barrio de la seda que alojaba a los trabajadores del sector en todo el sistema productivo. Todavía existen muchas calles en Granada que conservan como nombre las distintas actividades que conllevaba la manufactura de la seda: Tintoreros, Azacayas, Blanqueo, Damasqueros, Calderería, Hileras, Plegadero Alto, Tinte, Toqueros, o Cuesta de Marañas, entre otras.

SUS DERIVADOS

Con la seda se elaboraban tipos distintos de tejidos como terciopelos, tafetanes, damascos, brocados, y sobre todos rasos, de tal calidad que llegaron a superar a los que se fabricaban en Oriente. Pero también se utilizaba para elaboración de tejidos con los que se confeccionaban prendas de uso más corriente, como pañuelos, fajines o gorros.

La industria de la seda evolucionó de tal manera que su comercio propició no sólo una gran fuente de recursos económicos, sino que gracias a su comercio se estableció una red de fructíferas relaciones políticas y culturales entre el mundo árabe y Europa.La elaboración de tejidos suntuosos, epítome del lujo en las cortes medievales, generó una gran especialización en el sector. Los artesanos elaboraban tejidos nobles únicos de gran belleza, con un intrincado diseño, en el que se empleaba una gran variedad de colores y matices, con un exquisito bordado que intercalaba hilos de oro y plata, que eran los favoritos en esta nueva industria del lujo.

A partir del siglo XVII la industria de la seda decae en Granada por varias razones, una de las cuales es la expulsión de los moriscos. No obstante, hasta muy entrado el siglo XVIII había aún producción suficiente para enviar este tejido a las Américas.De lo que se deduce que, en una producción tan especializada como la seda, y en una época en la que era demandada como si se tratara de piedras preciosas o nobles metales, Granada estuvo más que acreditada en un mercado, no solo europeo, sino americano. Con el paso del tiempo hemos perdido la actividad y, ya ni los niños, crían gusanos de seda en una caja de zapatos, ni salen a deshojar moreras.

Vamos dejando demasiadas cosas por el camino.

FUENTE: T.O.

 

Calendario

julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Archivos

UN PORTAL QUE CONTINÚA ABIERTO A TODO EL MUNDO